13 de octubre de 2005

Opinión III: Restauración Meiji

Restauración Meiji
Julio López Saco


El movimiento conocido como Restauración Meiji fue un proceso reformador cuyos principales baluartes procedieron de la clase samurai. Su consolidación, en 1868, provocó la desaparición del shogunato Tokugawa y la restauración de un nuevo centro de autoridad bajo el perenne símbolo del emperador, conformándose una nueva unidad nacional que desplazaba el doble sistema de gobierno existente desde el shogunato de Kamakura. Este proceso no fue una revolución burguesa ni campesina, ni vino precedido, a diferencia de las revoluciones en Inglaterra y Francia, de públicas discusiones acerca de la justicia social o sobre lo deseable de un nuevo orden político. Las nuevas propuestas se centraron en el sistema del emperador (tenno-sei), según el cual los poderes presuntamente absolutos del emperador serían ejercidos en su nombre por una caterva de funcionarios, burócratas, no vasallos feudales ni nobles hereditarios. Los nuevos dirigentes, en su calidad de burócratas, servían pero también controlaban a un emperador cuya autoridad nunca había sido limitada, teóricamente, ni por una ética socialmente predominante ni por una remota afirmación de los derechos de sus súbditos. A través de este movimiento, que expandió el impacto occidental, el antiguo orden fue atacado en nombre de una arcaica autoridad trascendente, considerada, al fin y al cabo, profundamente japonesa.