22 de abril de 2009

Arqueología del Mediterráneo: Egipto antiguo


Esta primera imagen corresponde a la muy conocida paleta ceremonial de Narmer, hecha en esquisto y encontrada en la localidad de Hieracómpolis, capital del Alto Egipto. Fue hallada a fines del siglo XIX. La cima de la paleta está decorada con las cabezas bovinas de la diosa Hathor (aunque quizá sean toros que refieran el poder, vigor y fuerza del rey), entre las cuales está inscrito el nombre del rey en un Serej (armazón regular donde generalmente se ubicaba el mismo). La escena central del reverso muestra al faraón, con la corona blanca del Alto Egipto, golpeando y castigando a un enemigo desnudo (que alude a su carácter bárbaro). Quizá simbolice al enemigo de un modo genérico, en una escena que se interpreta como la conquista del bajo Egipto por Narmer. Detrás se encuentra un ayudante (con una inscripción sobre su cabeza que puede aludir a su titulación), que lleva unas sandalias y un recipiente. Sobre la cabeza de la víctima que somete el rey se encuentra una personificación de las tierras pantanosas, en clara alusión al Bajo Egipto (presencia de una embarcación con seis papiros, planta alusiva del Delta del Nilo). El halcón, símbolo del faraón, ofrece hálito y, por lo tanto, vida, a la zona pantanosa del Bajo Egipto, ahora recién dominada. También podría referirse, no obstante, al oasis de el Fayum. En la parte inferior se ven dos enemigos muertos que simbolizan las ciudades conquistadas. En el anverso de la paleta vemos a Narmer, con la corona roja del Bajo Egipto (quizá aquí representando no tanto la unificación sino un aspecto diferente de la realeza, sin que se implique “conquista”), inspeccionando un grupo de enemigos abatidos con las cabezas seccionadas tras la batalla, que están colocadas entre sus piernas (representan la conquista de la región de Mareotis, séptima provincia del Bajo Egipto). Lleva una maza en una de sus manos, en tanto que la otra es colocada sobre el pecho manteniendo un flagelo; delante de él los dos signos representan su nombre. Una serie de personajes al frente (quizá portaestandartes con emblemas de la casa real de Narmer o de las regiones que pertenecen a su reino), y otro detrás, que lleva las sandalias y un recipiente, completan la escena. En la escena central del anverso vemos la domesticación o dominio de animales salvajes (con aspecto de felinos), en clara metáfora de la unificación del Alto y Bajo Egipto, pues esos animales, quizá míticos, entrelazan sus largos cuellos. No obstante, nada indica que ambos animales deban ser necesariamente identificados como símbolos de ambas regiones del país del Nilo. En la parte inferior, un toro simboliza al faraón que destruye las murallas de una ciudad o fortaleza, siguiendo la secuencia de victoria y conquista. La paleta, en general, posee un simbolismo militar y alude a la fundación de una región, una provincia al este del Nilo, lo que podría suponer que se esté narrando la conquista del sector oriental del delta en el Bajo Egipto.
La segunda ilustración corresponde a la denominada Etiqueta de Nagada, que aparece con la identificación del rey Aha y también el nombre Nebti de Menes (quizá un epíteto de un antepasado legendario asociado a la unificación de Egipto, término encontrado en autores como Manetón, Herodoto y Eratóstenes e identificado, bastante especulativamente, con Narmer u Horus Narmer, el magnífico siluro), unificador del Alto y el Bajo Egipto. Para algunos, es probable que las denominaciones Escorpión-Narmer-Aha puedan haber sido nombres de Horus de tres reyes distintos, uno de los cuales sería Menes pero con su nombre Nebti. El nombre Aha podría extenderse desde el momento en que la unificación fue efectiva. Parece factible, en cualquier caso, asociar el nombre Nebti Menes con el Horus Aha. Según los sellos de las listas funerarias de Abidos, de la Dinastía I, los primeros faraones aparecen con el epíteto Jentiamentyu, una arcaica denominación del dios Osiris, identificado con el nombre de los faraones ya fallecidos. La sucesión inicial sería, según estas tumbas, Narmer-Aha-Djer.
Prof. Julio López Saco