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17 de diciembre de 2024

China arcaica. Seda y mitos


Imágenes, arriba, una pintura lacada de la tumba de Jingmen (Jīngmén chǔ mù, 荊門楚墓) del Estado de Chu (704-223 a.e.c.), que representa a un grupo de hombres vestidos con trajes tradicionales de seda y montados en un carro de dos caballos; abajo, seda con motivos florales de la tumba número 1 de Mawangdui, Changsha, provincia de Hunan, datada en el siglo II a.e.c.

La seda es producida por los gusanos de seda (Bombyx mori) para formar el capullo dentro del cual se desarrollan sus larvas. Durante la fase larvaria de su ciclo vital, los insectos se alimentan de las hojas de las moreras. Los tejidos que con ella se creaban se fabricaban inicialmente en telares accionados por pedales, que aparecen representados ya en los murales que decoran las tumbas de la dinastía Han (Hàncháo, 漢朝, 206 a.e.c.-220). La seda podía teñirse y pintarse con minerales y otros materiales naturales como el cinabrio, el ocre rojo, la plata en polvo, las conchas de almeja en polvo, el índigo así como otras diferentes tintas extraídas de materias vegetales.

La producción de seda no fue en la antigua China una exclusiva actividad económica; siempre estuvo íntimamente vinculada a la identidad cultural. La célebre Ruta de la Seda estableció a la seda como un símbolo de riqueza y de prosperidad en las sociedades antiguas. A través de ciertas figuras míticas, algunas iniciativas educativas pretenden preservar sus historias, en especial aquella de Lei Zu (嫘祖), integrándolas en los programas escolares y culturales, un esfuerzo que animan a las nuevas generaciones a apreciar su patrimonio y la relevancia de los mitos para comprender la identidad cultural china.

La sericultura, que debe entenderse como el cultivo de hojas de morera con las que alimenta el gusano, el cuidado de insectos, la recolección de hilos de sus capullos y el tejido de la seda, se remonta en China, según la tradición, al reinado del Emperador Amarillo, Huángdì (黃帝). La leyenda atribuye la introducción de la cría de gusanos de seda y la invención del telar a su esposa Léi Zǔ (嫘祖), quien por ello recibiría para la posteridad el título de Diosa de la Seda.

La sericultura aparece por primera vez documentada en el registro arqueológico hacia 3600 a.e.c. Las excavaciones de Hemudu (Hémǔdù wénhuà, 河姆渡文化), concretamente en Yuyao (余姚) en la provincia de Zhejiang, han revelado herramientas neolíticas utilizadas para tejer, así como gasas de seda. Hallazgos similares se produjeron a fines de los años cincuenta del siglo XX en Mei'an (梅堰), cerca de Wuxian (吳縣), Jiangsu, con presencia de cerámica negra pintada con motivos de seda. Asimismo, se encontraron imágenes de capullos de seda en un objeto de Xiyincun (西陰村), cerca de Xiaxia (夏縣), moderno Shanxi. Los primeros ejemplos conocidos de dibujos de tejidos de seda pintados en una caja de bambú se fechan en torno a 2700, y proceden del yacimiento de Qianshanyang (錢山漾), cerca de Wuxing (吳興), originalmente una aldea de la sociedad arcaica tardía que formaba parte de la cultura Liangzhu (Liáng zhǔ wénhuà, 良渚文化), también en Zhejiang.

Recientes pruebas arqueológicas sugieren que la civilización del Valle del Indo, en el norte del subcontinente indio, también fabricaba seda al mismo tiempo que en la China del Neolítico, usando la polilla Antheraea para producir hilos de seda para tejer. Ciertos indicios, como una copa de marfil con una inscripción en la que se menciona al gusano de seda, así como hilos, herramientas y telas hallada al sur del río Yangzi (Cháng Jiāng, 長江), pueden tener una antigüedad que se remontaría al VI milenio..

La producción de seda a gran escala y con técnicas de tejido sofisticadas, únicamente aparecería a partir de las dinastías Shang (Shāng cháo, 商朝) y Zhōu (). La seda se convirtió entonces en uno de los productos manufacturados y comercializados de mayor relevancia. Los hallazgos de seda de época de la dinastía Shang (1700-1080 a.e.c.), así como en una tumba egipcia, testimonian su apreciado valor y su uso en el comercio internacional arcaico. Este arte de la producción de seda permaneció confinado hasta que se abrió la Ruta de la Seda en el siglo II a.e.c.

Entre los objetos del periodo Shang () que muestran fragmentos de tejido de seda, se encuentra un gusano de seda de jade, localizado en Anyang (安陽), Henan, así como el carácter chino para hilos de seda (si, ) o tejido de seda (bo, ) que se encuentra en las inscripciones oraculares de este período histórico. El cultivo de moreras para alimentar a los gusanos de seda, así como diversas técnicas de hilado y tejido de la seda, se mencionan en la literatura de principios del periodo Zhou () como en el clásico confuciano Shijing (詩經), Libro de los Cantos. Además, el clásico ritual Zhouli (周禮) menciona el cargo de diansiguan (典絲官), funcionario estatal que se encargaba de suministrar tejidos de seda a la corte.

Durante la dinastía Han aparecen bordados multicolores y diseños de figuras humanas y zoomorfas. Los caracteres chinos también se entretejen. El cultivo de los gusanos de seda se hizo más sofisticado a partir del siglo I, con la introducción de técnicas para acelerar o ralentizar su crecimiento ajustando la temperatura del entorno.

Las tejedoras solían ser mujeres. La industria acabó por convertirse en una fuente de ingresos vital para las familias que dedicaban sus tierras al cultivo de la morera. No obstante, a medida que aumentó la demanda, el Estado y quienes disponían de suficiente capital conformaron talleres en los que trabajaban tanto varones como mujeres. Las grandes casas aristocráticas tuvieron su propio equipo privado de producción de seda, con centenares de trabajadores empleados en la producción de seda para las necesidades internas y para la reventa. La producción de seda se convirtió, incluso, en un tema literario, de poemas y canciones, como aparece, por ejemplo, en la obra del Maestro Xun (Xún Zǐ,荀子), del periodo de los Estados Combatientes (Zhànguó Shídài, 戰國時代).

En el siglo V a.e.c. hay constancia de que se comerciaba con seda china en la estepa: Fue hallada en las tumbas de Pazyryk, lugar próximo a Novosibirsk, en Siberia. Sin embargo, la seda también se menciona en el conocido texto Arthaśāstra del ministro indio Kauṭilya (Cāṇakya, 350-283 a.e.c., aproximadamente), como china-patta. Fuentes griegas de finales de la cuarta centuria antes de la Era, hablan de Σῆρες (Seres) como China, siendo serikon la palabra griega para referir la seda. Los romanos también conocían la seda como un producto de China ya desde mediados del siglo I, aunque ignoraban el origen natural que tenía el textil, hasta el punto de que fue comparado (Plinio el Viejo, entre 3 y 79), con el algodón, como un producto botánico. Únicamente en el siglo II, Pausanias (115-180), describió la seda como el producto de los gusanos de seda. Como es bien sabido, los misterios de la producción de la seda permanecieron ocultos y secretos para los romanos durante largo tiempo.

Son varias las personas míticas en la antigua China relacionadas o estrechamente vinculadas con la seda, su descubrimiento, su producción, hilado y técnicas de cultivo. Es el caso de Can Cong (蠶叢) mitológico inventor de la sericultura y, a la par, primer gobernante del estado de Shu; la niña Can Nü (蠶女), asociada con la invención de la cría del gusano de seda, y la mencionada Lei Zu (嫘祖), mítica inventora del hilado de la seda. A ellas dedicaremos el espacio de las siguientes páginas.

Can Cong, también llamado Qingyishen (青衣神), o Deidad de los ropajes de color azul, fue un antiguo gobernante del reino de Shu, siendo el primero de su dinastía. Gobernó durante una época en la que los habitantes de esa región todavía no disponían de escritura ni de rituales y música (liyue, 禮樂). De acuerdo a la leyenda, Can Cong instruyó a su pueblo en la cría de gusanos de seda, convirtiéndose de este modo en un héroe inventor local. Reinó, cuentan los mitos, varios cientos de años durante los periodos Xia (), Shang () y principios de Zhou (), y fue sucedido por Bo Guan (柏灌), cuyo trono heredó a su vez Yu Fu (魚鳧).

Según la leyenda, Can Cong recorría con regularidad su reino, observando con detenimiento a la población, y apoyándola en la cría de gusanos de seda. Durante esa específica actividad solía vestir ropas de color verde azulado, lo que le dio su estilo Qingyishen. Existió incluso un distrito denominado Qingyixian (青神縣) aquel del Dios Verde Azul, en su honor. Hay registros, asimismo, de santuarios de Can Cong al suroeste de Chengdu.

Can Nü, por su parte, es una chica que figura en los cuentos locales de Sichuan, donde se la relaciona con la invención de la cría del gusano de seda. Según narra la leyenda, Can Nü vivió en la región de Shu (, en Sichuan) durante la época del mítico emperador Gao Xin (高辛), (Di Ku, 帝嚳). En aquella época aún no existía ni gobierno ni administración en en este estado de Shu. Su padre había sido asesinado, y lo único que le había dejado en herencia a su hija era un caballo. Echaba tanto de menos a su padre que su madre le prometió casarla con aquella persona que fuera capaz de traer de vuelta a su padre de entre los muertos. Al final, fue el caballo el que, de un modo milagroso, devolvió la vida a su fallecido padre.

No obstante, la situación se volvió tensa. Su padre, enfurecido por la intromisión del corcel en los asuntos humanos, mató al animal, lo despellejó y secó su piel al sol. La piel del animal reclamó entonces su derecho, raptó a la niña y la depositó en la copa de una morera, lugar en donde mágicamente se transformó en gusano de seda. Más tarde se le permitió entrar en los nueve palacios celestiales, donde montaría en el denominado caballo del gusano de seda (canma, 蠶馬). Esta es una relativamente conocida historia que se encuentra recogida en la enciclopedia Taiping guangji (太平廣記).

En una historia contada en el texto llamado Soushenji (搜神記), la joven confía directamente al caballo el rescate de su padre, prometiéndole de modo solemne casarse con él si le devuelve a su progenitor. El nombre chino de la morera, sang (), es, no por casualidad, homófono de la palabra entierro (sang, ). Todavía otra versión de la historia se menciona en el Xun Zi (荀子), donde se afirma que la muchacha poseía cabeza de caballo y por eso se la llamaba chica con cabeza de caballo (matouniang, 馬頭娘). Se dice que una figura suya se presentaba en las ofrendas anuales en su tumba en la región alrededor de Mianzhu (綿竹), Shifang (什邡) y Deyang (德陽). En esta última ubicación había un santuario conocido como Templo de la Doncella del Gusano de Seda (Cangu miao, 蠶姑廟) que estaba profusamente ornamentado con pinturas murales que ilustraban la historia de esta deidad de la seda.

Lei Zu también escrita (雷祖 o 傫祖), era la verdadera Diosa de la Seda. Era, como ya se comentó previamente, la consorte principal del Emperador Amarillo (Huang Di, 黃帝), e hija del Señor de Xiling (西陵). Lei Zu dio a luz a dos hijos, el mayor de los cuales llevaba por nombre Xuan Ao (玄囂), pero también era llamado Qingyang (青陽), mientras que el segundo era Chang Yi (昌意). Xuan Ao vivía en las aguas del río Yangzi, en tanto que Chang Yi en el río Ruo (若水), y estaba casado con Chang Pu (昌僕), una hija del señor de Shushan (蜀山氏). Esta última sería la madre de Gaoyang (高陽), Emperador Zhuan Xu (顓頊), uno de los célebres Cinco Emperadores (五帝) de la mitología china. En la colección de poesía meridional Chuci (楚辞), se le considera el antepasado de los gobernantes de Chu ().

La tradición advierte que Lei Zu falleció en el monte Hengshan (衡山) durante una gira por el sur del territorio, y se halla enterrada allí, en un lugar llamado Xiancanzhou (先蠶冢); es decir, la Tumba del Primer Hilador de Seda.

Lei Zu, quien se menciona en varios antiguos textos, como Shiji (史記), Las Memorias Históricas, del historiador Sīmǎ Qiān (司馬遷), ocupa un lugar muy destacado en la mitología y el patrimonio cultural chinos. Como figura mítica a la que se atribuye el descubrimiento de la seda, simboliza la intrincada relación entre feminidad y creatividad. La seda, tejido lujoso, ha sido una piedra angular de la cultura y la economía chinas, influyendo en el comercio, la moda y el arte.

La morera y los gusanos de seda han tenido un destacado significado simbólico en el seno de la cultura. La morera se asocia con la fertilidad y el crecimiento, en tanto que los gusanos de seda representan la transformación y la creatividad. Juntos encarnan la esencia de Lei Zu, representando los aspectos nutritivos de la feminidad así como la belleza de la creación. De hecho, en el homenaje que Lei Zu recibe durante el Festival de la Seda, se llevan a cabo ceremonias especiales en su nombre para festejar la cosecha de hojas de morera, reforzando la íntima conexión entre la naturaleza y la producción de la seda.

Existieron, en definitiva, varios mitos y leyendas sobre el origen de la producción de seda. Los escritos de Confucio (Kǒngfuzǐ,孔夫子) y otras tradiciones cuentan la historia de la emperatriz Lei Zu, diciendo que un día cayó en su taza de té un capullo de gusano de seda. Ansiosa por extraerlo de su bebida, la joven empezó a desenrollar el hilo del capullo. Al observar las largas fibras que constituían el capullo, reunió otros y los tejió en tela. Tras observar la vida del gusano de seda empezaría a instruir a su séquito en el arte de criar gusanos de seda: la sericultura. Esta es la historia clásica de la mitología.

El conocimiento de la producción de seda acabaría saliendo de China por medio del heredero de una princesa prometida a un príncipe de la ciudad-oasis de Khotan (nombre turco de Yutian 于闐), casi con seguridad a comienzos del siglo I, todo ello gracias a la ruptura de la prohibición imperial de exportar gusanos de seda.

La seda se exportaba al extranjero, pero la sericultura seguía siendo un secreto que se guardaba celosamente. Otras culturas no chinas acabarían desarrollando sus propios relatos y leyendas acerca del origen del tejido. En la Antigüedad clásica, los romanos, admiradores de las veleidades y propiedades de la seda, estaban convencidos de que los chinos extraían el tejido de las hojas de los árboles, una creencia mantenida por Séneca en su Fedra, y por Virgilio en su obra Geórgicas.

Con la expansión global de la sericultura, las mitificaciones empezaron a perder su peso específico, pero la seda y su hilado ha mantenido siempre en el tiempo ese aura legendario que la convirtió en ese objeto de deseo de parte de los más pudientes.

Prof. Dr. Julio López Saco

UM-AEEAO-UFM, diciembre, 2024.

 

18 de julio de 2022

Sanxingdui: cultura china del Bronce












En las imágenes, un mapa de localización de Sanxingdui y su esfera de influencia; el yacimiento arqueológico y diversas piezas, algunas figuras zoomorfas y otras antropomorfas, de la cultura material, hechas en bronce y en jade.

Sanxingdui (“Montículo de la Triple Estrella”), es una cultura principal de la Edad del Bronce en China, cuyo emplazamiento arqueológico principal se encuentra en la provincia de Sichuan. Aunque el hallazgo se remonta a finales de los años veinte del siglo pasado, fue en los ochenta cuando se excavó el sitio, en el que aparecieron objetos en bronce de gran relieve, datados entre los siglos XII y XI a.e.c. El yacimiento tipo fue identificado con el antiguo reino de Shu.

En conjunción con las tumbas Xingan en Jiangxi, Sanxingdui ha desafiado la narrativa oficial  que afirmaba que la civilización china se había expandido desde las llanuras centrales del Río Amarillo, lo que ha dado pie a que los investigadores hayan adoptado ahora la idea de la presencia de múltiples centros de innovación como factores ancestrales clave de la cultura china. El sitio arqueológico, en Nanxing (Guanghan, Sichuan), en las bancadas del río Yazi, ha evidenciado la presencia de una ciudad amurallada (datada en torno a 1600 a.e.c.), en la que se han recuperado objetos en bronce y en piedra en hoyos sacrificiales, del tipo esculturas con rostro animalesco, campanas, animales como dragones, aves o serpientes, hachas, máscaras y esculturas de personajes masculinos.

Algunos cinturones y máscaras estaban hechos de oro, mientras que ciertas hachas, anillos, cuchillos, de jade. También aparecieron objetos en marfil y conchas de moluscos. El estilo artístico, totalmente novedoso, fue lo que más atención despertó entre los investigadores, pues era desconocido en el arte de China hasta entonces.

Los animales relacionados desde el Neolítico con los cuadrantes celestiales, los orientes y las estaciones, esto es, el dragón, el tigre, la serpiente y los pájaros, predominan en Sanxingdui, lo que implicaría que los bronces podrían simbolizar el universo. Se debate, a falta de registros escritos, si tales bronces podrían ser parte de algún ritual orientado a la comunicación con los espíritus del universo o con los ancestros. Por su parte, los jades de esta cultura aparece correlacionarse con los seis tipos de jades rituales de la antigüedad en China, asociados a los cuatro puntos cardinales principales, además de al cielo y la tierra.

En las campañas de excavación efectuadas entre 2011 y 2016 ha salido a la luz la sección norte de la muralla de la ciudad (que podía ser parte de dos pequeños asentamientos previos), además de unos pocos objetos en oro y jade. El sitio permanecía próspero, sin duda, durante el período antiguo de la dinastía Zhou, entre 1050 y 771 a.e.c.

La cultura pudo colapsar debido a desastres naturales, ya que se han hallado evidencias de inundaciones masivas y de movimientos telúricos (se ha registrado en textos un terremoto en 1099 a.e.c. en la capital de la dinastía Zhou, en Shaanxi), pero también por la presencia invasora de otras gentes de cultura diferente.

Prof. Dr. Julio López Saco

UM-AEEAO-UFM, julio, 2022.

 

1 de febrero de 2022

Qijia: una cultura china de la Edad del Bronce




Esta cultura de la Edad del bronce, fechable entre 2200 y 1650 a.e.c. se desarrolló en la región de Gansu y del Qinhai oriental, teniendo como epicentro la localidad de Lanzhou. El nombre, otorgado en 1923, procede de las tuinas de los sitios Qi Jia Ping[1]. La cultura que la precedió en la zona fue la cultura Majiayao, caracterizada asimismo por el trabajo metalúrgico. En consecuencia, Qijia es la sucesora de Majiayao en el Gansu oriental y central, así como en el Qinhai oriental.

Si bien en un principio se creyó que Qijia fue la primera cultura neolítica del Gansu, lo cierto es que posteriores excavaciones han demostrado que parte de la cultura Qijia no fue más que una sucesora de la occidental cultura de Yangshao, al mismo tiempo que ciertas fases posteriores de la cultura de Longshan del área en la que se distribuyó la cultura Qijia existieron con la influyente presencia de la cultura Andronovo.

La cultura Machang, floreciente entre 2500 y 2000 a.e.c. a lo largo del río Amarillo, y que fue una consecuencia de la cultura Banshan era, en parte, contemporánea de la cultura Qijia. Aunque eran bastante diferentes, hubo un intercambio cultural entre ambas. Se puede añadir, además, que determinados estudiosos consideran la cultura Machang como una fase de la cultura Majiayao, más extensa y que, en consecuencia, también Qijia deriva de la cultura Machang.

Se trata de una cultura sedentaria, fundamentada en la agricultura y la cría de cerdos, empleados en los sacrificios. Los habitantes pertenecientes a esta cultura domesticaron caballos y fueron capaces de practicar la adivinación oracular. Sus hachas y cuchillos metálicos parecen apuntar a una cierta interacción con poblaciones centro-asiáticas y siberianas, en especial con el complejo cultural Seima-Turbino. Algunos de los más arcaicos espejos en cobre y bronce hallados en contextos arqueológicos en China fueron confeccionados por esta cultura.

Son más de trescientos cincuenta los sitios relacionados con Qijia (unos pocos en la Mongolia Interior y en la provincia de Ningxia), sobreimpuestos a los de Majiayao, destacando Qinweijia, Lajia, Dahezhuang y Huangniangniangtai, en los que han salido a la luz objetos de cobre, estaño y bronce, además de cerámica. La cerámica, en buena parte pizas rojizas, fue hecha a mano. Aunque con sus rasgos estilísticos propios, la cerámica muestra elementos comunes de la cultura Majiayao y de la cultura Longshan de la región de Shaanxi. Típico de la cerámica Qijia son las jarras con cuello estrecho y dos asas verticales curvas con un pico ensanchado. Algunas piezas aparecen pintadas con rombos o modelos reticulados, en ocasiones con presencia de ranas estilizadas.  

Las gentes Qijia se asentaban en pequeños poblados de casas rectangulares construidas a nivel del suelo, con presencia de cementerios adyacentes. Los hogares, redondos o cuadrados, podían estar en el interior o el exterior de las viviendas. Los techos estaban soportados por pilares. Los fallecidos se inhumaban en tumbas individuales, acompañados de bienes funerarios en la forma de herramientas hechas en hueso o de piedra, mandíbulas de cerdos, vasijas cerámicas y huesos oraculares. En estos cementerios se hallaron evidencias de  rocas y sacrificios de animales dispuestos en círculo.

Las herramientas propias de la cultura Qijia fueron realizadas básicamente de piedra y hueso. Es el caso de utensilios de comer en forma de cuchara o cuchillos. Parece posible, aunque no es seguro, que la cultura Qijia haya sido el origen del procesamiento del cobre en la zona de Gansu. Alrededor de cincuenta artefactos de cobre fueron encontrados en cuatro sitios, incluyendo punzones, cuchillos, hachas y cinceles, así como joyas (anillos y pendientes). Los objetos eran forjados o fundidos en moldes, y el cobre era ocasionalmente aleado con plomo o estaño. Las excavaciones realizadas en el sitio de Huoshaogou, perteneciente a una cultura sucesora de Qijia, sacaron a la luz gran cantidad de objetos de cobre. Incluso la cultura Erlitou pudo haber adoptado la técnica de procesamiento de cobre de la cultura Qijia, desarrollándola más.

El cementerio cultural en Mogou (condado de Lintan, Gansu) y perteneciente a la cultura Qijia, fue excavado desde 2008. Se han encontrado allí más de mil tumbas. El área fue habitada durante la primera mitad del segundo milenio a.e.c., encontrándose gran cantidad de objetos funerarios, del tipo adornos y utensilios de hueso, conchas, objetos metálicos y vasijas de cerámica.

Hasta la fecha actual, este lugar representa el mayor hallazgo acumulado de objetos de cobre y bronce atribuibles a la cultura Qijia. Los hallazgos son principalmente cuchillos y adornos como pendientes, cuentas y botones. Algunos tipos específicos de objetos, caso de torques y brazaletes, no se habían encontraron anteriormente. Unos pocos artículos fueron fabricados por fundición y por forja en caliente. También fueron excavados recientemente en el cementerio de Mogou un par de fragmentos de hierro. Se han fechado en el siglo XIV a.e.c.

Las ofrendas funerarias de la cultura Qijia incluyen magníficos ejemplos de cerámica y ornamentos personales. Los arreglos de los ajuares de los entierros y sus características asociadas dicen mucho acerca de las creencias religiosas, aunque los mismos todavía no se han estudiado a fondo. Los enterramientos deben proporcionar información fiable sobre la vida social y política de esta cultura.

En las últimas fases de la cultura, Qijia se desplazó desde el oeste y vio reducida su población. Es probable, a decir de algunos estudiosos que la cultura Siwa sea la descendiente directa de la cultura Qijia. Incluso, también se piensa que la cultura Kayue se desarrollaría a partir de la sección occidental de la cultura Qijia.

En agosto del 2015, los arqueólogos descubrieron en Lajia evidencias de un desastre que se remonta a la Edad de Bronce en la provincia de Qinghai. Los investigadores opinan que un terremoto y las subsiguientes inundaciones del río Amarillo asolaron la ciudad. Hay restos petrificados de personas (una mujer y tal vez su hijo abrazándose[2]), así como de otras acurrucadas para intentar sobrevivir al desastre.

Factores sociales y ambientales pudieron haber contribuido al desarrollo de un conflicto durante la Edad de Bronce temprana en el noroeste de China. Esta conclusión deriva del análisis de ciertos traumas violentos en restos esqueléticos humanos del cementerio Qijia. La cultura Qijia tuvo su desarrollo durante un dramático período de cambio social, tecnológico, ambiental y social. La evaluación osteológica de más de trescientos  individuos, adultos y no adultos, del sitio de Mogou, ha demostrado la presencia de lesiones que indican violencia, incluido traumatismos por objetos contundentes o punzantes.

Se encontraron lesiones violentas en varios individuos, sobre todo hombres adultos. No obstante, no se halló evidencia de trauma en niños. Se encontró traumatismo craneal en ciertos individuos adultos. Esta letalidad, además del hecho de que los individuos con trauma eran predominantemente hombres, sugiere una violencia intergrupal, del tipo peleas, asaltos o guerras. Tanto factores sociales como ambientales pudieron haber contribuido a este conflicto, aunque se necesitan datos arqueológicos y paleoambientales sistemáticos para desenmarañar los numerosos factores causales potenciales.

Bibliografía esencial

An, Zhimin, "The Bronze Age in eastern parts of Central Asia", en Dani, A.H. & Masson, V.M. (Eds.). History of Civilizations of Central Asia, Vol.1. The Dawn of Civilization: Earliest Times to 700 B.C., UNESCO, 1992, pp. 308-325.

Chen, Honghai, "The Qijia culture in the upper Yellow River valley", en Underhill, A.P. (Ed.). A Companion to Chinese Archaeology, Blackwell ed., 2013, pp. 105-124.

Kunlong Chen & Xu Jianwei & Chen Kunlong, “Recent Research on Early Bronze Metallurgy in Northwest China”, en Paul J. (Ed.), Scientific Research on Ancient Asian Metallurgy, Freer Gallery of Arts, Washington, 2012, pp. 37-46.

Chen, Jianli & Mao, Ruilin & Wang, Hui & Chen, Honghai & Xie, Yan & Qian, Yaopeng, “The iron objects unearthed from tombs of the Siwa culture in Mogou, Gansu, and the origin of iron-making technology in China”, Wenwu, nº 8, 2012, pp. 45-53 (en chino).

Loewe, M. & Shaughnessy, E.L. (Edts.), The Cambridge History of Ancient China: From the Origins of Civilization to 221 BC., Cambridge University Press, Cambridge, 1999. 

Chang, Kwang-chih, The Archaeology of Ancient China, Yale University Press, 1987.

Liu, Li, The Chinese Neolithic: Trajectories to Early States, Cambridge University Press, Cambridge, 2004.

Prof. Dr. Julio López Saco
UM-AEEAO-UFM, febrero, 2022.

[1] En 2008, el Instituto Provincial de Reliquias Culturales y Arqueología de Gansu encargó a Shaanxi Longteng Exploration que perforara sistemáticamente el sitio Qijiaping. Se encontraron  reliquias culturales (casas, estufas, hornos cerámicos, tumbas), unos restos que  se consideraron ruinas pertenecientes a la cultura Qijia. Además de las tumbas encontradas, había sitios de casas relativamente concentrados, hornos y fosas de ceniza, además de acequias esporádicas. Unos años después, en 2013, Chen Yue escribió su tesis doctoral centrada en el sitio. En ella discutió las etapas y los orígenes de la cultura Qijia. La tesis se basa en el análisis de la cerámica. Divide el sitio Qijiaping en tres períodos, mientras que la cultura Qijia se parcela en cuatro etapas. Los períodos Qijiaping del uno al tres pertenecen a la segunda, tercera y cuarta etapas de la cultura Qijia, respectivamente. El cementerio Qijiaping debe pertenecer al último período Qijia. La tesis de Chen Xiao también señaló que, a partir de la segunda fase de la cultura Qijia, el centro de distribución de la cultura comenzó a cambiar hacia la cuenca del río Tao. Chen Xiao analizó en detalle, finalmente, más de cien tumbas Qijiaping excavadas. Dividió la cerámica de Qijiaping en tres grupos, A, B y C, coexistiendo los tres. El grupo A es el cuerpo principal, y los grupos B y C apenas se ven, o rara vez, en otros sitios culturales Qijia. La tumba individual Qijiaping (M20) coexiste con la cerámica de la cultura Siwa, similar al descubrimiento del sitio Mogou, lo que demuestra que la cultura Qijia tardía y la cultura Siwa temprana de la cuenca Taohe se superponen, al menos, parcialmente

[2] Los resultados de ADN han indicado, no obstante, que los restos esqueléticos de un adulto y un niño encontrados encerrados en una suerte de abrazo a fines del Neolítico o principios de la Edad del Bronce en Lajia no son, de hecho, madre e hijo.