4 de diciembre de 2008

Mitología en Norteamérica V




La primera ilustración es una pipa sacra en pizarra, del siglo XIX, fabricada por un santi o sioux oriental. Pareja a caballo, quizá espíritus asociados con los rituales de la pipa. Compartir la pipa estrecha vínculos familiares y tribales, así como con el Universo. La misma pipa puede ser una representación de espíritus y de las visiones del propietario. Simboliza la creación. Existían entre los Lakota siete rituales asociados con la pipa: rito del sudor, purificatorio, liberación del alma de un difunto para que pueda regresar al mundo espiritual, búsqueda de la visión sagrada, la danza del sol comunitaria, unión ritual de personas, la ceremonia de la pubertad femenina y un juego que representaba a Wakan Tanka (ser supremo lakota) y el acceso a la sabiduría. La segunda imagen es un plato con figura antropomorfa de coyote, pintado en un plato de época de la cultura Mogollón (200 a.C.-1200). Este animal tiene poder creativo. En la versión navaja del mito que hace surgir a los Pueblo, una de las figuras creadoras es el coyote, además del primer hombre y la primera mujer. Del mundo subterráneo trajo semillas que repartió a las distintas tribus para que pudiesen cultivar. También es héroe cultural y hechicero, además de espíritu embustero. El orificio del plato puede significar la puerta de liberación de los espíritus de las figuras que se representan. Este caso puede ser un miembro de una ceremonia de curación de los navajos, en donde intervienen personificaciones enmascaradas de las divinidades. La enfermedad del coyote surge cuando se mata a uno de estos animales o si se le observa muerto. Con la ceremonia se restablece la armonía del paciente con el coyote y la naturaleza, lo que le propicia la salud. La tercera y última es un recogedor de almas utilizado por el chamán para recuperar el alma de un enfermo. Tlingit. El chamán contacta directamente con las divinidades y espíritus de la naturaleza, a través de una búsqueda personal visionarios, que incluye oraciones, retiros y ayuno. Son intermediarios entre los humanos y lo sacro, materializado en la naturaleza visible e invisible. Algunos no logran el estatus completo de chamanes y se quedan en “médicos”. El futuro chamán se inicia cuando el individuo cae enfermo muy joven y experimenta una especie de muerte y resurrección, como otro hombre, visionarias. En ese lapso iniciático se encuentra cara a cara con los espíritus y logra el conocimiento de lo sagrado. Religión personal. Su poder es esencial para encontrar caza y curar a los enfermos. Una vez iniciado puede viajar al mundo sacro entrando en trance.

Prof. Julio López Saco