Mostrando entradas con la etiqueta Taoísmo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Taoísmo. Mostrar todas las entradas

4 de agosto de 2026

Xiwangmu (西王母). De híbrido agreste de la muerte a divina reina de la longevidad





La figura de la denominada Reina Madre de Occidente, corresponde a una personalidad de gran riqueza conceptual que ha evolucionado desde los tiempos de la Edad del Bronce hasta prácticamente la actualidad. Asociada al daoísmo (dàojiào, 道教), su funcionalidad y su representación perviven en la cultura popular y contemporánea más actual.

La Reina Madre del Oeste (Xiwangmu, 西王母), abreviada como Reina Madre (Wangmu 王母), también conocida como Madre Dorada (Jinmu, 金母) o Señora Primordial Madre Dorada (Jinmu Yuanjun, 金母元君), y en un contexto vernáculo como Tía Reina Madre (Wangmu Niangniang, 王母娘娘), era, en origen, una mítica deidad femenina que ulteriormente pasó a formar parte del panteón daoísta, ocupando una posición destacada entre los inmortales.

Fue conocida como Seiōbo en Japón, Seowangmo en Corea y como Tây Vương Mẫu en Vietnam. Posee numerosos títulos, como el mencionado Yaochi Jinmu (瑤池金母), y la Madre Dorada del Estanque de Jade (瑤池), en tanto que en las religiones soteriológicas chinas, se cree que es el mismo ser que su deidad principal, Wusheng Laomu (無生老母; anciana madre sin nacimiento), también conocida como Wujimu (無極母, madre sin fin).

La primera información histórica sobre esta divinidad se remonta a las inscripciones en huesos oraculares de la dinastía Shāng (), que registran sacrificios a una Madre Occidental. La creciente popularidad de la Reina Madre del Oeste, así como la creencia de que ella era la dispensadora de la prosperidad, la longevidad y la felicidad eterna, tuvo lugar durante la dinastía Han (Hàn Cháo, 漢朝), sobre todo en el siglo II a.e.c., cuando el noroeste de China se hizo más accesible debido a la configuración de la célebre Ruta de la Seda.

El nombre Reina Madre del Oeste aparece por primera vez en la obra geográfica Shanhaijing (Clásico de los Montes y los Mares, 山海經), que fue escrita durante el periodo de los Reinos Combatientes (Zhànguó Shídài, 戰國時代, entre 475 y 221 a.e.c.) y principios de la dinastía Han (, 206 a.e.c.-220). La sección sobre las Montañas Occidentales (Xishan jing, 西山經) dice que vivía en el monte Jade (Yushan, 玉山), tenía cuerpo humano, con cola de leopardo y colmillos de tigre. Con la ayuda de una hierba de la inmortalidad, presidía las hecatombes celestiales (tian zhi li, 天之厲) y las cinco fuerzas destructivas (wu can, 五殘). Portaba una corona de la victoria (dai sheng, 戴勝) sobre su enmarañado cabello. En otra sección, la dedicada al Gran Desierto Occidental (Dahuang xi jing, 大荒西經), se decía que vivía en el monte Kunlun (崑崙), entre el río Rojo (赤水) y el río Negro (黑水). Por su parte, la sección sobre la Región Norte dentro de los Mares (Hainei bei jing, 海內北經) explica además que la Reina Madre se recostaba en su asiento elevado, llevaba un tocado de la victoria y sostenía un bastón. Había tres pájaros verdes (san qing niao, 三青鳥) que le recogían comida. En consecuencia, se podría deducir que parece que originalmente era un personaje rudo, peligroso y de mal agüero.

Así pues, en principio, según las primeras representaciones conocidas de ella en el Clásico de las Montañas y los Mares durante la dinastía Zhōu () era una feroz diosa de la muerte con dientes de tigre, que gobernaba sobre las bestias salvajes y enviaba castigos celestiales tales como pestilencias. Se la mencionaba, asimismo, como una autoridad que gobernaba sobre otras divinidades, como Jiutian Xuannü (九天玄女), una diosa de la guerra y el sexo. Otras historias sostienen que es una diosa de la montaña o una tigresa divina. Tras su integración en el panteón daoísta, gradualmente se asoció con otros aspectos, como la inmortalidad, además de ser la diosa de las estrellas, las direcciones, los beneficios y astros como el sol y la luna. El culto a la Reina Madre se organiza todavía hoy en día en Taiwán como Yaochidao (瑤池道, Camino del Lago Madreperla).

Muchos de sus más arcaicos rasgos son los de un tigre, en particular sus dientes y garras. A menudo se la describe con cola de leopardo y dientes de tigre, mientras el resto de su cuerpo tiene una forma bastante humana. Los dientes y la cola de la Reina Madre representan su asociación con la muerte. Varios animales diferentes la acompañan. Se dice que los pájaros le traen comida y siempre están representados cerca de ella. Del mismo modo, se la asocia frecuentemente con la tortuga, símbolo de larga vida, y se la identifica con prácticas chamánicas. Xiwangmu tenía el don de silbar, un atributo que, de hecho, pone de relieve su práctica chamánica. En la época de la dinastía Tang (唐朝, 618-907), ya estos atributos fueron ignorados, hasta el punto que Xiwangmu era ahora una mujer humana hermosa y elegante.

El Huainanzi (淮南子) la describe como una inmortal auspiciosa que había ganado la vida eterna con la ayuda de una hierba. En la crónica Jizhongshu (汲冢書, reconocible como los Anales de bambú), así como en el libro Mu Tianzi zhuan (穆天子傳) sobre el viaje del rey Mu (Zhōu Mù Wáng, 周穆王) al oeste, la Reina Madre del Oeste acudió a la corte de los reyes de los estados centrales y fue agasajada antes de regresar al monte Kunlun. El rey Mu, a su vez, la visitó durante su viaje. En esa ocasión, concedió la inmortalidad al rey. La característica de la inmortalidad, que posee la propia Reina Madre, también se menciona en Zhuangzi (莊子, en su capítulo Dazongshi, 大宗師).

Entre el siglo I a.e.c. y los comienzos de nuestra Era, la Reina Madre era considerada inmortal, como acontece en la rapsodia Daren fu (大人賦) de Sima Xiangru (司馬相如, 179-117 a.e.c.), donde se la describe como una persona de cabello blanquecino, o en la obra de Yang Xiong (揚雄, 53 a.e.c.-18 ), donde se la percibe como una especie de deidad de la inmortalidad. El Bowuzhi (博物志, de Jin Occidental, 西晉, entre 265 y 316), escrita por Zhang Hua (張華, siglo III), incluye una historia que tuvo lugar durante el reinado del emperador Wu (漢武帝, con reinado entre 141 y 87 a.e.c.) de la dinastía Han. El emperador estaba en busca de la inmortalidad cuando la Reina Madre envió una embajada para obsequiarle con ciervos blancos. El soberano ofreció un banquete y, en la noche del séptimo día del séptimo mes, la propia Reina Madre se presentó, acompañada de tres pájaros azules que la atendían. Sacó siete melocotones y le ofreció cinco al emperador. Él los comió y depositó las semillas ante sus rodillas, pues deseaba sembrarlas. Pero la Reina Madre le explicó que un melocotón tardaba tres mil años en crecer. Esta historia fue posteriormente adaptada en la colección Han Wudi neizhuan (漢武帝内傳) y ampliada con la descripción de cómo la Reina Madre enseñó al emperador Wu el camino para convertirse en inmortal.

El registro Shangqing yuanshi bianhua baozhen shangjing jiuling taimiao guishan xuanlu (上清元始變化寶真上經九靈太妙龜山玄籙) señala que su residencia era el Estanque de Jade (Yaochi, 瑶池) en la Colina de la Tortuga Occidental (Xigui zhi yue, 西龜之岳), en tanto que sus funciones consistían en llevar los registros de los inmortales que allí se encontraban y difundir la pureza de jade (yuqing, 玉清). Tres veces al mes ascendía al Cielo de la Pureza de Jade, celebraba banquetes en el monte Kunlun e instruía a los inmortales. Vestía una ornamentada túnica cortesana como símbolo de su función oficial en los cielos daoístas. Poseía una carroza púrpura tirada por fénix, y la atendían y custodiaban unas setecientas doncellas de jade (yunü, 玉女).

Esta notable figura mítica ha sido muy representada a lo largo de la historia, y no solamente en China, en relieves y pinturas al fresco de templos o de tumbas, y sobre porcelanas, sino también en pinturas japonesas o retratos vietnamitas. Así, ocurre en algunos relieves pétreos o de terracota del periodo Han, que la muestran sentada en su trono, rodeada de pájaros y flanqueada por personas híbridas, con colas parecidas a serpientes (muy probablemente los reconocibles en la mitología como Fu Xi, 伏羲 y Nü Wa, 女媧). En algunas representaciones se la ve al lado de un zorro de nueve colas (jiuwei hu, 九尾狐) y un dragón, además de un cuervo de tres patas (sanzu wu, 三足烏), que es el ave que transporta al sol) y un tigre. Incluso aparecen batracios, específicamente un sapo en movimiento (animal asociado a la luna en la historia de Chang E, 嫦娥). En los repertorios iconográficos posteriores se puede apreciar, por ejemplo en las pinturas murales, a la Reina Madre del Oeste como la deidad daoísta Madre Dorada entre multitud de divinidades e inmortales. Esta Madre Dorada lleva corona y su cabeza está rodeada por un halo (xiangguang, 項光).

Desde esta perspectiva se puede señalar un relieve en piedra del periodo Han, que muestra a la Reina Madre sentada en su trono. Sobre su cabeza, un pájaro y de sus hombros emergen nubes. Está flanqueada por dos personas, cuyas colas, parecidas a serpientes, están retorcidas y terminan en dos pájaros, situados en los dos bordes inferiores de la imagen. Aparece escrito el nombre de la Reina Madre (a la derecha de su figura), en tanto que las otras dos deben de ser Fu Xi (伏羲) y Nü Wa (女媧). La pieza fue desenterrada en Liangcheng (兩城鎮), en Weishan (微山), Shandong, y se conserva hoy en el Museo de Weishan. Asimismo, destaca un relieve en ladrillo del periodo Han, con la Reina Madre sentada en su trono. A su derecha, un zorro de nueve colas (jiuwei hu, 九尾狐) y un dragón que se miran fijamente, y a su izquierda, un cuervo de tres patas (sanzu wu, 三足烏) y un tigre que también se observan. Justo delante de la Reina Madre, un sapo bailando (recuérdese la historia de Chang E 嫦娥), mientras que espectadores masculinos y femeninos (tal vez inmortales) están sentados a la derecha y a la izquierda de la escena. El relieve fue hallado en Xinlong (新龍鄉), en Xinjin (新津), Sichuan, y está conservado en el Museo Provincial de Sichuan.

Otras dos imágenes resultan destacables. Se trata de una vasija de sección cuadrangular ornada con personajes, entre los que destaca Xiwangmu, de la época de la dinastía Qing, del período Kangxi (1662-1722), hoy exhibida en el Museo Guimet de París; y una pintura mural del periodo Yuan en el Templo Yongle (永樂宮) en Ruicheng (芮城), Shanxi, donde se aprecia a la Reina Madre del Oeste como la deidad daoísta Madre Dorada entre multitud de dioses e inmortales. Se trata de una pintura de la pared interior oeste de la Sala de las Tres Purezas (Sanqinggong, 三清殿). La Madre Dorada lleva una corona y su cabeza está rodeada por un halo (xiangguang, 項光).

Al margen del daoísmo, tanto religioso como filosófico, la Reina Madre desempeñó un importante rol en la religión popular china. En tal sentido, se mencionan santuarios y templos dedicados a la deidad, en donde se le imploraba que trajera lluvia fertilizante o buenas cosechas. La historia de los banquetes, en específico el banquete del melocotón, sería adaptado a la literatura, apareciendo en novelas y en obras de teatro como Pantaohui (蟠桃會). Además, la historia también se refiere, por ejemplo, en la célebre novela romántica Xiyouji (西遊記) o Viaje al Oeste.

En la cultura contemporánea, Xiwangmu aparece en diversos ámbitos. Así, por ejemplo, es un personaje de Kitty's Big Trouble, de Carrie Vaughn, y aparece en varios de los juegos de Shin Megami Tensei. Además, Xiwangmu es el nombre de una ciudad del planeta T'ien Shan fundamentada en las religiones orientales que aparecen en el libro The Rise of Endymion, de Dan Simmons, parte de la serie Hyperion Cantos. El planeta es montañoso y, por lo tanto, es muy probable que reciba su nombre de los montes Tiān Shān (天山). Asimismo, la diosa aparece como uno de los héroes de Emperor: Rise of the Middle Kingdom. En el juego, impulsa la construcción de monumentos y tiene la habilidad de capturar animales en el mapa. En la serie dramática hongkonesa del año 2004, My Date with a Vampire III, Yaochi Shengmu es uno de los antagonistas del clan Pangu, mientras que en el juego Journey Renewed: Fate Fantasy, el evento llamado The Ancient Kunlun presenta a la Reina Madre del Oeste como un nuevo personaje estelar SSR (o personaje súper extraño).

Bibliografía esencial

Birrell, A., Chinese Mythology: An Introduction. Johns Hopkins University Press, Londres, 1993.

Cahill, S.E., "Performers and Female Taoist Adepts: Hsi Wang Mu as the Patron Deity of Women in Medieval China", Journal of the American Oriental Society, 106, 1986, pp. 155-168.

Cahill, S.E., Transcendence & divine passion: the Queen Mother of the West in medieval China, Stanford University Press, Stanford, CA, 1993.

Irwin, L., "Divinity and Salvation: The Great Goddesses of China", Asian Folklore Studies, 49, 1990, pp. 53-68.

Knauer, E. R., "The Queen Mother of the West: A Study of the Influence of Western Prototypes on the Iconography of the Taoist Deity", en Mair, V.H. (ed.), Contact and Exchange in the Ancient World, University of Hawaiʻi Press, Honolulu, 2006, pp. 62-115.

Mori, Masako, "Quest for the Archetypal Image of Xi Wang Mu: A Mythological Study of the Mother Goddess in Ancient China", Orient, 26, 1990, pp. 1-26.

Paper, J., "The Persistence of Female Deities in Patriarchal China", Journal of Feminist Studies in Religion, 6, 1990, pp. 25-40.

Qing Xitai (ed.), Zhongguo daojiao, 中國道教, Zhishi chubanshe, Shanghai, 1994. Yaoting, Chen, "The Queen Mother of the West", Taoist Culture and Information Centre, 2001 (www.eng.taoism.org.hk/daoist-beliefs/immortals&immortalism/pg2-4-9.htm ).

Prof. Dr. Julio López Saco

UM-UFM-AVECH-AHEC-AEEAO-ICA, agosto, 2026.

29 de agosto de 2025

Arte y mito del sudeste de Asia II: mantel de altar malayo

En este mantel de altar bordado de Penang, Malasia, llamado tok wie en varios lugares del sudeste asiático, como Vietnam, los ocho inmortales taoístas están representados sobre el recuadro superior de la pieza. Son dos mujeres y seis hombres que ganaron la inmortalidad siguiendo a rajatabla los principios taoístas y teniendo cada uno de ellos coloridas aventuras en sus diversos viajes. Individualmente se identifican por varios atributos iconográficos.

Las tres figuras centrales personifican la longevidad, la prosperidad y la felicidad. Las tres, originalmente chinas, son conocidas en Viernam como Phuc (prosperidad), Loc (felicidad) y Tho (larga vida). La idea de longevidad, central en las ideas taoístas, afectó al arte en Vietnam de dos formas; una en la prevalencia de motivos talismánicos diseñados para repeler la mala fortuna y las enfermedades y así prevenir una muerte prematura; la otra, por medio de símbolos referidos en específico a la larga vida, en especial en las tallas en piedra.

Prof. Dr. Julio López Saco

UM-AEEAO-AHEC-UFM, agosto, 2025.

 


7 de septiembre de 2021

Vídeos. Asia religiosa V. Taoísmo

Amigas, amigos, colegas, estudiantes, lectores en general. Cordial saludo. En el vínculo se encuentra el vídeo-programa número 5 de la serie Asia Religiosa, dedicado al taoísmo chino, una corriente religioso-filosófica que bebe de fuentes chamánicas, que busca la inmortalidad y la simplicidad original del Dao, arremetiendo contra los artificios de la cultura. Un Dao inmanente, presente en todo, además de otro trascendente, fuera de cualquier diferenciación, marcan el contexto filosófico de esta corriente de pensamiento antiguo de China. Espero resulte de interés y de utilidad para algunas personas que deseen inmiscuirse en estos temas religiosos. Se puede seguir toda la serie, que constará de siete programas, en YouTube (Minutos con Julio López).  Saludo. 

Prof. Dr. Julio López Saco

UM-FEIAP-UFM, septiembre, 2021.

22 de junio de 2021

Arte funerario de época Han (206 a.e.c.-220) en China






Son varias las piezas artísticas, así como los lugares, que se pueden destacar de esta época histórica. Se hará hincapié en algunos ejemplos de entre otros varios que podrían tratarse. Uno de los que más sobresale es el estandarte de seda pintado hallado en una tumba en Mawangdui a comienzos de los años setenta del pasado siglo. Datada en 168 a.e.c. se encuentra ubicada en Changsha, en la provincia de Hunan. Esta prenda simbólica puedo tener diversas funciones. Se pudo usar en el ritual de invocación del alma tras la muerte, o ser empleada como prenda llevada en procesión como parte de los ritos funerarios, antes de su definitiva instalación en la tumba. Pero también pudo ser un estandarte o bandera de nombre, foco de veneración por parte de los deudos durante la ceremonia fúnebre. Presenta cuatro niveles, empezando desde la cima con los cielos, en donde el sol y la luna están representados con sus respectivos símbolos, un cuervo y un sapo, mientras que seres inmortales y dragones pululan cabriolando por los cielos.

Más abajo se encuentran dos niveles de la esfera terrestre, en donde el ocupante de la tumba es mostrado como una anciana mujer, con su séquito y rodeada de sus sirvientes. Una serie de vasijas sacrificiales se hallan ante su cadáver. Hacia el fondo se encuentra el mundo subterráneo. Este estandarte ni fue un trabajo aislado, sino que debió formar parte de los elaborados rituales de enterramiento aristocrático, rituales en los que la tumba misma, su espacio físico, así como su contenido, eran únicamente la parte visible de los mismos.

Otro notable ejemplo digno de señalarse es el incensario en plata del palacio de la princesa Yangxin, hermana del conocido emperador Han Wudi, quien reinó entre 140 y 87 a.e.c. Con la forma de una rama de bambú, soporta un modelo en miniatura de montaña con unas oquedades para permitir que salga el humo. No es una montaña real, sino un paraíso en el que debe habitar el alma de la princesa después de su muerte, en compañía de bestias mágicas e inmortales.

Estas compañías se muestran a través de objetos de tumbas imperiales Han como un jinete inmortal realizado en jade blanco, aparecido en la tumba del emperador Zhaodi, datada en torno al año 70 a.e.c. A menudo vestidos con plumas, estos inmortales pululan con libertad al margen de la mundanidad, tal y como aparecen en los textiles de Mashan o en los sarcófagos de Mawangdui. Tales objetos, fabricados para formar parte de las ceremonias fúnebres, contienen imágenes que inflaman la cultura de las clases superiores. Es bastante probable que las representaciones de escenas paradisíacas hayan influido en el ulterior interés chino en las representaciones paisajísticas.

Un monumento esencial del arte funerario del período Han más arcaico lo conforman los diferentes bajorrelieves hallados en diversos asentamientos septentrionales, en especial, el grupo de esculturas en bajorrelieve del santuario de Wu Liang que fue erigido en 151 a.e.c. para un personaje de clase alta con ese nombre, denominación que podría vincularse con el rey Wu Ding, el cuarto monarca Shang, que gobernó desde la ciudad de Anyang, que aquí haría el papel de ancestro. En realidad, se trata de un complejo de santuarios en los que se llevaban a cabo ofrendas en honor de los hombres muertos de la familia Wu, en Jiaxing, provincia de Shandong. Los miembros de esta familia ejercieron como oficiales o funcionarios de grado medio en las instituciones de gobierno. En definitiva, por lo tanto, no se trata de un recinto funerario, esto es, de una tumba.

A lo largo de la primera centuria de nuestra era se produjeron cambios tanto en las prácticas de inhumación como en las creencias religiosas. La adoración, enfocada en la casa imperial y en la elite cortesana se modificó desde los templos de los ancestros, relevantes en los períodos de la Edad del Bronce, Shang y Zhou, a la tumba misma. Ahora son los recintos funerarios o los santuarios cercanos, los lugares en donde se realizan los sacrificios. Esos santuarios, es relevante comentar, se concibieron como lugares públicos, abiertos a todo aquel que deseasen visitarlos.

Entre las escenas individuales en bajorrelieve esculpidas en los muros del santuario, destacan escenas, como la denominada Batalla del Puente. Muchos de los paneles aparecen acompañados de cortos textos que identifican personajes referidos a los textos clásicos, en buen número personalidades míticas. Se trata de personajes propios de la tradición filosófica y espiritual de la antigüedad china. Esta decoración del santuario vincula ideas ultramundanas y del alma con el orden social sobre la esfera terrenal empleando elementos de la historia humana y también cósmica. La temática representada, de gran valor y relevancia iconográfica y simbólica, comprende varios temas asociados con la mitología taoísta y la historia confuciana. Se distinguen cuatro grupos temáticos: el de los emperadores legendarios, en pequeñas losas individuales, en una posición semi-perfilada, y con inscripciones explicativas en su margen izquierdo; las escenas que ilustran célebres cuentos confucianos, sobre todo aquellos en los que se destaca el valor de la piedad filial; una serie de escenas de la historia previa a la dinastía Han y finalmente; varias escenas relativas a personajes o a relatos característicos de la mitología taoísta.

El uso de la piedra, poco usada en fases previas pero ahora relevante en el santuario, refleja ideas acerca de la permanente conmemoración asociada a ideas cambiantes referidas al otro mundo así como al lugar que el individuo ocupa en él.

Prof. Dr. Julio López Saco

UM-FEIAP-UFM, junio, 2021.

15 de junio de 2021

Personalidades de la antigüedad en China e India




Imágenes (de arriba hacia abajo): ilustración de Qinshihuang en un álbum coreano del siglo XIX, hoy en la British Library; rollo colgante pintado sobre papel de Zhang Lu, de época Ming, que muestra a Laozi montado sobre un búfalo de agua. Museo del Palacio Nacional, Taibei y; relieve de Amravati, del siglo I, que probablemente representa al rey Asoka. Museo Guimet de París.

A pesar de una numerosa presencia de personalidades relevantes en ambos ámbitos geo históricos, se hará énfasis en algunos de los más conocidos, estudiados y sobre los que hay mayor documentación histórica. Es así tanto en el ámbito de la política como en el de la sociedad y la cultura. En el caso de China, fijaremos la mirada en el Primer Emperador, Confucio, Laozi y el emperador Han Wu Di, en tanto que en el de India, se tratarán prestigiosas personalidades de la historia antigua, concretamente los referentes de las dinastías Maurya y Gupta, Asoka, Chandragupta y Samudragupta, respectivamente. 

Qin shi Huangdi es el nombre del primer emperador de China, primer gobernante de la dinastía Qin (221-210 a.e.c). Durante el período de los Estados Combatientes, a fines de la dinastía Zhou Oriental, el reino de Qin fue el que alcanzó el poder derrotando a otros seis reinos, gracias a su superior desarrollo militar y a su organización socio-política. El rey Ying Zheng (nombre verdadero del emperador), después de la unificación, en 221 a.e.c, se proclamó emperador (huang di, "augusto emperador”. Considerado un déspota, estableció un estado unificado, centralizado y burocrático. Aconsejado por un ministro de nombre Li Si e inspirado en la filosofía legalista creada en el siglo III a.e.c. por Han Fei, organizó un sistema centralista cuyo eje fue la aplicación de la ley mediante un código de premios y castigos. Su intolerancia originó la persecución de los seguidores de Confucio y la quema de libros confucianos. Unificó también los diferentes sistemas de escritura existentes en un único estilo. Estandarizó pesos y medidas y estableció la unidad monetaria. Dividió el imperio en treinta y seis comandancias, gobernadas por un gobernador civil, otro militar y un inspector imperial (delegado del gobierno). A su vez, estas comandancias se subdividían en condados, gobernados por magistrados que dependían del delegado del gobierno. Ningún cargo era hereditario.

Construyó una red viaria que convergía en la capital, Xian. Mandó construir la Gran Muralla para reforzar la frontera norte y defenderla de los ataques de poblaciones nómadas. El historiador Sima Qian cuenta en sus Memorias históricas, la obsesión de Qin Shi Huang Di por la inmortalidad. Se hizo rodear de alquimistas, astrónomos y médicos con la pretensión de que le ayudasen en ese propósito. Su obsesión, unida al gusto por lo monumental y la magnificencia imperial, dio como resultado la construcción de una enorme tumba cerca de Xian, la que hoy se conoce por los guerreros de terracota.

Confucio, nombre dado por los jesuitas al llamado Kong Fu zi (maestro Kong); fue un letrado y pesador chino nacido en el Estado de Lu, en Shandong y que vivió entre 551 y 479 a.e.c. De familia noble, alternaría periodos en los que ejerció de maestro de otros con etapas en las que sirvió como funcionario. Sus preocupaciones principales fueron de orden moral, tanto en lo que respecta a la orientación de las conductas privadas como a las normas del buen gobierno. La moral se basaba en el altruismo, la tolerancia, el respeto mutuo, la armonía social y el cumplimiento del deber y el ritual, sobre todo la piedad filial. Su filosofía moral contribuyó a modelar la sociedad y la política chinas sobre una base común. Entendía que el pueblo debía someterse a las autoridades, si bien rechazando las actitudes tiránicas. Los súbditos debían obediencia al soberano, pues el Estado existía para buscar el bien de los gobernados; pero los gobernantes debían gobernar también según los rectos principios éticos, aplicando el ejemplo moral y no la fuerza bruta. Estos pensamientos conforman la base del confucianismo (escuela de los letrados o Ru Jia), que es más una ética que una religiosidad. El confucianismo se convertirá en la filosofía oficial del Estado con los dinastas Han. Desde esa época el sistema para seleccionar el personal funcionarial del Estado se haría mediante oposiciones en las que se seguía el estudio del pensamiento de Confucio. Fue, así, un pilar de la formación del hombre culto, al que se abrían las puertas de la burocracia y la promoción social.

Laozi es la denominación de un pensador chino que presuntamente vivió entre los siglos VI y IV a.e.c. Se duda, no obstante, de su existencia real, pues incluso su nombre, Laozi, responde únicamente a un título que significa viejo maestro, además de ser la denominación de un tratado a él atribuido. Por otra parte, se contaba su mítico nacimiento, ya siendo mayor en el seno de su madre. Una tradición le hace contemporáneo de Confucio, mientras que otras indican que trabajó como bibliotecario en Luoyang, la capital de la dinastía Zhou durante el periodo de los Reinos Combatientes (siglos V y IV a.e.c.). En cualquier caso, su relevancia radica en haber sido el autor del Daodejing, Libro sobre el camino y la virtud, desde el que arranca la filosofía taoísta. Aquí propone una filosofía laica y una moral individual que se centra en seguir el camino de la naturaleza (el Tao); en tal sentido, recomienda las virtudes de la sencillez y la naturalidad, censurando la ambición de poder y riqueza. Por ello, advierte a las autoridades que intervengan lo menos posible en la vida de sus gobernados. Con posterioridad, esta filosofía laica se transformaría en una religiosidad, a partir de otras influencias populares.

Wudi, o emperador Wu de la dinastía Han (206 a.e.c. a 220), vivió a caballo de los siglos II y I a.e.c. Bajo el reinado del “Emperador Guerrero” (140-87 a.e.c.) alcanzó la dinastía su máximo esplendor. Su política exterior facilitó la expansión de los territorios imperiales. Esta expansión territorial propició la conquista de Corea a fines del siglo II a.e.c., de las zonas de Annam (parte de Vietnam), de Xinjiang y de la Fergana (hoy en Uzbekistán). En 133 a.e.c., Wudi inicia una campaña contra los nómadas xiongnu, cuyas incursiones amenazaban el poder Han. Los derrota logrando de este modo el dominio de la denominada Ruta de la Seda. Convirtió la filosofía política de Confucio en una suerte de ideología social estatal dentro de la administración imperial.

Asoka, hijo del rey Bindusara, es el nombre del tercer emperador de la dinastía Maurya, que unificó y gobernó casi toda India, parte de Afganistán y Pakistán entre los siglos IV y II a.e.c. Con capital en Pataliputra (hoy Patna), el reino se fue expandiendo gracias al poderío militar, hasta que Asoka logró unificar todo el territorio de la India por primera vez en la historia. Las crónicas de la época recogen episodios, probablemente legendarios, sobre el rey, al que apodaron Chanda Ashoka o Asoka el cruel. El peregrino budista chino Fa Xian menciona la tradición de que Asoka había hecho construir un jardín amurallado, en el que torturaba a la gente. No obstante, el relato principal en estas crónicas es el que alude a la conversión al budismo de Asoka después de finalizar las conquistas maurya. La conquista militar del reino de Kalinga, en el actual estado de Orissa, hacia 262 a.e.c., que supuso la muerte de miles de personas y la deportación de una gran cantidad de enemigos se convirtió en la causa de su conversión religiosa, al entender que la conquista de un reino significaba muerte, destrucción y desventura. El rey y su séquito peregrinaron a Sarnath, en las afueras de Varanasi (Benarés), lugar en donde Buda había ofrecido su primer sermón. Desde ese momento se le conoció como Dharma Asoka o Asoka el piadoso.

El rey mandó grabar sus edictos, con las doctrinas del dharma y, sobre todo, con los preceptos morales budistas, en pilares en piedra que ubicó en los lugares santos del budismo, en los pasos de montaña y en las regiones fronterizas. Fundó monasterios, santuarios y hospitales propiciando que los súbditos peregrinasen a los lugares santos de India. Incluso envió misiones proselitistas a Sri Lanka además de embajadores hasta las cortes de Occidente, como la de Ptolomeo II Filadelfo en Alejandría. Encarnó, por tanto, el ideal budista del monarca universal, chakravartin, aunque a su muerte se debilitó el Estado, decayendo el imperio.

Chandragupta, fue un monarca de India (entre 320 y 298 a.e.c.), fundador de la dinastía Maurya y gobernante del reino de Magadha, tras destronar a la dinastía Nanda. Conocido por los griegos como Sandrocottos creó, desde el norte de India, el primer gran imperio indio, posteriormente extendido por su hijo Bindusara y su nieto Asoka. Pudo haber combatido a Alejandro Magno, aunque luchó con seguridad contra Seleuco I Nicátor (305 a.e.c.), logrando el control de Beluchistán y Afganistán. Al margen de la victoria Chandragupta contrajo matrimonio con una hija de Seleuco, quien enviaría a la corte de Pataliputra como embajador a Megástenes, autor de una obra, Indika, que nos ha permitido conocer la corte Maurya. La dinastía Maurya configuró un imperio centralista. Estaba dividido en cinco virreinatos, y cada uno de ellos en distritos, contando con un cuerpo de funcionarios encargados de la administración y la justicia. Además existía un cuerpo diplomático, a través del cual se enviaron embajadores a Occidente, al sur de India y a Sri Lanka, un hecho que favoreció el desarrollo del arte, con influencias persas, las tradiciones populares y el establecimiento del budismo. Según una leyenda el rey se haría monje exiliándose en el sur de India, donde moriría.

Samudragupta, fue el primer gobernante de la dinastía Gupta en India (entre 320 y 510), gobernando entre 330 y 380. Hijo de Chandragupta I y de Kumaradevi, una princesa Licchavi, fue considerado el rey ideal y el guerrero heroico que además cultivaba las artes, como la poesía o la música. El reino, que abarcaría desde Uttar Pradesh hasta los límites de Bengala,  fue expansionado por él en una serie de campañas militares. Tras derrotar a los Pallava y a otros reinos meridionales, restituye sus gobernantes aunque con la obligación de pagarle tributo. Recibiría homenaje también de regiones como Assam, Nepal, de diversas tribus de Rajastán y de la sección oriental del Punjab. Las inscripciones en monedas y en los pilares de Asoka en la localidad de Allahabad nos muestran a un Samudragupta devoto del dios hindú Visnú. Se podría decir, en tal sentido, que tanto él como sus sucesores serían los responsables de la consolidación del brahmanismo como código de comportamiento social y como un sistema teológico que todavía es imperante en la India actual.

Prof. Dr. Julio López Saco

UM-FEIAP-UFM, junio, 2021.