24 de abril de 2009

Textos Asia 2009: Mitología China

Textos China I
Mitología



1. “...El universo era una nebulosa caótica y embrionaria que tenía la forma de un gran huevo. Allí dormía apacible y tranquilo, un gigante llamado Pan Gu. Al cabo de dieciocho mil años, el gigante se despertó. Encolerizado porque en derredor suyo reinaban las tinieblas, sacudió sus brazos, vigorosos como el hierro, para separarlas (...). Las tinieblas y el caos se disiparon para siempre, pero Pan Gu agotó todas sus energías y murió extenuado poco más tarde (...). sin embargo, como hecho muy extraño, en el momento de su muerte, su cuerpo sufrió una metamorfosis repentina, dando origen a todo lo que nos rodea... su ojo izquierdo se transformó en un sol brillante, y, el derecho, en una hermosa luna; sus cabellos y la barba dieron origen a incontables estrellas. Sus cuatro extremidades y el tronco dieron principio a los cuatro puntos cardinales y a las cinco grandes montañas sagradas. De su sangre brotaron enormes y tumultuosos ríos y sus tendones se transmutaron en amplios caminos dispuestos en todas las direcciones...”.

2. “... En verdad, había necesidad de un gran ser que fuera el más inteligente, capaz de labrar la tierra y, en último término, gobernar y guiar a todas las criaturas que se hallaban bajo el cielo (...). Después de meditar el asunto, Nü Wa se puso en cuclillas y tomó un puñado de arcilla, la que empezó a modelar a su imagen y semejanza. De este modo creó unas pequeñas figuras que podían sostenerse erguidas, caminar y hablar (...). Nü Wa quiso entonces que se propagara la especie, para lo cual les enseñó a los eres humanos a contraer matrimonio, animándolos a que se amaran, engendraran hijos y fundaran familias. Habían transcurrido ya muchos años... cuando se produjo un hecho insólito: Gong Gong, el dios del agua, y Zhu Rong, el dios del fuego, se trenzaron en un combate encarnizado, a causa del cual se desplomó el cielo y la tierra dio un vuelco. Los seres humanos sufrieron por ello una catástrofe que casi los extermina...”.

3. “... Como en aquella época no existían barcos ni carros, los pueblos que estaban separados por las aguas, incapaces de salvarlas, no tenían la posibilidad de tener relaciones. Huang Di les enseñó a construir canoas con los troncos de los árboles y carruajes de dos ruedas (...). Huang Di también les ordenó a sus subalternos Cang Jie y Zi Ling que crearan la escritura y redactaran un tratado de música, respectivamente. (...). No se sabe en que época apareció de repente, en el Sur, un demonio llamado Chi You, quien luego se apoderó de esta región. Su fisonomía era horrenda: tenía rostro humano y cuerpo de animal, cuatro ojos, seis brazos y los pies eran parecidos a los cascos de un buey... al mando de sus cómplices ocupó el sur y estableció un gobierno despótico. Insaciable en su ambición, invadió al Norte. (...) Naturalmente, Huang Di no podía tolerar que continuase esta situación, de modo que se produjo un gran combate entre ambos (...). Con la muerte de Chi You, la gente volvió a vivir y trabajar en paz. Para celebrar la victoria, Huang Di realizó dos cosas: primero fundió un gran trípode de bronce... y en él grabó las diversas escenas de la batalla y, en particular, la cabeza decapitada de Chi You para advertir a las futuras generaciones que los hombres de una codicia insaciable y capaces de hacer cualquier fechoría, no tendrían un buen fin. Luego compuso la obra musical Melodía del gran tambor...”

Binjie, Ch., Relatos Mitológicos de la Antigua China, Miraguano edic., Madrid, 1992, pp. 7-13.
Julio López Saco