28 de junio de 2010

Fuentes de estudio de las antiguas vías romanas

Las fuentes principales, aunque no las únicas, que nos informan sobre las calzadas romanas son el Itinerario de Antonino, al Anónimo de Rávena y la Tabula Peutingeriana, además de la Geografía de Ptolomeo. El Itinerario es una obra que data de la época de Caracalla (196-217), aunque su redacción es tardía, no anterior al gobierno de Diocleciano y Maximiano, entre 284 y 305. En él se mencionan 372 vías terrestres. En realidad, no parece un documento oficial hecho por funcionarios del Estado, ni la obra de un geógrafo, sino más bien una compilación literaria tomada de un antiguo mapa. Quizá fue obra de un particular, realizado con fines prácticos; algo así como una especie de guía de viajeros o un documento de interés militar, que permitiese planear los desplazamientos de tropas. El Anónimo de Rávena fue una compilación hecha por un monje en el siglo IX, que manejaba documentación del siglo IV o V. Su modelo habría sido la Tabula Peutingeriana. Fue escrito en cinco libros, y nos presenta una lista de más de cinco mil nombres, indicando rasgos topográficos e hidrográficos bastante precisos. Es útil para identificar ciudades antiguas. La Tabula Peutingeriana, por su parte, es una colección de doce hojas, escrita a fines del siglo XII o comienzos del siguiente, copiando un mapa de caminos antiguo, del siglo IV. En ella únicamente se señalan las distancias itinerarias.
Acerca de las infraestructuras de las calzadas contamos con varios textos de carácter literario: Vitrubio, del siglo I, Estacio, poeta de época Flavia, que testimonia con precisión los sistemas de construcción, Plinio el Viejo, en su Historia Natural, y Procopio, en una obra titulada Las guerras de los Godos. Gracias a las vías romanas se facilitaba la alimentación de las poblaciones, así como los efectos de la romanización; se propagaba el latín y la religión; se permitía la identificación y ubicación de viejas ciudades y mansiones, así como la delimitación de las rutas comerciales y la fijación de los límites de los conventos jurídicos.
Prof. Dr. Julio López Saco
28 de junio del 2010

23 de junio de 2010

La antigüedad persa III: el orden estatal y la política religiosa aqueménida

Abstract

The king bases his power, as maximum authority, that the divinity was granted. The religious sanction of the royalty turns to the Persian monarchy in a monarchy sacral. The Persian court was itinerant, due to climatic factors or of control of a vast territory, or furthermore, for utilization of the prestige of the cities that were joining to the empire. It is so Susa, Babylonia, Ecbatana, Pasargada and Persepolis were distributing the functions of capital.

Auszug

Der König stützt seine Kraft als maximale Autorität, die die Göttlichkeit bewilligt wurde. Die religiöse Sanktion des Königtums wendet sich der Monarchie von Persischen Golf in einer sakralen Monarchie zu. Das Gericht von Persischen Golf war, wegen klimatischer Faktoren oder Kontrolle eines riesengroßen Gebiets, oder ausserdem für Nutzbarmachung des Prestiges der Städte beruflich reisend, die sich zum Reich vereinigten. Das ist so Susa, Babylonia, Ecbatana, Pasargada und Persepolis teilten die Funktionen des Kapitals aus.
El rey basa su poder, como máxima autoridad, en que la divinidad se lo otorgó. Esta idea varía en relación a las creencias originales de los indoiranios, cuyo líder era elegido. La sanción religiosa de la realeza convierte a la monarquía persa en una monarquía, sin duda, sacral. La fidelidad de las aristocracias se logra integrando sus respectivos panteones, en un afán tolerante que el clero iranio no compartía. La corte persa era itinerante, debido a factores climáticos o de control de un vasto territorio, o aún más, por aprovechamiento del prestigio de las ciudades que se fueron incorporando al imperio. Es así que Susa, Babilonia, Ecbatana, Pasargada y Persépolis se repartían las funciones de capitalidad. En la administración provincial la novedad es el equilibrio entre la gran autonomía de las satrapías y el centralismo autocrático del gobierno central. Las satrapías conformaban unidades culturales y económicas, facilitándose la organización defensiva y la recaudación tributaria. El sátrapa, muchas veces miembros de la familia imperial, administraba justicia y tenía poder político y militar; sólo tenía que informar al Gran Rey y hacerle llegar la contribución provincial. El cargo acabó siendo hereditario, hecho que generó conflictos y un descenso del poder efectivo del soberano. El sistema defensivo no se basaba en desplazamiento de tropas, sino en guarniciones locales de cada satrapía, capitaneadas por persas o medos. A su lado existía un cuerpo de élite para proteger lugares estratégicos. El núcleo del estado estaba protegido por los Inmortales, diez mil soldados que conformaban una guardia personal del Gran Rey, con soldados persas, medos y del Elam.
La política religiosa aqueménida, por su parte, era muy tolerante. Este hecho contrasta con la práctica habitual y más tradicional en el Próximo y Medio Oriente, que era la de perseguir o desterrar la divinidad tutelar del pueblo vencido. La religión aqueménida se suele vincular a Zoroastro. Lo poco que sabemos de este personaje procede de los gathas del Yasna, uno de los libros del Avesta. Sin embargo, la situación político-social del mundo de Zoroastro estaba impregnada de valores guerreros, reflejando una distribución espacial fragmentaria que nada tiene que ver con la sociedad homogénea aqueménida y su régimen monárquico. Es por eso que, quizá, la presencia de Zoroastro haya que retrotraerla al tránsito entre el II y I Milenio a.n.e., lo que explicaría el escaso carácter mazdeísta de la dinastía. La religión irania parece haberse desarrollado en tres fases: un primer sistema politeísta, la religión de los nómadas indoeuropeos; una renovación, propuesta por Zoroastro, para adecuarse a las nuevas estructuras sociales y económicas, que suponen ya un monoteísmo ético dualista, abiertamente opuesto al politeísmo previo, y; una especie de parcial recuperación del politeísmo a través de procesos sincréticos, elaborados teoréticamente por el clero (los sacerdotes avésticos y los magos medos), por necesidades de política imperial. El el sistema religioso aqueménida, en definitiva, Ahura Mazda no era el dios único, sino el más grande, lo que favorecía la política de integración de territorios conquistados a través de una aparato ideológico.

Referencias bibliográficas básicas

Alvar, J., (1989), Los persas, edit. Akal, Madrid
Avdiev, V.I., (1986), Historia económica y social del Antiguo Oriente. Reinos y Estados del II Milenio, edit. Akal, Madrid
Curtis, J., (2000), Ancient Persia, edit. Routledge, Londres
________ & Tallis, N., (2005), Forgotten Empire. The World of Ancient Persia, British Museum Press, Londres
Pérez Largacha, A., (2007), Historia antigua de Egipto y del Próximo Oriente, edit. Akal, Madrid
Sarkhosh Curtis, V., (1996), Mitos persas, edit. Akal, Madrid
Prof. Dr. Julio López Saco
Escuela de Historia, UCV
Escuela de Letras, UCAB

21 de junio de 2010

Mostra: I Due Imperi




SELECCIÓN DE IMÁGENES: PINTURA CON CARRO DE VIAJE; SARCÓFAGO DECORADO CON ESCENAS NARRATIVAS; TORRE HAN

Desde hace unos meses, concretamente desde abril y hasta septiembre de 2010, se está llevando a cabo en el Palazzo Reale, Milano, la Exposición denominada Mostra I Due Imperi. L'Aquila e il dragone, que será posteriormente presentada en Roma, presumiblemente en octubre. A continuación se especifican los objetivos primordiales y se presentan algunos de los objetos allí expuestos. La recomendamos ampliamente. Imperdible.
Risultato della cooperazione pluriennale tra il Ministero per i Beni e le Attività Culturali della Repubblica Italiana e lo State Administration for Cultural Heritage della Repubblica Popolare Cinese per la prima volta in Italia e al mondo una mostra darà l’opportunità di accostare i due più importanti Imperi della storia, l’Impero Romano e le dinastie cinesi Qin e Han nel periodo che va dal II sec. a.C. al IV sec. d.C. L’obiettivo della mostra, attraverso la visione dei capolavori dei due Imperi, è quello di accostare, per la prima volta a un livello così alto, le rispettive strutture sociali, investigare i rispettivi ambiti politici ed economici, e le influenze di entrambi sulle civiltà d’Oriente e Occidente. La rassegna intende proporre ai visitatori un confronto che, seppur mai avvenuto concretamente e direttamente nella storia, risulta estremamente affascinante ed interessante pur nella sua apparente impossibilità. Si vedrà come in condizioni storiche e geografiche del tutto peculiari, due grandi culture abbiano sviluppato esiti ora del tutto diversi, ora simili, differenti nelle forme esterne, ma affini nella struttura funzionale. I guerrieri di terracotta, una veste funeraria di giada, un sarcofago laccato con preziosi intarsi di giada, il prezioso stendardo in seta dipinta e il corredo funerario di Mawangdui, con lacche e bronzi, affreschi di epoca Han, modelli di case, utensili in bronzo e oro, testimoni di un florido impero cinese, e molti dei quali mai usciti fin ora dai confini nazionali, saranno affiancati da altrettanto maestosi gruppi statuari in marmo, affreschi, mosaici, utensili in argento, altari funebri appartenenti alla tradizione dell’impero romano.
Imágenes seleccionadas. Pintura parietal de un carro de viaje, Dinastía Han Oriental. Instituto de Arqueología de Shaanxi. Modelo de torre en terracota. Dinastía Han Oriental. Tumba en Sangzhuang, Fucheng, en Hebei. Instituto de Arqueología de Hebei; sarcófago con escenas narrativas, dinastía Han Oriental, hallado en Shaping, Chongqing, Museo Nacional de las Tres Gargantas, Chongqing.
Prof. Dr. Julio López Saco

17 de junio de 2010

La antigüedad persa II: el estado medo y la configuración de la dinastía Aqueménida

Abstract

The whole average region was filling with strengths (as they show the anal Assyrians and the reliefs). This supposes that the habitat serious the shaped one for the strength concerning which extended a village. Every unit like that shaped serious political and economically (manufacture of weapon, objects suntuary, agriculture), autonomous and controller of one geographical concrete space. The dynastic establishment Aquemenid will begin when Ciro deposes Astiages.

Auszug

Das ganze durchschnittliche Gebiet füllte sich mit Stärken (wie sie den analen Assyrern und den Entlastungen) zeigen. Das nimmt an, dass das Habitat ernst der geformte für die Stärke, bezüglich deren ein Dorf ausbreitete. Jede Einheit wie das formte sich ernst politisch und wirtschaftlich (Fertigung der Waffe, wendet suntuary, Landwirtschaft), autonom und Kontrolleur eines geographischen konkreten Raumes ein. Die dynastische Einrichtung Aquemenid wird beginnen, wenn Ciro Astiages absetzt.
La población meda más antigua es Tepe Sialk, fortaleza previamente elamita y luego ocupada por los iranios. La necrópolis del yacimiento muestra una relevante división social, lo que nos hace suponer que durante su proceso migratorio los medos ya tenían un avanzado proceso de estratificación social. Toda la región media se llenará de fortalezas (según muestran los anales asirios y los relieves). Esto supone que el hábitat sería el conformado por la fortaleza en torno a la cual se extendía una aldea. Cada unidad así conformada sería política y económicamente (fabricación de armas, objetos suntuarios, agricultura), autónoma y controladora de una espacio geográfico concreto. Ocurre un proceso de mestizaje pero también de iranización, lo que provoca que hacia fines del siglo VI a.n.e. ya no haya vestigios de población pre-irania. Sabemos por las fuentes asirias (las campañas en el corazón de Irán de Tiglat-Pileser III, 744-727 a.n.e.), que existían principados independientes, obedientes a un jefe local, instalado en un palacio en el interior de la fortaleza. Las disputas entre príncipes medos debieron ser continuas, si bien, parece que hacia fines del siglo VIII a.n.e. dispondrían de una suerte de capital, Zakruti, a pesar de que los asirios mencionan más de 45 príncipes medos. La primera confederación meda pudo ser creada por iniciativa de Deioces, promocionada por pactos internacionales, aunque será Fraortes el que la culmine. En último caso, durante el siglo VII a.n.e. las formas políticas son absorbidas en una estructura estatal, de modo que los príncipes serán la base constitutiva de la corte de Ecbatana, una especie de aristocracia, que se opondrá habitualmente a la realeza. Es muy probable que el término imperio medo sea, desde Ciaxares, inadecuado: es más factible, e históricamente correcto, hablar de reino con presencia, a su vez, de reinos vasallos del poder central en Ecbatana.
El establecimiento dinástico aqueménida se iniciará cuando Ciro deponga a Astiages. Todo comienza, no obstante, con la instalación en el territorio llamado Parsuash, lo que supone el contacto con el estado elamita. Los elamitas pudieron haber adjudicado el territorio de Anshan a los persas recién llegados, zona que entonces se empezaría a denominar Parsuash. Estaríamos en un marco cronológico situado entre 690 y 650 a.n.e. La nueva dinastía descendería de Aquemenes, un presunto jefe tribal del clan pasagarda, que habría conducido al pueblo hasta Anshan. La alianza de Ciro con Assurbanipal frente a Elam parece la maniobra de un gobernante autócrata, con miras a consolidar un estado propio, y desde aquí es que debemos seguir con detalle el devenir histórico persa, pues las fuentes difieren en el contexto cronológico de los antepasados de Ciro y Darío (sea el Cilindro de Ciro, la Inscripción de Darío o Heródoto). El sucesor de Ciro, Cambises comienza un reinado expansivo, incorporando Elam y adoptando el título de Rey de Anshan. No obstante, no será sino con Ciro el Grande (560-530 a.n.e.), cuando Persis-Parsuash y las tribus persas, hasta ese momento un reino dependiente de Media, acabe dominando el territorio medo, conformando un gran territorio que en seguida despierta el recelo de Lidia, Babilonia y hasta Egipto.
Prof. Dr. Julio López Saco
Escuela de Historia, UCV
17 de junio del 2010

14 de junio de 2010

Los Tracios. Indoeuropeos de los Balcanes




IMÁGENES: MAPA DE LA ANTIGUA TRACIA. THRACIAE VETERIS TYPUS, 1585, DE ABRAHAD ORTELIUS (1527-1598); HIEROGAMIA RITUAL, EN EL TESORO DE LETNITSA, BULGARIA, SIGLO IV A.N.E.; CUADRIGA POLICROMADA PERTENECIENTE A LAS PINTURAS DE LA BÓVEDA DE LA TUMBA DE UN NOBLE TRACIO DE KAZANLUK. QUIZÁ SE REPRESENTE LA RECEPCIÓN DEL DIFUNTO EN EL MÁS ALLÁ. SIGLO IV A.N.E.

Los tracios conformaron un conjunto de tribus guerreras organizadas en pequeños reinos independientes. Su origen se sitúa en torno al segundo milenio antes de nuestra era, en los inicios de la Edad del Bronce. Se trata de poblaciones indoeuropeas que se establecen en regiones de cultura eneolítica y calcolítica. Ocupaban el sureste de la Península de los Balcanes, entre Asia Menor y Europa Central. Este pueblo no helénico se localizaba, a partir del siglo XIV a.n.e. entre el norte del mar Egeo y las estepas situadas al septentrión del río Danubio. Sus asentamientos llegaron a alcanzar las desembocaduras del Dniéster y el Dniéper, así como la península de Crimea y ciertas regiones de Anatolia, donde habitaba la tribu de los bitinios. Se ha supuesto que los tracios eran la tribu más cercana a los micénicos a fines del II Milenio a.n.e. Las tradiciones historiográficas mostraron a los tracios como un pueblo originario de la estepa asiática, migrado hacia los Balcanes, una zona que desarrolló relevantes culturas neolíticas, como Karanovo, Varna o Durankulak[1]. Fue, en cualquier caso, en la actual Bulgaria donde los tracios desplegaron una compleja cultura, especialmente en época del reino de los Odrisios, entre los siglos V y IV a.n.e., en plena sintonía con el mundo helénico[2]. No fue hasta que el territorio se anexionó al Imperio Romano, en el año 46, durante el reinado de Claudio, tras haber sido previamente invadido por Filipo II, cuando se constituyó la provincia de Tracia, con su capital en la localidad de Perinto[3]. En un sentido puramente étnico, “tracio” se refiere a varios pueblos antiguos que hablaban una lengua de la rama de la familia de las lenguas indoeuropeas. Entre los siglos VI y III a.n.e., nuestras principales fuentes históricas pare el estudio de los tracios son las arqueológicas, en particular los tesoros (Rogozen, Letnitsa), las tumbas (Golyama Kosmatka), los templos-fortalezas (Perperek), los poblados (Kabile[4]), y la iconografía, sobre todo, las magníficas pinturas murales (Kazanluk y Alexandrovo). Los túmulos solían ser una construcción circular cubierta con falsa cúpula; poseían un corredor de acceso que, en ocasiones, estaba precedido por un vestíbulo. Las tumbas comenzaron a difundirse desde el área odrisia de los Ródope orientales, y la mayoría se remontan al siglo V a.n.e., cuando la mencionada tribu de los odrisios alcanzó la cima de su poder. La forma y la técnica en los muros de las tumbas muestran evidentes afinidades con los tholoi micénicos. Además de la presencia tracia en los mitos griegos, como el caso de Diomedes, Licurgo, Zalmoxis o Dioniso (el Sabazios nocturno)[5], lo cierto es que las primeras tribus tracias de las que tenemos noticia escrita corresponden a las mencionadas por algunos autores en relación con la famosa guerra de Troya, en la que aparecen mencionados como aliados de Ilión. No obstante, las noticias se multiplican a partir del momento en que entran en contacto con fenicios, persas y griegos; de hecho, los griegos fundarán sus primeras colonias en la “Tracia a finales del siglo VIII a.n.e. Este contacto cultural motivaría el esplendor tracio clásico de los siglos V y IV a.n.e. Será el cabecilla de la tribu de los Odrisios, Teres, quien reinó en el primer cuarto del siglo V a.n.e., el que configure una estructura política común entre los Ródopes y el Danubio, un auténtico, aunque efímero, reino.
Las tierras ocupadas por los tracios eran muy fértiles. Se distinguieron como buenos agricultores (destacándose en la producción vinícola), además de ganaderos (ovejas, caballos). La mayoría de los propietarios de las tierras eran aristócratas tribales, además de los dinastas y gobernantes, que usaban esclavos como pastores de ganado. Naturalmente, la clase gobernante la conformaba esta aristocracia, que señoreaba los pueblos, agrupada en torno al soberano local. Gozaban de diversos privilegios militares, judiciales y religiosos, y poseían esclavos, empleados como pastores y como sirvientes domésticos.


Bibliografía inicial de referencia


-Fol, A. / Marazov, I., A la recherche des Thraces, edit. Gallimard, París, 1978
-Roselló, J.M., Bulgaria. Los orígenes de Occidente: los tracios y la vieja Europa, edit. La Espiral del Conocimiento, Barcelona, 2007
-Velkov, V. / Veredikov, I. / Guergova, D. / Solar, D., Los tracios, edit. Historia 16, Madrid, 1985
-www.thracologia.org


[1] En el catálogo de las Naves, en el Canto II de la Ilíada, se mencionan entre los pueblos balcánicos a peonios, ciconios y tracios. El nombre tracio se generalizó de tal modo que sirvió para denominar a las poblaciones que vivían entre los Cárpatos y el Egeo hasta el mar Negro. La mayoría de las tribus tracias morarían al sur del Danubio, manteniéndose al norte del río los dacios o tracios nórdicos.
[2] Si bien los más numerosos de las pueblos tracios fueron los Odrisios, hubo otras tribus notables, destacándose los Besios, los Mesios, Getas y Tribalios, en el norte de Bulgaria, los Denteletios, en el sudeste, además de los Tinios y los Astios.
[3] Tras las expediciones de Filipo II y Alejandro Magno, Tracia entró en el sistema de Estados helenísticos, primero sometida por los estrategas macedonios, y luego por los Antígonos. Se crearon Estados menores independientes (el de los Medas, el de los Astios, Denteletios y Mesios, así como la dinastía de los Sapeos). En esta situación de fragmentación fue como los tracios contactaron con la República romana.
[4] Kabile surgió a partir de un centro de culto dedicado a Cibeles (cuyo nombre frigio es Kubile, en tanto que Kabile para los tracios). Gracias a varias monedas y sellos de ánforas, sabemos que existió una importante relación mercantil entre esta ciudad y las colonias griegas de la costa del mar Negro y el Egeo desde el siglo V a.n.e. Teopompo menciona Kabile como un horión o pueblo fortificado, no muy diferente a los templos-fortaleza mencionados.
[5] Los mitos griegos señalan que las tres principales tribus tracias (Bitinio, Dolongo y Triereo), eran descendientes directos del río Océano y de la sirena Parténope, cuya hija, llamada Tracia, se unió físicamente con Crono y Zeus. Los reyes tracios vinculaban su descendencia, no obstante, a Hermes, al que rendían un especial culto.

Prof. Dr. Julio López Saco
Escuela de Historia, UCV


11 de junio de 2010

La antigüedad persa I: asentamiento de medos y persas

La antigüedad persa
Prof. Dr. Julio López Saco
Abstract

Thanks to Mesopotamian sources we know that Medes were located south of Lake Zerihor and southeast of Lake Urmia, from the middle of the ninth century BC. The Medes appear in the sources in time of the Assyrian Shalmaneser III in 836-835 BC. The Persian ones would settle themselves in groups subdivided in different regions, though the established ones in Anshan re-baptized as Parsuash, would be those who would take the weight of the Persian history.

Auszug

Dank Mesopotamian Quellen wissen wir, dass Medes südwärts Sees Zerihor und alsüdosten Sees Urmia von der Mitte des neunten Jahrhunderts v. Chr. gelegt wurde, erscheint Der Medes in den Quellen rechtzeitig des assyrischen Shalmaneser III in 836-835 v. Chr. Die von Persischen Golf würden sich in in verschiedenen Gebieten unterteilten Gruppen, obwohl die bestehenden in Anshan gewiedertauft als Parsuash niederlassen, würden diejenigen sein, die das Gewicht der Geschichte von Persischen Golf nehmen würden.
A la llegada de los iranios occidentales sólo algunos oasis presentan población permanente dedicada a la agricultura. En las zonas colindantes con los montes Zagros había mayor densidad poblacional, con grupos culturalmente más avanzados. Se destacan los maneos, organizados en ciudades-estado. Gracias a fuentes mesopotámicas sabemos que los medos se ubicaban al sur del lago Zerihor y sureste del lago Urmia, a partir de mediado el siglo IX a.n.e. Los medos aparecen en las fuentes en época del asirio Salmanasar III hacia 836-835 a.n.e., y Parsua un poco antes, en torno a 843 a.n.e., lo que indica que el camino de persas no fue el mismo de los medos. En cualquier caso, ya se constatan los términos Mada (parte central del Zagros) y Parsua (Kurdistán persa). Esta última no debe confundirse con la Parsuash o Parsumash de los textos acadios, localizada en los límites de Elam. Se podría identificar con Persis, denominación griega de Parsa (Fars actual), donde surgiría la dinastía Aqueménida. Tenemos tres regiones con denominación parecida, lo que dificulta la localización de los persas: el Kurdistán persa (los textos mesopotámicos sitúan aquí Parsua entre los siglos IX y VIII a.n.e.); los Zagros, hacia el Elam, pero no en Anshan, y; Parsuash-Persis (desde el siglo VII a.n.e., momento en que los reyes elamitas ya no emplean el título de reyes de Anshan). Esto puede sugerir que la llegada de los persas a Irán occidental se produjo en grupos fragmentados, penetrando desde diversos lugares: el Cáucaso y el Turquestán. Los persas se asentarían en grupos subdivididos en regiones distintas, aunque los establecidos en Anshan, rebautizado como Parsuash, serían los que llevarían el peso de la historia persa. Otro grupo de iranios occidentales se asienta en torno a las Puertas Caspias, los partos, que serán los partícipes del resurgimiento de la cultura irania tras el fin aqueménida y el paréntesis seléucida.
Antes de instaurarse la monarquía, las tribus medas habitaban en aldeas fortificadas, independientes entre sí, si bien compartiendo vínculos étnico-culturales. Su unificación bajo un caudillo (Deioces) se produce por la presión militar asiria y de reinos como Urartu y Man. Esta monarquía era, al principio, electiva, lo que encaja con un tipo de organización confederal del estado. Se produce el paso, entonces, de un régimen tribal a otro monárquico entre los siglos VIII y VII a.n.e. El núcleo central de la confederación meda se ubicó en Ecbatana, lugar del palacio real. La presencia cimeria y escita, que llegaron a controlar el reino, frenó la estatalización de Media, luego recuperada por Fraortes. Fraortes debió ser, en realidad, el verdadero artífice del estado medo, logrando la anexión de todos los medos, incorporando a los persas y dominando a Urartu. A su muerte, los escitas invaden el territorio y controlan la zona por casi treinta años. Será con Ciaxares, a fines del siglo VI a.n.e. cuando se reemprenda la expansión, ahora convertida en conquista sistemática, lo que incluirá la otrora poderosa asiria (los medos invaden Asiria en 614 a.n.e. y al lado del babilonio Nabopolasar saquean Nínive dos años después). La expansión se sigue hacia Anatolia, donde Ciaxares se topa con los lidios, que conformaban un rico reino comercial, y con los que mantuvo una serie de acuerdos. A Ciaxares lo sucede Astiages (584-550 a.n.e.) y con él termina el reino medo independiente que, desde ese instante, entra en la historia persa.

9 de junio de 2010

Orígenes y esencia de la tragedia griega

Existen varias teorías que apuntan el origen de la tragedia en la Grecia antigua. La primera, defendida por autores como Nilsson y Dieterich, refiere que el origen estuvo en las lamentaciones fúnebres (trenos) ofrecidas en honor de un héroe en torno a su tumba; la segunda, seguida por Pickard-Cambridge, argumenta que la génesis se encuentra en diversos cantos festivos y alegres de carácter campesino, a partir de los cuales se habría generado un elemento mimético-dramático; la tercera, finalmente, apoyada por Wilamowitz, Norwood y Kranz, señala que el origen de la tragedia parte de lo comentado por Aristóteles; esto es, que derivaría del ditirambo dionisíaco. El origen parece haber estado en rituales primitivos que representarían los cambios físicos que sufren las personas a lo largo de su vida, y que tienen relación directa con el proceso de muerte y resurrección. Estos rituales propiciarían mitos que describirían las acciones representadas en historias relatadas, sobre todo asociadas al dios Dionisos (que sufre un proceso de muerte y renacimiento), y que se vincularían con la tierra y su carácter fértil y nutricio, así como con el proceso agrario. Estas prácticas, de carácter comunitario, estaban concentradas, en época arcaica, en grupos reducidos, lo que propiciará su conversión en rituales secretos que dan lugar a los cultos mistéricos. La política de los tiranos, que potencia la vida urbana, provocará una urbanización de las festividades agrarias, a las que se unirán los ditirambos o himnos cantados en honor a Dionisos contando su drama particular. Es en la época de los pisistrátidas atenienses cuando se harán efectivas las Grandes Dionisas o Dionisas Urbanas. El ritual de las dionisias, en donde la acción es centrada a través del kommós o canto de lamentación en función de la llegada del mensajero que anuncia la muerte del dios, está conformado por la pompé o procesión de la imagen de la deidad, acompañada por un coro (párodos), que canta junto al altar puesto en pie (stásimon), el agón, lucha o competición ritual, y el Komos o retorno triunfal de Dionisos.
En términos generales, los contenidos de las tragedias se centran en una situación problemática que vive algún héroe, y que plantea una situación ejemplar, lo que incluye un castigo ante la desmesura o la insolencia humanas. En todo ello existe una intencionalidad didáctica, en tanto que se busca una identificación entre el espectador y el personaje o la situación planteada. La temática épica y heroica se hace trágica al convertirse la fiesta en un espectáculo urbano. La ciudad asimila como propia la acción ritual y mítica. Los elementos grotescos de los rituales agrarios se convertirán en el fundamento del drama satírico, que conformará parte de la tetralogía que, a partir de 502 a.n.e., será presentada por los autores en las competencias teatrales. En la tragedia, por consiguiente, el mito se universaliza y, a la par, actualiza los problemas planteados en la misma, hecho que solía provocar el interés de políticos y ciudadanos. Esquilo, por ejemplo, solía expresar conflictos pero con una esperanza seria de solución o salvación, planteamiento que resultaba un reflejo de la democracia entendida como confluencia de opuestos en conflicto pero que pueden, eventualmente, generar acuerdos. De este modo, los aspectos sociales, jurídicos, bélicos e ideológicos se verán reflejados en las tragedias (un buen ejemplo es la Orestíada de Esquilo). En ocasiones también se plantean contradicciones de la vida real, sobre temas como el estatus de la mujer, la esclavitud en el seno de la democracia, o las guerras fratricidas, entre los valores tradicionales y los reales referidos a las relaciones humanas, como ocurre, sin ir más lejos con Eurípides. En este sentido, la tragedia se convierte en una manifestación cívico-colectiva.
La comedia, íntimamente vinculada con la tragedia, es más utópica e idealista que ésta, en esencia más realista. También pudo estar relacionada, en origen, con cantos y procesiones fálicas de aspecto grotesco y carnavalesco. En este caso, se mantendrá el carácter agrario originario, y los campesinos serán objeto de burlas y servirán como referencia comparativa para criticar la vida ciudadana y urbana, en particular la de los políticos que rigen la comunidad. El caso más prolífico al respecto es Aristófanes: en su obra Avispas se critica el sistema judicial ateniense, mientras que en Lisístrata el poder ciudadano que está únicamente en manos de los varones.
Prof. Dr. Julio López Saco
Escuela de Historia, UCV
9 de junio del 2010

7 de junio de 2010

Iconografía del Daoísmo en China III-B: amuletos


En el reverso aparecen representados los ocho trigramas o Bagua (ocho mansiones o trigramas, un mapa energético propio del Yijing, muy empleado en el Feng Shui para ahuyentar malos espíritus o influencias nefastas), con un símbolo de taiji (rotado noventa grados en relación al del anverso), en el centro. La inscripción del anverso de esta pieza, que pudiera haber sido utilizada para ser llevada al cuello, se lee de arriba hacia abajo y de derecha a izquierda, como jiang fu bi xie (降福避邪), lo que significa “envía buena fortuna y mantén alejado el mal.” Observamos también un yin yang (阴阳), y un símbolo taiji (太极), en el centro.
Prof. Dr. Julio López Saco

3 de junio de 2010

Iconografía del Daoísmo en China III-A: monedas


Moneda con escritos mágicos daoístas
Los escritos mágicos daoístas (fuwen 符文) únicamente podían ser leídos e interpretados por los sacerdotes. Los métodos de escritura se transmitían de modo secreto desde el maestro a los discípulos, puesto que si los escritos fuese fáciles de entender, cualquiera podría controlar a los espíritus. El origen de esta magia escrita, según los Recuerdos de los Divinos Talismanes de las Tres Grutas (三 洞 神 符 纪), surge a partir de la observación de la condensación de las nubes en el cielo. Algunos caracteres mágicos pudieron formarse por apilamiento, enlace o combinación de caracteres hasta convertirlos en uno solo, como se puede observar en algunos amuletos y grabados. Veamos los dos ejemplos de las ilustraciones.
El texto que aparece en el anverso de la moneda es el siguiente: 雷走杀鬼降精 (lei zou sha gui jiang jing) 斩妖出邪永保 (zhan yao chu xie yong bao) 神情奉 (shen qing feng) 太上老君急汲之令 (tai shang lao jun ji ji zhi ling). La inscripción se traduce del siguiente modo: “el dios del trueno, Lei (conocido como Lei Gong 雷公 o Lei Shen 雷神), purifica y mata a los fantasmas, enviando pureza. Al decapitar a los demonios, expulsa el mal y nos mantiene eternamente a salvo. Permite que este mandato de Laozi 老子(con el título Tai Shang Lao Jun 太上老君, otorgado por mandato imperial en 1013), se ejecute con celeridad”. En el reverso se representa a Liu Hai y el sapo de las tres patas, que remite a la historia de Liu Hai jugando con el sapo dorado. Liu Hai fue una deidad daoísta de la riqueza y la prosperidad, pero también un alquimista del siglo X que tuvo como mascota mágica a un sapo. El anfibio solía esconderse en un pozo y sólo salía al ofrecérsele una moneda de oro brillante.
Prof. Dr. Julio López Saco

1 de junio de 2010

Iconografía del Daoísmo en China II: Penglai

ILUSTRACIÓN: LOS PALACIOS Y LAS TORRES DE LAS PUERTAS DE PENGLAI, DE ZHU DAN, 1683

Penglai (蓬莱山) es el nombre otorgado a una montaña ubicada sobre una isla en el Mar Bohai. Se trata de una de las islas míticas de la inmortalidad, localizadas en el mar oriental de China, al lado de otras cuatro: Fangzhang (方丈), Yingzhou (瀛州), Daiyu (岱輿), and Yuanjiao (員嬌). Estaban habitadas por inmortales y diversas divinidades. Desde la dinastía Zhou algunos consideraban que tales islas podrían referirse al archipiélago japonés. Su geografía mostraba un predominio de montañas, cavernas y cascadas de agua, lo que se asociaba a la búsqueda de la inmortalidad física. En este caso, en esta mágica y mítica isla aparecen representados pabellones y palacios, además de belvederes que ascienden por las serpenteantes montañas desde el mar hasta las cimas. En la inscripción, en el ángulo superior derecho, se comenta que el autor, Zhu Dan, pasó tres meses realizando el trabajo.

Prof. Dr. Julio López Saco

1-de junio del 2010


31 de mayo de 2010

Festividades en Japón

Las fiestas y ceremonias nacionales en Japón son de dos tipos: los festivales propiamente dichos o matsuri, y las celebraciones de carácter anual, denominadas nenchu gyoji. Los matsuri, de origen sacro, se originaron en torno al cultivo del arroz y a la necesidad de honrar a los espíritus locales. Es decir, que se enraízan en los rituales sintoístas que buscaban atraer el beneficio divino y de los ancestros clánicos para que el ciclo de la cosecha fuese óptimo. De este modo, los cambios estacionales y su división en cuatro se relacionan directamente con este vínculo ancestral. Matsuri es un acto de comunión con los kami, en un ambiente festivo y lúdico que actualmente ha dejado un tanto de lado su componente y carácter sagrado primigenio. Las celebraciones anuales, por su parte, suelen ser de origen chino budista. Se organizan en función de las estaciones hasta conformar un calendario anual de fiestas familiares y comunales. El término que las define, nenchu gyoji se ha venido empleando desde el período Heian (794-1185), cuando se refería al calendario cortesano imperial. Muchas de estas festividades forman parte hoy de la tradición popular, como es el caso de las cinco sekku o fiestas de las estaciones. Después del período Heian, empezaron a celebrarse también fiestas que ensalzaban los ideales aristocráticos guerreros, una costumbre especialmente relevante durante la etapa Edo. Es el caso de Shichigosan, una suerte de rituales de iniciación para los varones de tres y cinco años y para las hembras de tres y siete.
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31 de mayo del 2010

26 de mayo de 2010

Iconografía del Daoísmo en China I: Xiwangmu

LA FESTIVIDAD DEL MELOCOTÓN DE LA REINA MADRE DE OCCIDENTE. SIGLOS XVII-XVIII. ATRIBUIDO, FALSAMENTE, A FANG CHUNNIAN. DINASTÍA MING O QING

La diosa madre de occidente (Xiwangmu 西王母), es una diosa tradicional en China. Habita en los montes Kunlun (considerados axis mundi), donde recibía habituales visitas de maestros daoístas y hasta de emperadores en busca de los secretos de las doctrinas esotéricas que conferían la inmortalidad. En una ocasión, según el mito, viajó a la corte del emperador Wu Di, de la dinastía Han con melocotones mágicos que aseguraban inmortalidad al que los comía. Estas frutas crecían en los montes Kunlun y en las islas míticas del mar oriental, donde moraban inmortales daoístas. En la pintura varios grupos celebran el cumpleaños de la diosa. Varios jóvenes y mujeres de palacio están cosechando los melocotones, siendo observados por una figura imperial y varios cortesanos. Figuras masculinas y femeninas se observan en puertas y ventanas del palacio principal, mientras que en las edificaciones distantes varias mujeres celebran con instrumentos musicales. Un grupo de mujeres, en el lado izquierdo de la composición, parece esperar la llegada de Xiwangmu desde los aires. El rollo pintado presenta la firma, falsa, de Fang Chunnian, quien sirvió en la Academia Imperial de Pintura en época de la Dinastía Song del Sur (1127-1279), quien fue muy celebrado por sus representaciones de inmortales daoístas y divinidades y monjes budistas insertos en grandes paisajes.

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26 de mayo del 2010


25 de mayo de 2010

Iconografía del Budismo en China IV: los luohan y el bodhisattva Guanyin




EL PUENTE DE ROCA EN EL MONTE TIANTAI, DE ZHOU JICHANG, SIGLO XII. DINASTÍA SONG DEL SUR. GUANYIN CON UNA CESTA DE PESCADO, DINASTÍA QING, SIGLOS XVII-XVIII.



Guanyin, diosa de la misericordia o la compasión en China (Koannon en Japón) es, en origen, un bodhisattva (Avalokiteshvara) budista indio, que en China adopta una forma femenina, quizá ya presente en la sakti del mencionado bodhisattva. Muy popular, es todavía reverenciada en diversas regiones del país. Las montañas Tiantai se encuentran en la provincia de Zhejiang. Su belleza agreste convierte a la montaña en refugio ideal para seres inmortales y deidades. El puente de roca natural es, en realidad, una metáfora, pues según la leyenda, era el modo preciso por el que se accedía al paraíso, donde los quinientos luohan o santos budistas chinos (arhats o cuidadores de la fe búdica), vivían en templos celestiales. Para el común de la gente, por el contrario, el puente era demasiado estrecho y aparecía, en su tramo final, obstruido por grandes rocas.



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25 de mayo del 2010



20 de mayo de 2010

Iconografía del Budismo en China III: el Buda Sakyamuni


ILUSTRACIONES: EL BUDA SAKYAMUNI RODEADO DE SUS PROPIAS ESCENAS BIOGRÁFICAS. SIGLOS XVIII Y XIX; BUDA SAKYAMUNI SOBRE UN ELEFANTE, DE SU HANCHEN, PINTURA DE MEDIADOS DEL SIGLO XII.

Sakyamuni es el nombre (sabio de la tribu de los Sakya, uno de los principados aristocráticos del norte de India y Nepal, bajo control de los reinos de Magadha y Kosala de la India septentrional), del Buda histórico, de nombre de pila Siddharta, y habitualmente denominado Gautama (nombre del clan familiar). Para el budismo mahayana, corriente metafísica, compasiva y salvífica del budismo, vendría a ser una imagen del cuerpo espiritual, verdadero o dharmakaya de la naturaleza búdica (considerada en tres cuerpos o trikaya). Este Buda sería una encarnación o emanación (Nirmanacaya) del Dharmakaya, aspecto inconcebible y no manifiesto. Sus mitos y leyendas asociadas a su infancia, juventud y período de madurez (que se pueden seguir a través del Buddhavamsa, el Lalitavistara y los Jataka), enfatizan tres momentos esenciales en su vida “humana”: la renuncia a los apegos mundanos al salir del palacio donde vivió casi treinta años, su iluminación bajo el árbol Bodhi, y su parinirvana o muerte física. Durante casi 45 años estuvo enseñando y practicando (en especial en el valle medio y bajo del río Ganges), los aspectos más relevantes de la doctrina.

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18 de mayo de 2010

Iconografía del Budismo en China II: el Buda o Bodhisattva Maitreya

BODHISATTVA MAITREYA, CON LOS TOBILLOS CRUZADOS. GRUTA 15 DE YUNGANG, EN SHAANXI. ÉPOCA WEI SEPTENTRIONAL, SIGLO V. METROPOLITAN MUSEUM OF ART, NUEVA YORK.

Esta estatua de Maitreya, con los tobillos cruzados (a la manera bizantina y románica), pero con las rodillas separadas, presenta una capa que le recubre los hombros, así como una túnica con motivos regulares. El mudra o gesto de su mano derecha indica la carencia de temor y el gesto de la izquierda, el del don. Este Buda del futuro, el Amistoso o el Benévolo, nombre derivado de los maitri y que se inspira en el dios Mitra indio védico e iranio, lleva como nombre personal Ajita, el Invencible. Se le considera el vencedor de la muerte, de las fuerzas malignas y de todos los enemigos de la Buena Ley, el Dharma. Es una entidad que muestra caridad y fortaleza protectora frente a todos los seres. Su imagen fue muy frecuente en los santuarios rupestres, en los templos-gruta chinos, entre fines del siglo V y mediados de la centuria siguiente, tal y como se atestigua en ciertas grutas de Yungang y Mogao (Dunhuang). En ocasiones, es confundido con el príncipe pensativo que representa a Sidharta meditando acerca de lo precario de la existencia humana y sobre su salida del palacio real. Se trata de una imagen purificada, liberada de deseos y pasiones, para inspirar la promesa de tiempos nuevos.

Prof. Dr. Julio López Saco


17 de mayo de 2010

Iconografía del Budismo en China I: el Buda Amitabha

LA TIERRA PURA DEL BUDA AMITABHA. LIENZO DE LA GRUTA 17 DE MOGAO, DUNHUANG, SIGLO X. MUSEO GUIMET DE PARÍS (MG. 17673)
Este Buda es el propiciador de la escuela de la Tierra Pura (Jingtu en China y Jôdo en Japón). Con la evolución de esta escuela, se multiplican, en los templos y monasterios, las representaciones del Reino del puro pensamiento de Amitabha (el Paraíso Occidental), un auténtico campo de salvación y vida eterna. La figura de Amitabha, sentado en un trono de loto a media altura, está rodeado de los bodhisattvas Guanyin y Dashizi, mientras que en la parte inferior se observan otro par de Budas con su escolta, sentados uno a cada lado de una plataforma elevada sobre un estanque. En el centro, bajo el ara de las ofrendas, se puede apreciar un bailarín rodeado de cuatro músicos, que evoca la beatitud de la Tierra Pura. Se abren unas flores de loto y en sus cálices renacen las almas en virtud de la nueva y purificada vida ofrecida al fiel seguidor. Encima del grupo central, sobre unas columnas rojas, se erigen tres pabellones chinos de varios pisos cada uno y dos torres. Bajo la representación de la Tierra Pura podemos apreciar una serie de viñetas que son mezcla de episodios legendarios del rey indio Bimbisara de Magadha, aprisionado por su hijo Ajatasatru, con ilustraciones de las meditaciones planteadas por el Buda a su esposa. Más abajo vemos cuatro monjes en meditación, tres de ellos con objetos litúrgicos, un libro, incensarios y el recipiente para el agua de las purificaciones. Algunas de estas obras, análogas a la que aquí estamos presentando, servían como soporte visual durante la recitación de los textos canónicos o para sus adaptaciones a la liturgia, conocidas bajo la denominación de textos de escenas o bianwen. No obstante, algunas otras pinturas tenían la función de exvotos, como pudo haber sido este lienzo, que no muestra inscripción alguna.
Prof. Dr. Julio López Saco
17 de mayo del 2010

13 de mayo de 2010

Paisajismo chino: particularidades y simbología







Imágenes: 1. Viaje del emperador Ming Huang hacia el reino de Shu. Pintura anónima del siglo IX, en tinta y color sobre seda. Museo del Palacio, Taipei, Taiwán; 2. Viajeros en las lejanas montañas, de Guan Tong, uno de los tres grandes maestros del paisaje, al lado de Li Chen y Fan Kuan. Período de las Cinco Dinastías, 907-960; 3. El nacimiento de la primavera, rollo vertical en tinta y color sobre seda, dinastía Song del Norte. Atribuido Guo Xi, hacia 1072. Museo Nacional del Palacio, Taipei. En la obra El Nacimiento de la Primavera el espacio se organiza alrededor de una montaña que ejerce el papel dominante y cuyas cimas emergen encima de las brumas de primavera. A ambos lados surgen escenas menores a diferentes niveles; a derecha y a media altura, se observa un templo situado sobre un acantilado a pico y una alta cascada; en los ríos más abajo, en los dos lados, los barqueros dejan sus embarcaciones mientras algunos viajeros y porteadores parecen subir por un escarpado sendero a media montaña. 4. Monte Huanglu, rollo vertical en tinta sobre seda. Período de las Cinco Dinastías. Atribuido a Jing Hao, siglo X. Hoy en el Museo Nacional del Palacio, Taipei, Taiwán.


ABSTRACT

The most important landscape painting in China took place in the Period of Five Dynasties and the Song, North and South. Among the masters included Buddhist monks, as the case of Juran, hermits of Daoist religion, such as Fan Kuan, painters of the group of artists who worked in the court (Guo Xi), and aristocrats now promoted to the status of new elite of lawyers, as happened to Li Chen. All were artists who lived between the tenth and eleventh centuries.

La pintura de paisajes más relevante en China se produjo en el período de las Cinco Dinastías y de los Song, del Norte y del Sur. Entre los grandes maestros figuraban monjes budistas, como el caso de Juran, eremitas de religión daoísta, como Fan Kuan, pintores del grupo de artistas que laboraban en la corte (Guo Xi), y aristócratas promovidos ahora al estatus de nueva elite de letrados, como ocurrió con Li Chen. Todos ellos fueron pintores que vivieron entre los siglos X y XI. La pintura, ahora una de las Tres Perfecciones (al lado de la caligrafía y la poesía), destaca, a su vez, por contener Seis Perfecciones (soplo, ritmo, pensamiento, paisaje, pincel y tinta), y por tener como verdadera finalidad no la belleza decorativa o formal sino mostrar la realidad interior. Los paisajes del norte se caracterizan por la austeridad y la presencia de horizontes desnudos y montañas estratificadas, mientras que los del sur, muestran paisajes dulcificados, inundados de agua, con vegetación abundante y colinas más redondeadas. Por mediación de visiones grandiosas o, por el contrario, elípticas y concentradas en un elemento relevante o significativo del paisaje, cada pintura era, al tiempo, única y global, pues expresaba la verdad del mundo, su realidad sensible e, incluso, su más allá. Descubría la participación del autor que la había recreado, o también del hombre que la contemplaba, a un universo ordenado por el conocimiento del principio supremo de las cosas, lo que seguía un conocido concepto neoconfuciano. A ello se vinculaba el sentido de las proporciones, definitorio de la grandeza, siempre respectiva, de la montaña, el árbol y el hombre con el respeto debido de las jerarquías naturales. Cada cosa u objeto representado obedecía a un principio interno contante o li, animándose por la materia-energía o qi, que le correspondía en un determinado instante. Los grandes rollos paisajísticos de la época de las Cinco Dinastías y de la dinastía de los Song del Norte, contaban con la presencia, siempre muy discreta, de pescadores en sus barcas, rústicos conductores de caravanas de mulos o asnos, y reducidos grupos de viajeros o peregrinos. Mientras, las hojas de álbum de los Song Meridionales solían mostrar letrados en sus ocupaciones recreativas y lúdicas, particularmente, la música, la contemplación, el sueño o la poesía, además de la discusión y los paseos acompañados de sus amigos y allegados. Con todo ello la idea era suscitar sentimientos y emociones fundiendo en un todo la naturaleza con la realidad de la psiquis humana. Representar un paisaje suponía mostrar al hombre, asociar su corazón y espíritu a la vida natural (las cumbres montañosas, las aguas, los bosques). La inmensidad casi inabarcable del horizonte representaba, en realidad, la amplitud de miras; esto es, las nubes y la neblina, los sueños de libertad o los pensamientos efímeros y pasajeros; la cima de las montañas, lo elevado de las aspiraciones; los torrentes y cascadas de agua la exaltación y; finalmente, el árbol, el arraigo en este mundo entre el cielo y la tierra. Algunos paisajes completos se representaban en las denominadas escenas de tiesto (bonsái japonés). Estos mundos en pequeño, con sus piedras, agua y vegetación enana, ilustraban vívidamente, y de modo puntual, la ley de la compenetración universal revelada por las prácticas contemplativas, lo que implicaba que, en un espíritu liberado, lo muy grande coincidía con lo infinitamente pequeño. En definitiva, la pintura de paisajes se acaba convirtiendo en un encuentro de las tres tradiciones de la sabiduría china y de sus preocupaciones espirituales, es decir, la daoísta, confuciana y budista.
Prof. Dr. Julio López Saco
13 de mayo del 2010

11 de mayo de 2010

Simbología en la China tradicional: té, vino, flores, bambú, montañas y pinos

El té se asociaba en China, como ocurría con el vino, a los pasatiempos de los hombres refinados y cultos, así como a los concursos poéticos y musicales. La euforia que ambas bebidas estimulantes producían era un preludio del éxtasis que anticipaba el rol espiritual que tendrían en ambientes cercanos a las escuelas budistas chan, que fueron cantados y exaltados, en términos de inmortalidad, por la poesía Tang. En cuanto a las referencias culturales asimiladas al bambú podemos señalar que servía como metáfora de las virtudes de los príncipes y nobles. El porte de la planta, esbelto y recto, evocaba, naturalmente, la altura espiritual y la rectitud de corazón, en tanto que sus hojas, sencillas, recordaban el desprendimiento, la renuncia y una cierta austeridad. El que a mitad del invierno el bambú siguiese verde, suponía su asociación al hecho de que podía encarnar la juventud y su vigor inherente, siempre renovados, mientras que sus tallos huecos lo ligaban al olvido de uno mismo, al vacío y la revelación de la verdad interior. El bambú ilustraba el origen misterioso de los fenómenos de la naturaleza. Por fuera, sus partes se formaban cuando la linfa se convertía en madera, en tanto que en su interior, sus cañas seguían huecas, como el cuerpo de un asceta liberado de sus ataduras, de modo que sus soplos anímicos podían comunicarse con entera libertad. La asociación del bambú, la rama de pino y el ciruelo alude a la integridad y a la tenacidad mostrada en la adversidad. Muchas flores, a su vez, se verán investidas de las virtudes del hombre auténtico, sabio: la orquídea, delicada y suave, que florece en soledad; la flor del ciruelo, que abre su interior puro a la luz fría del invierno; el crisantemo, testimonio fehaciente de la exuberancia estival. La imagen de la montaña, muy repetida en los paisajes, podría aludir a la figura del propio emperador que rige el orden universal. También puede asociarse al elevado lugar de encuentro con los inmortales daoístas o, incluso, al axis mundi, que vincula cielo y tierra según la simbología budista. La imagen del pino podría evocar la noble entereza del letrado confuciano frente a las adversidades y contratiempos, aunque también podría significar la longevidad que siempre buscaba el adepto daoísta o la soledad contemplativa del monje budista.
Prof. Dr. Julio López Saco
11 de mayo del 2010

10 de mayo de 2010

Idea y función de la Historia (Parte II)

En la historia predomina la razón, así como los significados de los acontecimientos, influenciados por el hombre. El ser humano crea la historia al intentar comprender el mundo y actuar sobre él. La razón histórica conlleva una serie de reglas que configuran principios universalizantes, totales, aplicables al análisis y a la síntesis históricas. Tales principios son los siguientes:
-El espacio geográfico. Los hechos se agrupan espacialmente y se relacionan, muchas veces, de modo ideal y convencional.
-El tiempo histórico, que implica la duración de los procesos y la valoración de dicha duración.
-El Proceso, es decir, los hechos o acontecimientos interrelacionados en un espacio-tiempo determinado
-La causa y el agente, la explicación de por qué tienen lugar los acontecimientos y por quién son efectuados (antropomorfización de los mismos). Las causas se refieren a la explicación dinámica de los procesos, y los agentes a los grandes personajes en acción.
-El sentido de proceso, mediatizado por las creencias del historiador
La historia no es individual, sino supraindividual y supraprivada, pues es la de los grupos, las instituciones, los pueblos. La historia es la investigación del pasado del hombre en sociedad, por lo cual tenemos tendencia a generalizar, esto es, a destacar lo general en lo único.; la historia es también relativa, puesto que la subjetividad conceptual depende de cada historiador. Casi hablamos, entonces, de una idea erudita; es, o debe ser, del mismo modo, amoral, a pesar del latente peligro de adhesión o rechazo hacia los acontecimientos, fruto de la parcialidad o la subjetividad; la historia es, finalmente, narración, especialmente de los éxitos, de lo que el hombre ha hecho, no de sus frustraciones. En este sentido, de la historia se puede, y se debe, aprender.
La metodología básica de la historia supone: determinar si un objeto es o no un documento histórico; expresar las claves para la lectura e interpretación del documento; usar la información extraída, en una selección autónoma e interesada de conocimientos, para hacer un texto historiográfico. Así pues, la crítica documental va seguida de la lectura interpretativa, el análisis de la información y, finalmente, de la síntesis de los resultados obtenidos.
La realidad histórica tendría, en definitiva, estas características:
-Es multiforme, inaprensible, en especial si se la reduce a los hechos, pues estos son absolutamente indefinidos.
-Su plasmación en fuentes se da a través de un proceso intencional: “alguien” escribe, graba una inscripción, erige un monumento. El historiador trabaja con versiones fragmentarias y, a veces, contradictorias, de la realidad, ya interpretada.
-Se construye desde las fuentes usando criterios de verosimilitud que confieran sentido a la conducta humana del pasado a través del relato o la narración.
-Deben tenerse en cuenta las ideas de la historia: no hay historia de un hecho histórico desnudo, teórico, sino la narración interpretativa, la visión de los hechos.

Referencias bibliográficas básicas (genéricas y en español)


-Bermejo Barrera, J.C., Psicoanálisis del conocimiento histórico, edit. Akal, Madrid, 1983
-__________________, El final de la historia. Ensayos de historia teórica, edit. Akal, Madrid, 1987
-__________________, Replanteamiento de la historia. Ensayos de historia teórica II, edit. Akal, Madrid, 1989
-__________________, Fundamentación lógica de la historia, edit. Akal, Madrid, 1991
-Bloch, M., Introducción a la historia, edit. F.C.E., Bogotá, 1997
-Carr, E.H., ¿Qué es la historia?, edit. Ariel, Barcelona, 1993
-Châtelet, F., El nacimiento de la historia, edit. Siglo XXI, México D.F., 1979
-Collingwood, R.G., Idea de la Historia, edit. F.C.E., México, D.F., 1996
-Fontana, J., Historia: análisis del pasado y proyecto social, edit. Crítica, Barcelona, 1999
-Hobsbawn, E., Sobre la historia, edit. Crítica, Barcelona, 1998
-Huizinga, J., El concepto de la historia, edit. F.C.E., México D.F., 1980
-Jaspers, K., Origen y meta de la historia, Revista de Occidente, Madrid, 1965
-Kahler, E., ¿Qué es la historia?, edit. F.C.E., Santiago de Chile, 1993
-Mitre, E., Historia y pensamiento histórico, edit. Cátedra, Madrid, 1997
-Schaff, A., Historia y Verdad, edit. Grijalbo, México D.F., 1974
-Veyne, P., Cómo se escribe la historia, Alianza edit., Madrid, 1984
-Whitrow, G.J., El tiempo en la historia, edit. Crítica, Barcelona, 1990
Prof. Dr. Julio López Saco

7 de mayo de 2010

Idea y función de la Historia (parte I)

La palabra griega istoria puede significar, en un nivel semántico, información, noticia, relato y narración, y en otro nivel, investigación, conocimiento y saber. A partir de un pasado vivo, activo y real, hacemos una reconstrucción, una presentación del mismo por mediación de intuiciones históricas. La lectura interpretativa, efectuada a través de documentos históricos, lo que implica una racionalización, nos permite emitir juicios históricos que, para el historicismo (filosofía determinista para la cual los acontecimientos son regidos por leyes descubribles, con lo que se puede predecir la dirección del movimiento histórico), se pueden estructurar y funcionar como verdaderas leyes. Nuestra capacidad de emitir juicios históricos nos posibilita el entendimiento histórico, a través de juicios emitidos por medio de conceptos, y nos permite la posibilidad de enseñar la historia (proceso que comienza con el inicio de la actividad historiográfica europea en el siglo XIX). Desde ese momento, podemos hablar del saber histórico, cuyo afán es conocer el pasado de forma organizada, y que supone ser consciente de que la existencia humana es histórica, y los individuos somos seres históricos (nos comprendemos a nosotros mismos).
Los acontecimientos históricos se comprenden mediante conceptos que emplea el historiador mediatizado (por su ideología, religiosidad, educación, contexto social), el cual extrae contenidos con el que pretende saber el pasado, explicándolo, y también comprenderlo, de modo inteligible, siendo consciente de que el hombre se integra en esos hechos. La comprensión de la causalidad de los acontecimientos trae consigo una secularización de la idea del destino y provoca que el ser humano, propiciador de la historia, entre en la temporalidad.
La historia se expresa por conceptos, en forma narrativa o en relatos, es decir, de modo descriptivo, a raíz del estudio de una serie de acontecimientos recopilados de las fuentes (documentos y testimonios). La relevancia otorgada a esos hechos, o a algunos de ellos, de modo explícito o no, nos confiere la seguridad de su carácter verdadero, real, pues fueron realizados por el hombre. Entramos, así, en el conocimiento histórico, logrado a través del análisis de vestigios que nos permiten comprender, más que explicar, las diferentes tramas. Los documentos históricos (fuentes escritas, testimonios orales, epigrafía, numismática, arqueología, iconografía-arte), refieren datos del pasado, datos que no son históricos por sí mismos (aunque para los positivistas o empiristas, tales datos son hechos verificables de carácter histórico, pues de ellos se hacen deducciones factibles). De la marea de datos posibles en los documentos, el historiador selecciona (subjetivamente) algunos, otorgándoles relevancia. Sobre ellos se produce una interpretación, no objetiva y una investigación, generalmente inductiva, que facilita la emisión de un juicio histórico de valor no moral.
La historia, en consecuencia, vendría a ser una suma de hechos más la labor del historiador, si bien éste condicionado por su ambiente social, histórico-político, ideológico, religioso y educativo, además de por ideas preconcebidas. La primera manifestación de lo histórico surge a partir de la necesidad y la utilidad de la misma en el seno de la polis griega clásica, unido a la percepción de tal utilidad por el ciudadano, lo que supone una nueva visión del mundo que, teóricamente, sustituye al mito. Así pues, el hecho/acontecimiento, esto es, lo que fue u ocurrió, es interpretado por el historiador, y éste emite un juicio de valor que supone lo que debió haber sido u ocurrido. Este es el fundamento de la verdad histórica. En consecuencia, la historia se conforma como un saber que interroga pero no responde con seguridad ni certezas absolutas, y que no se puede considerar un conocimiento empírico.
Prof. Dr. Julio López Saco
7 de mayo del 2010