20 de abril de 2010

Reinos de Mesopotamia III: Mitanni*







LAS IMÁGENES CORRESPONDEN A: 1. UN SELLO-CARTA EN CUNEIFORME DE TELL BRAK, DEL GOBERNANTE DE NUZI LLAMADO SHAUSTATAR, QUIEN SEÑALA QUE DESDE ESE MOMENTO EL SELLO SERÁ USADO POR EL REY TUSHRATTA DE MITANNI. MUSEO DE DEIR ES-ZOR, SIRIA; 2. A UN TEXTO HURRITA DEL PALACIO DE MITANNI, CON LISTA DE TRABAJADORES; 3. AUN PISO PAVIMENTADO EN UN PALACIO MITANIO. SEGUNDO MILENIO A.N.E.; Y A UN ORTOSTATO DEL REY YARIRIS, DE LA CIUDAD DE KARKEMISH, 800 A.N.E.

Mitanni es el nombre otorgado a un antiguo reino ubicado en el norte de Siria. Con tal denominación se designaba la región comprendida entre el río Khabur, gran centro de la ruta del cobre y la plata que desde Anatolia fluía hacia Sumer y Acadia, y el Éufrates, en la época neoasiria. Sus capitales fueron Taidu y, sobre todo, Washshukanni, (Ushshukana en las fuentes asirias), que sigue sin ser hallada en la actualidad. Mitanni fue, en esencia, un estado feudal dirigido por una nobleza guerrera. Se le menciona en los textos encontrados en Nuzi, en Ugarit y en los archivos hititas de la capital Hatussas. Los hurritas conformaron el elemento poblacional en el que se basó este reino. Probablemente aparecieron en la región a partir de la segunda mitad del II milenio, procedentes de Armenia y del noreste del Cáucaso. Su idioma, ni semítico ni indoeuropeo, ha sido relacionado con el urarteo, aunque ciertas palabras y nombres de mandatarios señalan en la dirección de las lenguas indoarias. En este sentido, para algunos historiadores existió una rama de arios invasores del valle del Indo que se desvió y, cruzando Mesopotamia, sumida en la anarquía provocada por la invasión casita, llegó hasta el valle del río Khabur, dominando a las poblaciones hurritas allí asentadas. Es una tendencia actual de la crítica moderna creer que varias tribus hurritas y algunas ciudades-estado se unieron bajo una sola dinastía tras el colapso de Babilonia debido al saqueo hitita del rey Mursili I en 1595 a.n.e. y a la invasión de los casitas. En cualquier caso, en el siglo XVI a.C. varios pequeños estados hurritas situados al oeste de la ciudad de Assur y en el norte de Siria se unificaron bajo un mismo gobierno. La conquista hitita de Aleppo, la debilidad de algunos reyes asirios y las contiendas internas de los hititas, son las causas fundamentales que crearon un vacío de poder en el norte de Mesopotamia, que conducirían a la creación del reino de Mitanni. Con el paso de algún tiempo, este reino hurrita de Mitanni estuvo en disposición de competir con Asiria, que se encontraba en decadencia, así como con el debilitado Imperio hitita. A mediados del siglo XV a.n.e., el rey mitanio Shaushtatar extendió su poder hacia el este, saqueando Asur. Pero los hititas comenzaron a salir de su etapa decadente y, desde Anatolia, presionaron hacia el sur. La irrupción de este estado hizo que Egipto y el reino de Mitanni optaran por un pacto estratégico, que incluyó intercambios comerciales, repartos territoriales y alianzas matrimoniales, comprometiéndose a combatir a los hititas. Los hititas arrebataron a Mitanni el control de las ciudades sirias, como Carquemish, Alalah y Aleppo, de manera que mediado el siglo XIV a.n.e., Mitanni quedó aislada de Egipto. Además, Asiria comenzó a despuntar, hecho que traería como consecuencia la venganza por el previo saqueo de Assur. Tras una prolongada guerra, el rey asirio Assur-Uballit capturó la capital Washshukanni en 1328 a.n.e., provocando la desaparición del reino de Mitanni, ahora controlado por hititas y asirios.
El efímero poderío de Mitanni se fundamentó, esencialmente, en la creación de un guerrero-tipo, denominado mariyannu, “joven guerrero”, en el domino de los ligeros carros de guerra, en el empleo de las armaduras de bronce y, sobre todo, en sus notables conocimientos metalúrgicos.

*En esta serie se incluyen reinos cuyos territorios están geográficamente al margen de la región o provincia mesopotámica, pero cuya influencia fue notable, caso de Anatolia o todo el corredor levantino.

Prof. Dr. Julio López Saco

20 de abril del 2010