8 de enero de 2009

Fósiles humanos, culturas neolíticas y minorías étnicas en China

FÓSILES HUMANOS PRINCIPALES EN CHINA: 北京男子 Hombre de Beijing, 元謀人 Hombre de Yuanmou, 藍田人 Hombre de Lantian, 巫山人 Hombre de Wushan
CULTURAS DEL NEOLÍTICO CHINO: 仰韶 Yangshao, 大汶口 Dawenkou, 龍山 Longshan, 河姆渡 Hemudu, 二裡頭 Erlitou, 鋇 Ba, 馬家浜 Majiabang.
GRUPOS MINORITARIOS O NACIONALIDADES, NO CHINAS: 輝 Hui, 喻典 Yudian, 蒙古人, Mongoles, 西藏人, Tibetanos, 榮 Rong o 全榮 Quanrong, 維吾爾人 Uigures, 文譚 Kitan, 女真 Jürchen, 通古斯 Tungús, 滿文 Manchúes.

4 de enero de 2009

Mapas de la Palestina antigua II

Esta relevante imagen corresponde a la Crónica de Nuremberg, de 1493, del alemán Hartmann Schedel, en concreto la titulada Destruccio Iherosolime.
Prof. Julio López Saco

Mapas de la Palestina antigua




Mostramos, en primer término, una litografía de Palestina Antigua, de Samuel Butler, en A Sketch of Modern and Ancient Geography for the use of schools, Longman, Londres, 1822; en segundo lugar, un Mapa de Palestina en época de los reyes, de la obra de S. Butler y E. Rhys (edits), The Atlas of Ancient and Classical Geography, 1907; finalmente, la tercera imagen corresponde a un mapa del mundo de 1581, donde aparece Jerusalén como el centro del mundo.
Prof. Julio López Saco


3 de enero de 2009

Mapa antiguo de Korea

Mapa antiguo del sur de la península de Corea, en concreto de la ciudad de Tong-Yang.
Prof. Julio López Saco

Mapas antiguos de Japón




El primer mapa es Sekai Sangoku Ki, denominado mapa de los tres países, Japón, China e India, publicado por Kassaidô en el siglo XIX; el segundo, Nan-embudai Shokoku Shûran no Zu, es un mapa budista del mundo, de mediados del siglo XVIII, por Kabô Hyôzô; finalmente, el tercero y último es Nanzembush Bankoku Shôka no Zu, también un mapa budista del mundo, datado en 1710, de Rôkashi.
Prof. Julio López Saco


16 de diciembre de 2008

Mitología en Norteamérica X


Esta primera imagen es un sonajero medicinal. Este instrumento representa el Mundo. El mango sería el árbol del mundo (axis mundi) y la calabaza hueca el Cosmos. Las semillas o piedrecillas del interior son los espíritus y almas de los antepasados. Sacudir el sonajero supone, entonces, activar los espíritus, que asisten al chamán para curar las enfermedades. En Siberia se usa el tambor en lugar del sonajero, que más propio de sur y Norteamérica. La segunda imagen es una máscara de chamán que representa un patrón-espíritu femenino. Es Tlingit, de comienzos del siglo XIX. La máscara se usaba en rituales que invocaban al espíritu solicitado. En la parte superior, están espíritus de la tierra agachados; sobre las orejas nutrias terrestres. El chamán accede a poderes espirituales, que luego demuestra al clan: curación, control del tiempo, adivinación, predicciones. Sus poderes dependen de su estrecho vínculo, a través del sueño o visiones extáticas, con los poderes espirituales naturales que nos rodean, y que no solemos ni ver ni siquiera intuir. La máscara es un mecanismo conector ritual que indica la facultad del chamán en ese preciso momento. A través del sapo de la lengua quizá, en este caso, se esté conectando con fuerzas lunares.
Prof. Julio López Saco

12 de diciembre de 2008

Shi Huangdi: primer emperador chino

Shi Huangdi: breve biografía del primer emperador de China

Julio López Saco


El primer sublime emperador de los Qin o Qin shi Huangdi, de nombre Ying Zhao, nació en 259 a.C. Este emperador-dios, que instaura el primer imperio en China, (221-206 a.C.) veía en su dinastía el punto final de un largo proceso previo y un nuevo estadio, cualitativamente mejor, de carácter homogeneizador. Suprime, en este sentido, los feudos y los principados locales, estableciendo 36 prefecturas o comandancias, presidida cada una de ellas por un funcionario civil, otro militar y un inspector imperial, organiza una nueva red de carreteras, que irradiaban desde la capital Xianyang, uniformizó pesos y medidas, la moneda (característicamente redonda con un agujero cuadrado en el centro), así como los caracteres de la escritura. Establece, además, un nuevo orden social, desmantelando la antigua nobleza, y persiguiendo a muchos intelectuales, especialmente confucianos, a los que acusaba de ser los detentadores del pensamiento de la antigua aristocracia, otorgándole prioridad al campesinado y a la producción agrícola. La función real ahora asumida ya no era sólo religiosa, pues el soberano también dispuso de una autoridad efectiva a través del legismo, corriente en la que la primacía se otorga a la ley escrita, en detrimento de las virtudes tradicionales de antaño. La historiografía confuciana del período posterior, es decir, la dinastía Han, en especial Sima Qian en sus Memorias Históricas, denostó abiertamente al emperador, tildándolo de tirano y opresor, y a su gestión, abiertamente anti-letrada, en un momento en que el confucianismo se había convertido, y lo sería, con intermitencias, durante dos milenios, en la ideología oficial del estado.

Mitología norteamericana IX


La primera imagen es la de Skaoaga y su hijo oso, de fines del siglo XIX. Pertenece a los Haida canadienses. Probablemente responde a una historia original Tsimshiam recreada por artistas Haida. La leyenda dice que Skaoaga era princesa de la fratría de los Haida y no podía mezclarse con la gente común, salvo en ocasiones especiales. En una ocasión pidió hacer una expedición a la montaña, pero se separó de sus compañeros. Un joven hombre la encuentra y la lleva al pueblo o ciudad del Oso y el jefe acaba adoptándola. Es aquí donde tiene dos hijos, parte humanos y parte osos. El oso es esencial en la vida de los cazadores del norte de Eurasia y Norteamérica; la mezcla mítica humano-oso, asociada a sacrificios a este animal, da lugar a gemelos o a un individuo híbrido que es un héroe cultural. Algunos mitos paralelos los tenemos en Beowulf y Odiseo; en este último caso porque su abuelo Arceisios, porta un nombre derivado de oso. La segunda imagen corresponde a un escudo medicinal de jefe Arapoosh con personificación de la luna. Pertenece a los Crow y es de principios del siglo XIX. Este escudo ofrece protección física y espiritual (para obtener los poderes sagrados del espíritu guardián del guerrero), a través de los poderes lunares. La luna es representada personificada en una visión del jefe Arapoosh. Su visión (quizá en el marco de un rito de la pubertad), consistió en una figura negra, identificada como el espíritu de la luna, que supervisa las actividades de las criaturas sobre la tierra. Las tradiciones nativas americanas hablan de fuertes vínculos entre seres celestiales y la humanidad. El simbolismo lunar trae aparejado poderes asociados al modelo cíclico de la naturaleza: la fertilidad de la mujer, o la muda de la piel de la serpiente; así pues, muerte y renacimiento, cambio.
Prof. Julio López Saco

Mitología norteamericana VIII


La primera imagen corresponde a Ayahuta, dios gemelo de la guerra. Es una representación Zuñi, de fines del siglo XIX. Este personaje fue creado por el padre Sol para proteger a los primeros zuñi de sus enemigos y ayudar a levantar sus poblados (Hepatina, el lugar medio). Su forma alargada le confiere el rol de axis mundi, cordón umbilical y centro del mundo. A los dioses gemelos se les recuerda en ceremonias en el solsticio de invierno (inicio de un tiempo de renovación, nuevo año de reestructuración de las fuerzas vitales), y sus efigies se colocan en un santuario en la cima de la Montaña del Trueno. Estas imágenes se emplean también en la iniciación de nuevos miembros en la sociedad de hechiceros zuñi. La segunda ilustración representa a Sisiutl, sierpe de dos cabezas, de los kwakiutl, en una cortina de danza. Es del primer tercio del siglo XX. La serpiente conforma una persona sobre una piedra. Sin embargo, esta sierpe cornuda, de dos cabezas y cuatro patas, es amiga del coraje, y ofrece al guerrero invulnerabilidad en la batalla. Este reptil es el asistente de Winalagilis, dios de la guerra: cualquier guerrero que se bañe en su sangre se hará invulnerable. Su imagen solía colocarse en las entradas de las casas como protección. Su cuerpo semeja una canoa, en la que el guerrero se puede movilizar. Puede implicar también iniciación guerrera.
Prof. Julio López Saco

11 de diciembre de 2008

Mitología en Norteamérica VII




La primera fotografía refleja una máscara onondaga que representa varios espíritus en la cosmología de los iroqueses, usada por la Sociedad de Falsas Caras en los rituales de curación. Es de principios del siglo XIX. El que aquí aparece es Haduigona (Cara Estrafalaria). Su deformación se debe a una herida sufrida en un encuentro legendario con una montaña. El mito cuenta que el creador, al finalizar su tarea quiso inspeccionar su obra y exiliar a los malos espíritus. Se encontró con un gigante que lo desafió, diciendo que él era el creador. Recibió su castigo cuando fue golpeado con la montaña que le deformó la cara. Se le encargó, de aquí en adelante, curar las enfermedades y ayudar a la gente que viajaba o estaba cazando. El gigante aceptó y dijo que si los hombres hacían retratos de él y le llamaban Abuelo, ofreciéndole tabaco, también podrían tener el poder de curar. Haduigona es, así, un héroe cultural. Cada miembro de esta orden se especializa en sanar una enfermedad determinada. El orden impone su mesura al caos que representa la fuerza del gigante. La segunda ilustración es una máscara de Alaska que representa el viaje del chamán hacia el mundo de los espíritus, de ahí su posición boca abajo. La cara en el abdomen puede ser un símbolo del alma del chamán, individualizada en su viaje. Finalmente, la tercera imagen corresponde a Pueblo Bonito, en Cañón Chaco. Se trata de uno de los pueblos en forma de D, con unos grandes Kiva (lugares de encuentro de los hombres de clanes matrilineales, que solían vivir dispersos por el poblado en las casas de sus mujeres). Su población pudo rondar los 1200 habitantes. Este poblado, como otros, formaba parte de un sistema de comercio y trueque, de alimentos y objetos de lujo, aunque también pudo ser un centro ceremonial. La forma escalonada permitía a los residentes servirse de los techos de las estancias inferiores como balcones. Los asentamientos chaco florecieron entre 900 y 1300.
Prof. Julio López Saco





Arqueología de Norteamérica VI




La primera imagen corresponde a una cabeza-trofeo, hallada en Pandukah, Kentucky. Presenta ojos cerrados y una estrella en la frente. Implica el especial valor de a muerte como tema familiar en el culto de las culturas del sur de EE.UU. Las cabezas-trofeo están vinculadas con la idea de que el alma habita la cabeza de los seres humanos, lo que significa que se puede “capturar” el alma de otra persona cortándole la cabeza y sometiéndola a ciertos ritos. La segunda imagen es una paleta pétrea grabada, de la cultura Missisipiense medio, hallada en el yacimiento de Moundville, Alabama. Vemos dos serpientes de cascabel con cuernos que se encuentran entrelazadas, enmarcando el símbolo de una mano con un ojo en su interior, un posible símbolo cósmico. La mano parece ser más que un símbolo de identidad. La última imagen corresponde a una pantalla con oso femenino que representa el linaje de jefes Tlingit, que tienen el titulo hereditario de “los que sacuden”. El mito cuenta que un ancestro del linaje se casó con un oso y tuvieron descendencia. Sin embargo, fue muerto por los cachorros de la osa cuando dejó de visitar a su familia humana. El oso se vincula con los ritos chamánicos de curación. Su representación, “estilo rayos X”, se puede retrotraer al paleolítico (lo que supondría que los animales pueden restaurarse a la vida desde partes vitales del cuerpo). Es de la primera mitad del siglo XIX. La abertura de la parte inferior, que correspondería a la vagina de la osa, permitía el acceso a la estancia sacra en la parte de atrás de la casa del jefe de la tribu, entrada simbólica al mundo sobrenatural, en una especie de proceso iniciático.
Prof. Julio López Saco







10 de diciembre de 2008

Mapas antiguos: Asia Menor




La primera imagen es la de un mapa tolemaico del sur de Asia, del siglo XVII, mientras que las dos restantes corresponden a sendos mapas de Anatolia (Asia Menor), datados en el siglo XVIII.
Prof. Julio López Saco


9 de diciembre de 2008

Arqueología del Próximo Oriente de Asia




La primera imagen corresponde a un tablero de juego de Megiddo, datado en el siglo XIII a.C.; la segunda, es una placa de marfil con un grifo, también de Megiddo, de la edad del Bronce, fechado también en el siglo XIII a.C.; la tercera y última se refiere a una campana que presenta un nombre real urarteo (Argishti), con una cronología entre 786 y 756 a.n.e.
Prof. Julio López Saco


8 de diciembre de 2008

Arqueología de Anatolia II. Frigia




La primera ilustración corresponde a un vaso floral del Tell Tayinat, en Turquía, datado en torno a 1400 a.c. La segunda imagen es la de dos toros con cuernos de la edad del bronce de Anatolia central, fechados entre 2400-2000 a.C. Finalmente, vemos una fíbula frigia, también de Anatolia central, cuya cronología se enmarca entre los siglos VIII y VII a.n.e.
Prof. Julio López Saco


Arqueología de Anatolia: Hititas




La primera imagen corresponde a un vaso hitita con forma de ciervo, datado entre los siglos XV-XIII a.C. La segunda es una diosa sentada con niño, también hitita, y con una datación semejante. Finalmente, se muestra una deidad alada hitita, fechada en el siglo XIII a.n.e.
Prof. Julio López Saco


4 de diciembre de 2008

Mitología en Norteamérica V




La primera ilustración es una pipa sacra en pizarra, del siglo XIX, fabricada por un santi o sioux oriental. Pareja a caballo, quizá espíritus asociados con los rituales de la pipa. Compartir la pipa estrecha vínculos familiares y tribales, así como con el Universo. La misma pipa puede ser una representación de espíritus y de las visiones del propietario. Simboliza la creación. Existían entre los Lakota siete rituales asociados con la pipa: rito del sudor, purificatorio, liberación del alma de un difunto para que pueda regresar al mundo espiritual, búsqueda de la visión sagrada, la danza del sol comunitaria, unión ritual de personas, la ceremonia de la pubertad femenina y un juego que representaba a Wakan Tanka (ser supremo lakota) y el acceso a la sabiduría. La segunda imagen es un plato con figura antropomorfa de coyote, pintado en un plato de época de la cultura Mogollón (200 a.C.-1200). Este animal tiene poder creativo. En la versión navaja del mito que hace surgir a los Pueblo, una de las figuras creadoras es el coyote, además del primer hombre y la primera mujer. Del mundo subterráneo trajo semillas que repartió a las distintas tribus para que pudiesen cultivar. También es héroe cultural y hechicero, además de espíritu embustero. El orificio del plato puede significar la puerta de liberación de los espíritus de las figuras que se representan. Este caso puede ser un miembro de una ceremonia de curación de los navajos, en donde intervienen personificaciones enmascaradas de las divinidades. La enfermedad del coyote surge cuando se mata a uno de estos animales o si se le observa muerto. Con la ceremonia se restablece la armonía del paciente con el coyote y la naturaleza, lo que le propicia la salud. La tercera y última es un recogedor de almas utilizado por el chamán para recuperar el alma de un enfermo. Tlingit. El chamán contacta directamente con las divinidades y espíritus de la naturaleza, a través de una búsqueda personal visionarios, que incluye oraciones, retiros y ayuno. Son intermediarios entre los humanos y lo sacro, materializado en la naturaleza visible e invisible. Algunos no logran el estatus completo de chamanes y se quedan en “médicos”. El futuro chamán se inicia cuando el individuo cae enfermo muy joven y experimenta una especie de muerte y resurrección, como otro hombre, visionarias. En ese lapso iniciático se encuentra cara a cara con los espíritus y logra el conocimiento de lo sagrado. Religión personal. Su poder es esencial para encontrar caza y curar a los enfermos. Una vez iniciado puede viajar al mundo sacro entrando en trance.

Prof. Julio López Saco

Mitología en Norteamérica IV




La primera imagen corresponde a una danza del sol de los Lakota, esquematizada sobre una piel de bisonte. El sol es una deidad creadora y generadora de poder. La danza se celebraba cada año al principio del verano, con la intención de que sus organizadores obtengan poder espiritual ante los demás miembros de la tribu, en una especie de rito propiciatorio y de iniciación. Alrededor de un poste, vínculo entre la tierra y el submundo, se baila hasta que muchos se desmayan, en ocasiones en estado de trance. En algunos casos hay auto-sacrificios corporales, con la idea de liberarse, simbólicamente, de las ataduras de la ignorancia. La segunda ilustración corresponde a un escudo cheyene del siglo XIX, donde aparece la tortuga o “buceador terrestre”, debido a su papel en la creación. Después de que peces y algunas aves fracasaran en la búsqueda de tierra en el agua primordial creada por Maheo o Todo Espíritu entre los cheyenes, fue un ave marina quien lo consiguió, dándole al Espíritu una bola de barro que rápidamente se extendió, de modo que sólo la tortuga podía soportarla y transportarla. La tortuga gigantesca que lleva el mundo a sus espaldas es, ella misma, imagen del mundo tripartito: la concha superior es el Cielo, la inferior (plectro) es el infierno, y su cuerpo el terreno intermedio terrestre. Finalmente, vemos una pintura navaja sobre arena, con las figuras de la Madre Tierra a la izquierda y Padre Cielo a la derecha. Dioses creadores, creados, a su vez, por una deidad suprema. Son los responsables de la presencia de los seres vivos en la tierra.

Prof. Julio López Saco

2 de diciembre de 2008

Mitología de Norteamérica III




La primera ilustración corresponde a una máscara de un chamán decimonónico que representa a Tomalik, un espíritu inuik del viento. Los vientos veraniegos e invernales soplaban por los agujeros de la boca y de la frente de la máscara, las plumas blancas simbolizaban las nubes y las aves marinas, y los colgantes las burbujas de aire de las focas sumergidas bajo el hielo. Cielo y tierra, así como las ligeras variaciones estacionales están aquí simbolizadas. La segunda imagen es una gargantilla. Fabricada con concha, aparece decorada con cuatro pájaros carpinteros, considerados guardianes espirituales de los cuatro orientes principales, que sostienen el Cielo, además de símbolos de la guerra. En el centro, probablemente, los poblados ojibway. Cada espíritu trajo consigo algún bien para la humanidad: la nieve para que los cazadores siguieran las huellas de los animales, el calor para los cultivos de calabaza, maíz o tabaco, la lluvia para la fertilidad de la tierra, además del sol. La tercera ilustración es una máscara ritual Inuit, del siglo XIX. El rostro, que representa el gran espíritu de la luna (Tarkec), responsable de la fertilidad y la corrección moral, además del control de los animales, está envuelto en un trozo de madera claro que simboliza el aire, los aros cincundantes representan los niveles del Universo y las diversas plumas las estrellas. Cosmovisión inuit del oeste de Alaska.
Prof. Julio López Saco


Mitología de Norteamérica II




La primera imagen corresponde a un tótem Haida, con la imagen del pájaro del trueno, quizá un águila, poderoso habitante del cielo, de cuyos ojos salían relámpagos y del batir de sus alas los truenos. Lleva a cabo un papel importante en los mitos de creación. La segunda imagen es un panel Tinglit, en donde se representa al pájaro-fuego. Asemejan caras superpuestas, muy parecidas a las máscaras Taotie chinas de época Shang. Finalmente, la tercera corresponde a otro poste totémico de la cultura Haida en Canadá. Estos postes, típicos de las comunidades del norte del área de la costa del Noroeste, los Tinglit, los Haida, Tsimsiam y Kwakiutl, se ubicaban en las entradas de las casas comunales. En ellos representaban animales totémicos del grupo (fundadores del clan) y las insignias de linaje más importantes. Aquí tenemos un oso marino, un cuervo, un castor. Los postes totémicos son emblemas heráldicos, símbolos de posición social, de riqueza o de propiedad. Aquellos ubicados en las orillas de lagos, cerca de donde están los poblados, son colocados por el heredero de un jefe, como procedimiento inicial para heredar el título y las prerrogativas del jefe; se denominan conmemorativos. Otro tótem, el llamado mortuorio, se sitúa al lado de la tumba de un jefe, y el llamado de portal se erige ante la puerta de la casa del clan, conteniendo los símbolos de dicho clan. Había también postes potlach, erigidos para conmemorar excentricidades o gestos de gran generosidad de alguna persona o grupo.
Prof. Julio López Saco


Mitología de Norteamérica I




La primera imagen es un escudo de cuero y plumas, de la cultura Shoshoni. Se trata de un escudo de guerra, utilizado en las danzas del sol, en el que se plasma, esquemáticamente, la cosmovisión shoshoni. En él se perciben los astros y la visión de la naturaleza. La segunda ilustración es un pectoral de la cultura Dallas, hacia 1200-1400. En este pectoral, de concha, inciso y calado, se observan dos danzantes-águila, tocados con cabezas de venado. Probable carácter mágico-ritual. La tercera imagen corresponde a una muñeca Kachina, de inicios del siglo XX. Hecha en madera, algodón, plumas, cuero y conchas, representa a Sip-ikne, un guerrero. Este tipo de figuras-guerreros son muy abundantes entre los Hopi y los Zuñi del suroeste de EE.UU, y representan espíritus ancestrales.
Prof. Dr. Julio López Saco