11 de diciembre de 2008

Mitología en Norteamérica VII




La primera fotografía refleja una máscara onondaga que representa varios espíritus en la cosmología de los iroqueses, usada por la Sociedad de Falsas Caras en los rituales de curación. Es de principios del siglo XIX. El que aquí aparece es Haduigona (Cara Estrafalaria). Su deformación se debe a una herida sufrida en un encuentro legendario con una montaña. El mito cuenta que el creador, al finalizar su tarea quiso inspeccionar su obra y exiliar a los malos espíritus. Se encontró con un gigante que lo desafió, diciendo que él era el creador. Recibió su castigo cuando fue golpeado con la montaña que le deformó la cara. Se le encargó, de aquí en adelante, curar las enfermedades y ayudar a la gente que viajaba o estaba cazando. El gigante aceptó y dijo que si los hombres hacían retratos de él y le llamaban Abuelo, ofreciéndole tabaco, también podrían tener el poder de curar. Haduigona es, así, un héroe cultural. Cada miembro de esta orden se especializa en sanar una enfermedad determinada. El orden impone su mesura al caos que representa la fuerza del gigante. La segunda ilustración es una máscara de Alaska que representa el viaje del chamán hacia el mundo de los espíritus, de ahí su posición boca abajo. La cara en el abdomen puede ser un símbolo del alma del chamán, individualizada en su viaje. Finalmente, la tercera imagen corresponde a Pueblo Bonito, en Cañón Chaco. Se trata de uno de los pueblos en forma de D, con unos grandes Kiva (lugares de encuentro de los hombres de clanes matrilineales, que solían vivir dispersos por el poblado en las casas de sus mujeres). Su población pudo rondar los 1200 habitantes. Este poblado, como otros, formaba parte de un sistema de comercio y trueque, de alimentos y objetos de lujo, aunque también pudo ser un centro ceremonial. La forma escalonada permitía a los residentes servirse de los techos de las estancias inferiores como balcones. Los asentamientos chaco florecieron entre 900 y 1300.
Prof. Julio López Saco