17 de marzo de 2009

Pintura romana: Pompeya y El Fayum


La primera imagen muestra al emperador Septimio Severo y a su esposa Julia Domna. Pintura de El Fayum. La segunda ilustración corresponde a una joven mujer escribiendo. Es un significativo ejemplo de pintura pompeyana del siglo I. Estos retratos, como el de la pareja imperial, son representaciones relativamente realistas de personas de cierta relevancia política o social. Se colocaban sobre el rostro de la momia de la persona fallecida. Eran ejecutados en madera o sobre las vendas de lino. Los modelos eran siempre jóvenes e idealizados, puesto que los retratos debieron ser realizados cuando el modelo aun vivía. Es factible que el retrato fuese usado expuesto en la vivienda y que, únicamente tras el fallecimiento del dueño de la casa, se aplicase sobre su momia. La pintura romana, por su parte, se empleaba en edificios públicos para denotar realismo. Generalmente al fresco, las pinturas se protegían con una capa de cera para avivar los colores. Suele hablarse de cuatro estilos pictóricos en la pintura pompeyana: el de incrustaciones, de origen helenístico; el arquitectónico, que llega hasta comienzos del imperio, y presenta espacios arquitectónicos que se completan con paisajes ajardinados y figuras; el ornamental (siglo I), de detallada decoración, y el del ilusionismo arquitectónico, escenográfico o teatral, bien representado por las pinturas de la Villa de los Misterios en Pompeya.
Prof. Julio López Saco