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6 de enero de 2026

Piezas arqueológicas: piedra de Göbekli Tepe y moneda romana con la leyenda Hispania


En la imagen se observan dos piezas arqueológicas de singular valor histórico. La primera de ellas es una piedra tallada de pequeño tamaño (no más de tres o cuatro centímetros), que apareció en el renombrado y monumental yacimiento de Göbekli Tepe, en Turquía. La pieza ha servido para avivar los debates en torno a los orígenes de la escritura, sobre todo de parte del célebre filólogo, asiriólogo y conservador del British Museum, Irving Finkel, subdirector de Escritura, Lenguas y Culturas de la Mesopotamia Antigua, en el Departamento de Medio Oriente del mencionado museo londinense. Este asiriólogo inglés es autor de obras como The Writing in the Stone (Medina Publishing, 2018), o Babylonian Chronographic Texts from the Hellenistic Period (SBL Press, 2025), entre otros varios.

La plaqueta pétrea de época neolítica, datada en torno a 11500 A.P. pudiera representar la forma más arcaica de simbología escrita. En ella parece representarse una sierpe, un pájaro y una cabeza humana muy estilizada, motivos que suelen vincularse con la autoridad, el ritual y la idea de identidad en las sociedades más arcaicas y primigenias. El filólogo inglés se atreve a sugerir que la pequeña piedra tal vez funcionó como un sello empleado en marcar contratos o propiedades, o como un sello de carácter personal, que precederían a las posteriores tablillas de arcilla cuneiformes.

Esta hipótesis supondría asumir que los orígenes de la comunicación escrita se hallarían varios miles de años antes del cuneiforme mesopotámico (entre 3500 y 3200 a.e.c.) La piedra reflejaría un sistema simbólico temprano (no sería el grabado del lenguaje hablado), que tendría utilidad para formalizar obligaciones o relaciones, o que serviría como medio de identidad social. Todo ello en un lugar, Göbekli Tepe, que ha sacado a la luz construcciones monumentales de carácter religioso en etapas previas a la generalización de la agricultura. Es posible que estemos ante un objeto que implicase la necesidad de registrar el significado como paso previo a la escritura.

La segunda corresponde a la primera moneda acuñada que lleva la denominación Hispania. Datada en ellos siglos III-II a.e.c. fue acuñada, muy probablemente, en la isla de Sicilia, específicamente en Morgantina, durante la época de gobierno de Hierón II, el tirano de Siracusa. En el anverso se muestra una cabeza femenina mientras que en el reverso aparece un hombre montado a caballo, bajo el cual aparece reflejada la leyenda hispanorum. Su procedencia está asociada con la presencia de mercenarios hispanos, concretamente iberos, que recibían en nombre de mericus. Corresponde, en esencia, a monedas de tipología ibérica acuñadas en cecas de la Galia.

Prof. Dr. Julio López Saco

UM-AHEC-AVECH-AEEAO-UFM, enero, 2026.

 

17 de marzo de 2021

Escritura etrusca: Liber Linteus Zagrabiensis


Aunque se trata de un hallazgo de mediado el siglo XIX, merece la pena rescatar la relevancia actual por lo que supuso y todavía implica. Se trata de un “libro” etrusco escrito sobre lino (el paño fue datado en el siglo III a.e.c., mientras que el texto en el II a.e.c.), que contiene casi trece mil palabras y que fue empleado como vendaje de la momia de una mujer, de nombre Nesi-Hensu, a la sazón esposa de un sastre tebano encargado de confeccionar los ropajes de las estatuas del gran dios Amón.

Se le conoce con el nombre de Liber Linteus Zagrabiensis o Liber Agramensis (por el término Agram, nombre alemán para la ciudad de Zagreb, en cuyo Museo Arqueológico se encuentra la momia), siendo el hallazgo con escritura etrusca más largo del que se tiene noticia hasta el momento actual. Hasta el día de hoy todavía se duda seriamente si se escribió el libro en Etruria, y luego fue transportado a Egipto, o  fue redactado en Egipto por algún etrusco allí destinado, tal vez un sacerdote u otra persona de clase alta, emigrante en el país del Nilo en el contexto de conflicto de la Segunda Guerra Púnica.

El texto, distribuido en doce columnas, menciona unos pocos nombres de dioses locales, alguna constelación y varias fechas, de ahí que los especialistas hayan pensado que pudiera tratarse de algún calendario litúrgico o un breve tratado sobre astronomía. Lo cierto es que supera, con mucho, los hallazgos documentales escritos en lengua etrusca hasta ahora conocidos (por otra parte, y por desgracia, bastante escasos): un calendario litúrgico del siglo V a.e.c., de casi trescientas palabras; una célebre placa de terracota de Santa María de Capua; la estela en piedra de Poggio Colla, del siglo VI a.e.c., con un texto de carácter, seguramente, votivo, además del muy conocido hígado en bronce de Piacenza; las placas de oro de Pyrgi, las de plomo de Punta della Vipera o las de bronce de Cortona, el espléndido sarcófago de Laris Pulenas y el menos conocido Cippus Perusinus.

Prof. Dr. Julio López Saco

UM-FEIAP-UFM, marzo, 2021.

28 de octubre de 2017

Los inicios de la escritura en China: del neolítico a la época Shang



Imágenes (de arriba hacia abajo): un diseño de pez, hacha y grulla en estilo naturalista, sobre una urna gang. Yancun, Henan (3500-3000 a.e.c.); e insignia de linaje o emblema que incluye dos siluetas humanas, de espaldas entre sí, además de un hacha-daga, sobre un bronce gui. Anyang.

La configuración de signos rayados o pintados sobre cerámicas neolíticas, encontradas en tumbas de personalidades de alto estatus, debieron contar en el Neolítico con dos impulsos mayores, el naturalísta-realista y el diagramático o esquemático, asociados (sobre todo el segundo de ellos), con las culturas Liangzhu (Jiangsu) y Dawenkou (Shandong y regiones del norte de Jiangsu), culturas orientales en las que durante los milenios IV y III a.e.c., los caracteres empezaron a surgir.  
Muchos de tales signos se localizan sobre cerámicas, inscritos a menudo antes de la cocción, que se empleaban como vasijas para conservar alimentos. Se ha pensado que representaban marcadores sociales que, localizados en los enterramientos, servirían también para propiciar alguna función ritual.
Como ejemplo de la tradición naturalista se ha propuesto la imagen de una grulla blanca pintada sobre una urna en Yancun (Henan), cuyo significado sería el de un nombre de lugar o de un clan asociado con él. El hacha (yue) que, asimismo, también se representa, haría las veces de un atributo honorífico, indicando rango o estatus, aunque se ha propuesto (Li Di; Lu Sixian) que la forma del hacha equivaldría a sui, palabra para año.
Como paradigma de la tradición diagramática se han propuesto los pictogramas del sol y el pájaro encontrados sobre un pequeño número de jades Liangzhu datados hacia 3000 a.e.c. Estos pictogramas podrían tratarse como emblemas del yang niao o Pájaro del Sol, lo que se cree sería el nombre de un pueblo (en base a textos posteriores), que habría habitado en la región oriental entre el río Amarillo y el Yangzi.
Claro que esos pictogramas no tendrían porque ser necesariamente escritos ni ser necesariamente caracteres. Tendrían un significado, pero no se pueden caracterizar asociándoles una pronunciación convencional. En cualquier caso, los “pueblos” neolíticos Liangzhu y Dawenkou, mostraban ya, en diferentes partes de China, algunos signos, lo cual es un indicador de un uso extendido.
Podría destacarse que un significativo número de signos neolíticos representaban objetos rituales, como hachas, cetros y azuelas. Tales imágenes pudieron haber sido los ancestros de los emblemas pictográficos, a menudo tomados como insignias y nombres de clan aunque, en todo caso, distintos de la escritura regular Shang, inscrita sobre piezas de bronce. Los emblemas pudieron haber servido, no obstante, tanto de ornamento como de símbolo.
A pesar de la incapacidad de asociar nombres específicos y valores fonéticos a las marcas o signos neolíticos, se puede estar tentado a identificarlos como una proto escritura. Quizá estemos ante algo ambiguo, entre la semiografía, que incluye sistemas de comunicación visibles que indican ideas directamente, y una glotografía, sistema que provee una representación visible de alocuciones del lenguaje hablado.  
Algunos signos neolíticos, sin embargo, incluyen la representación de figuras humana o animal en hachas de jade (objetos relacionados con personas de alto estatus) y en tubos cong, propios de la elite de los enterramientos Liangzhu en el área del delta del Yangzi. Parecen haber sido escritos en un estilo naturalístico y en “código” (estilo esquemático), lo cual sugiere que en esta etapa la legibilidad de ciertos signos sobre objetos rituales estaría reservado a unos “iniciados”, aquellos que podrían leer el “código”.
El impulso a reemplazar representaciones, más naturalísticas, con grafías, más estilizadas y esquemáticas, pudiera estar ya presente en estas épocas. La preferencia de la grafía sobre la imagen, del signo codificado sobre la representación naturalista, pudo deberse al hecho de que la forma naturalista, aunque más fácilmente legible por los no iniciados, podría haber sido más “difícil” de grabar en el jade que los motivos más esquemáticos, con sus líneas simples y círculos. La versión esquemática debió haber sido más atractiva para los artesanos, siendo más fácil de producir y más atractiva también a las elites sociales, puesto que encarnaba un código más esotérico.
Varios y diversos signos, generalmente incisos sobe cerámicas, han sido hallados en el sitio de Erlitou (época de Shang Antiguo, hacia el siglo XVI a.e.c.), en el norte de Hernan central, aunque no hay modo de leer su significado. Unos pocos símbolos y grafías se han encontrado también en artefactos de época del Shang Medio, sobre todo en yacimientos como Erligang (siglo XV a.e.c.). Algunos de estos objetos pueden haber sido los precursores de las formas gráficas de los huesos oraculares, pues se han encontrado inscripciones, con diferentes sistemas de signos, en tres fragmentos óseos. Por otra parte, algunos bronces rituales de Erligang, los nuevos símbolos de prestigio, fueron moldeados con inscripciones.
La escritura china en su forma totalmente desarrollada, en los huesos oraculares y las inscripciones en bronce del Shang Tardío, fue logográfica; esto, es se usaban grafías para registrar palabras. No fue ideográfica (empleando grafías para registrar ideas o cosas sin mediación del lenguaje). La escritura Shang no consistió, en general, en pictografías escritas. Las inscripciones oraculares en hueso representan el primer gran corpus de textos escritos en un sistema bien desarrollado, cuyos principios, fonética combinada y elementos semánticos, pueden identificarse como los propios de la escritura posterior.
Más de cuarenta mil huesos oraculares, muchos de ellos con numerosas inscripciones individuales, han sido reproducidos en el corpus Heji, en tanto que varios miles más en otras colecciones. Los huesos oraculares ofrecen mucha información acerca de cómo los reyes buscaban adivinar. El vigésimo primer rey Shang, Wu Ding (1200-1189 a.e.c.) utilizó la adivinación en un extenso rango de tópicos, como campañas militares, sacrificios, expediciones de caza, la fortuna que esperaba determinado día de la semana de diez días Shang, la agricultura, las enfermedades, el tiempo, el nacimiento, los sueños, la construcción de edificaciones, la asistencia divina, el pago de tributos o las solicitudes dirigidas a los poderes naturales y ancestrales.
La escasez de fuentes pareciera querer decirnos que la escritura en la antigua China fue usada, primariamente, en contextos religiosos o adivinatorios. Sin embargo, el carácter perecedero de algunos materiales, como la madera, la seda o el bambú pudo implicar la presencia de otros escritos que no han llegado hasta nosotros.
Existen razones para pensar que las inscripciones oraculares en hueso representaron un secundario, más que primario, registro de los rituales llevados a cabo por los adivinadores de la dinastía y los reyes. Los adivinadores debieron, en un relevante número de casos, haber mantenido un registro inicial, presumiblemente escrito con un cepillo sobre materiales perecederos como las tiras de bambú. Los grabadores (que no serían los adivinadores) establecerían las información primaria que había sido registrada en esa suerte de libros de notas de los “adivinos” y habrían grabado el registro final en los huesos o caparazones de tortuga, un tiempo después de que los eventos pirománticos realizados y registrados. Así, algunas inscripciones sugieren que fueron copias de textos que se han perdido.
Las inscripciones oraculares en hueso únicamente muestran que los Shang mantuvieron registros numéricos de las conscripciones militares, sobre los conflictos con los Qiang u otros enemigos, al respecto de los animales ofrecidos en sacrificio o capturados en las cacerías, acerca de las ofrendas en forma de tributos de los caparazones de tortuga, los rebaños de ganado, medidas de vino y demás datos misceláneos. 
Dada la naturaleza teocrática del estado Shang la distinción entre escritos seculares y religiosos no resulta fácil de hacer. Sin embargo, parece muy probable que un considerable conjunto de escritos no se enfocase primariamente sobre el culto y el ritual. Un número relativamente pequeño de escritos Shang no oraculares han sobrevivido sobre hueso, piedra, cráneos humanos y de animales, cerámica y jade. Tales registros sirvieron como anotaciones de los tributos, ejercicios de esculpir, etiquetas de las tablillas de los ancestros, registros de sacrificios, genealogías y marcas de ceramistas.
En los períodos tardíos, textos como los manuales de los rituales, regulaciones oficiales, listas de bienes funerarios o calendarios fueron mayormente escritos sobre tiras de bambú o de madera. De tal modo, es razonable sospechar que las gentes Shang también realizaron distinto tipo de documentos escritos sobre tiras de madera.
Las inscripciones antiguas en China, sean sobre bronces, hueso o cerámica, se caracterizaban por el cercano vínculo entre el objeto inscrito mismo y el texto, de tal modo que el texto propiamente dicho se refería al objeto. Así, por ejemplo, una inscripción oracular sobre hueso puede ser vista como una “etiqueta” que nos informa acerca de que un hueso que determinado adivino echó al fuego en un día concreto, y contenía un particular tópico. Una inscripción sobre un bronce es también una etiqueta que informa de que ese vaso ritual fue realizado para usar en los rituales ofrecidos a un determinado ancestro. Las insignias pictográficas de clanes en bronces rituales o en artefactos como un arma o un instrumento musical pudieron haber cumplido una función similar.
Las inscripciones fueron auto referenciales; no fueron textos independientes que hayan tenido una existencia autónoma por sí mismas. Parece improbable que una cultura capaz de etiquetar objetos en esta manera con considerable frecuencia, se hubiese limitado a sí misma escribiendo “etiquetas” y nada más. Debió haber habido, en consecuencia, documentos sobre bambú o madera, por ejemplo, referidos a eventos que acontecieron de modo independiente del acto y el objeto de la inscripción.

Prof. Dr. Julio López Saco
UCV-UCAB. FEIAP-UGR. 

Bibliografía referencial

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HANSEN, Ch., “Chinese Ideographs and Western Ideas”, Journal of Asian Studies n° 52, 1993, pp. 373-399.
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KEIGHTLEY, D.N., “The Origins of Writing in China: Scripts and Cultural Contexts”, en SENNER, W.M. (edit.), The Origins of Writing, University of Nebraska Press, Lincoln, 1989, pp. 171-202.
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SAMPSON, G., Writing Systems: A Linguistic Introduction, Stanford University Press, Stanford, 1985.

UNGER J. M., Ideogram: Chinese Characters and the Myth of Disembodied Meaning, University of Hawaii Press, Honolulú, 2004.

23 de enero de 2009

Escritura en la antigüedad oriental II


La primera imagen corresponde a unas inscripciones del período elamita, datadas en torno a 1340 a.n.e., en tanto que la segunda se refiere a una inscripción cuneiforme y a un amuleto en serpentina verde en el que se representa a la diosa Lamasthu. Fue hallada en Babilonia, y su cronología se ubica en torno al 1800 a.C.

Prof. Julio López Saco

Escritura en la antigüedad oriental


La primera imagen corresponde a una tablilla administrativa, en cuneiforme, de Jemdet Nasr, datada entre 3100-2900 a.C. La segunda ilustración es también una tablilla administrativa que muestra animales y una figura masculina. Su cronología es 3100-2900 a.C., y fue hallada en Jemdet Nasr.
Prof. Julio López Saco

23 de mayo de 2008

Modos antiguos de escritura china



A lo largo de la tradición china se instituyeron cinco estilos de escritura como normativos. Son los siguientes: kaishu o escritura regular, estilo empleado desde el siglo IV; lishu o escritura oficial, cuyo florecimiento aconteció entre 200 a.C. y 220; xingshu o escritura cursiva, en uso desde el siglo III; caoshu o escritura hierba, también utilizada entre el siglo II a.n.e. y la segunda centuria y; zhuanshu o escritura de sellos o sigilar, la más arcaica, en especial da zhuan o sello mayor, que floreció entre 1700 y 800 a.C. Además existió el sello menor xiao zhuan (entre el siglo III a.C. y el III de nuestra era).
Prof. Julio López Saco

16 de enero de 2008

Escrituras antiguas: evolución del jeroglífico egipcio


El sistema de escritura jeroglífico egipcio, compuesto de unos 750 signos, es mixto, es decir, ideográfico y consonántico. Se empleó desde c. 3100 a. C. al 394 de nuestra era. El sentido de la escritura es horizontal, de derecha a izquierda o de izquierda a derecha, en bustrófeson, y vertical, de arriba hacia abajo, empezando por la derecha o por la izquierda. Los egipcios se referían a su sistema como "escritura de las palabras divinas", lo que significa que para ellos la escritura no era algo común, sino asociado con cuestiones de tipo religioso. Creían que los jeroglíficos tenían el poder de dar vida a lo que describían. Una fórmula funeraria, invocando los beneficios de una divinidad era suficiente, en sí misma, si estaba escrita en jeroglífico, para asegurar la recepción de dichos beneficios siempre que el nombre del destinatario fuera “mencionado”. El nombre de la persona, inscrita en jeroglífico, personificaba directamente la identidad de la misma.
Prof. Julio López Saco

Escrituras antiguas: jeroglífico egipcio

Transcripción alfabética basada en los jeroglíficos egipcios.

Julio López Saco