25 de octubre de 2005

Resumen Congreso Caída del Comunismo II (República Checa y Hungría)

República Checa
Julio López Saco

Los vientos aperturistas y liberalizadores procedentes de la Unión Soviética a través de la denominada Perestroika, llevada a cabo por Mijail Gorbachov a partir de 1985, se concretaron, en el conjunto de sus países satélites, con el inicio de paulatinas reformas políticas. En el caso de Checoslovaquia hay que remontarse al año 1977, fecha en que un grupo de intelectuales, siguiendo la línea del espíritu de la Primavera de Praga, publicaban un manifiesto denominado "Carta 77", en el que expresaban su disidencia con el régimen establecido. En 1989, tiempo de cambios en Europa, la gente de Checoslovaquia conocía la caída del estado Soviético y de los regímenes comunistas en países de los alrededores. El 17 de noviembre, en Praga la policía atacó a miles de estudiantes que protestaban contra el régimen comunista. Se creó el Foro Cívico dirigido por el dramaturgo Vaclav Havel, y dentro del Partido Comunista Checoslovaco se comenzaron a evidenciar luchas de poder entre sectores inmovilistas y reformistas. Tras la huelga general del 27 de noviembre de 1989, y a falta del apoyo del aliado soviético, el Partido Comunista checoslovaco, en un movimiento pacífico conocido como revolución de terciopelo, perdió el monopolio y abandonó el poder. El hasta entonces valedor de la ortodoxia comunista, Gustav Husak, dimitía el 10 de diciembre como Presidente de la República. Los acontecimientos se precipitaron y antes de finalizar el año 1989 Vaclav Havel accedió a la jefatura del Estado y Alexander Dubcek a la presidencia del Parlamento. En junio de 1990 se celebraron elecciones democráticas de las que saldrían vencedores el Foro Cívico y el Foro Público Contra la Violencia, variante eslovaca del primero.

Hungría

En 1956, una revolución popular que pedía el retiro húngaro del Pacto de Varsovia fue respondida con una fuerte intervención militar por parte de la Unión Soviética y con la deposición y ejecución del primer ministro Imre Nagy, anulando así el ferviente anhelo de democracia e independencia de Hungría. A finales de los 1980, sin embargo, Hungría encabezó el movimiento para la disolución del Pacto de Varsovia y se encaminó, ahora sí, hacia una democracia multipartidista y una economía orientada al libre mercado. Tras el colapso de la Unión Soviética en 1991, Hungría empezó a desarrollar enlaces más cercanos con la Europa occidental, uniéndose a la OTAN en 1999 y a la Unión Europea en 2004.