18 de marzo de 2009

Textos Asia 2009: Brahmanismo I

TEXTOS
Vedismo y brahmanismo


1. “Yo glorifico a Agni, el gran sacerdote del sacrificio, el adivino, el oficiante, el que presenta la ofrenda a los dioses y que es poseedor de una gran riqueza (...). Adorador, ve hacia el sabio y poderoso Indra, que concede a sus amigos los mejores beneficios: consúltale sobre la capacidad del sacerdote sabio que recita sus alabanzas (...). Ofreced a Indra el jugo que está preparado para la ceremonia, que es el honor del sacrificio y que regocija a los mortales (...). Soma, nuestra inteligencia te comprende enteramente; tú nos llevas por un camino recto; tú eres aquel que practica las buenas obras; estás dotado de potente energía y todo lo conoces; provocas lluvia bienhechora por efecto de tu grandeza; guía de los hombres, las ofrendas de los sacrificios te han sustentado (...). Tú, que reinas sobre todas las cosas, escucha nuestras súplicas; te adoramos dirigiéndote un himno nuevo y solemne; tu amigo, que es nuestro bienhechor, te celebra; concédenos todo lo que deseamos (...). Te invocamos, jefe de los ejércitos celestes, sabio entre los sabios, abundante sin medida en alimentos de toda especie, dueño soberano de la oración: escucha nuestras súplicas, sé nuestro protector y siéntate en la sala de los sacrificios (...). Como una nube tormentosa, el héroe armado irrumpe en la vorágine de la batalla. ¡Gloria a ti y cuerpo ileso!, ¡protéjate la recia armadura!. Con nuestro arco queremos conseguir rebaños. Con nuestro arco ganaremos batalla tras batalla. Con nuestro arco, terror del enemigo, confiamos adueñarnos de las tierras. Como si quisiera ceñir a su amado y hablarle al oído, como esposa, así susurra la cuerda, cuando la flecha se desprende rauda en el fragor de la lucha”.


2. “... El mundo yacía entonces envuelto en espesas tinieblas y sumergido en sueño por todas partes. (...) El Ser existente por sí mismo, en cuanto los sentidos externos pueden comprender, hizo perceptible el universo mediante los cinco elementos primitivos, se manifestó y, resplandeciendo con la claridad más pura, disipó la oscuridad... Habiendo decidido él solo, el Ser Supremo, hacer que todas las cosas emanaran de su propia sustancia (de la sustancia del Ser), hizo que surgieran las aguas y en ellas depositó un germen fecundo. Ese germen se transformó en huevo de oro, brillante como astro de mil rayos luminosos, y en el cual el Ser Supremo se reveló en la forma de Brama...
Por medio de partículas sutiles emanadas del Ser se constituyeron los principios de todas las cosas que formaron este mundo perecedero, derivado del Ser imperecedero. Cada uno de los elementos primitivos adquiere las cualidades de todos los que le preceden, de ese modo un elemento cualquiera, mientras más separado esté en la serie, más cualidades reúne.
Esos seres, en virtud de actos anteriores, nacen entre los dioses, los hombres o los animales, y experimentan sus transformaciones sin fin a través del mundo que se destruye y se renueva sin cesar.
Después de haber creado el Universo de esa manera, Aquél cuyo poder es incomprensible desapareció de nuevo, absorbido en su alma y reemplazando el tiempo que pasa por el tiempo que viene (...) Y por medio de esos sueños y de esos reposos alternativos el Ser inmutable, sin cesar y sin fin, hace vivir o morir al conjunto de criaturas inmóviles o movientes.”