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17 de julio de 2025

Ferdinand von Richthofen y Sven Hedin: los promotores de las Rutas de la Seda


 

Imágenes: arriba, retratos de varios congresistas presentes en el Congreso Internacional de Geógrafos, en Berlín, 1899. El primero por la izquierda, en la fila superior, es el Dr. F. von Richthofen; abajo, Sven Hedin, fotografía del geógrafo y topógrafo sueco tomada entre 1910 y 1915.

Las más que célebres Rutas de la Seda (de forma más adecuada en plural que en singular), fueron denominadas de este modo en 1877 por el barón Ferdinand von Richthofen, geógrafo alemán (cuyo sobrino Manfred fue el famoso as de la aviación de la Primera Guerra Mundial conocido con el apodo Barón Rojo), que llevó a cabo un estudio geológico de China con el sueño de establecer en esa región colonias alemanas y proyectar diversas infraestructuras, en especial un enlace ferroviario con Europa.

La ruta que despertó más su atención fue la descrita hacia 100 a.e.c. por Marinos, un geógrafo de la localidad de Tiro, a la sazón el primer sabio que intentó la localización de lugares usando el sistema basado en la latitud y la longitud. Marinos, a su vez, obtuvo la información de dicha ruta por mediación de agentes del comerciante macedonio Maes Tiziano quienes, supuestamente, fueron los primeros viajeros comerciales en recorrer el camino desde el Éufrates hasta China allá por el siglo I. El trazado conducía desde la llamada Torre de Piedra, tal vez una estación mercantil en el Pamir, hasta Sera, el país o ciudad de los Seres; esto es, de los chinos.

Richthofen relacionó informes griegos de este tipo con otras informaciones obtenidas de fuentes chinas y con estudios geológicos para obtener información precisa para su ya mencionado proyecto ferroviario, al que el gobierno chino quiso oponerse, aunque sin éxito debido a la debilidad del país fruto de las Guerras del Opio llevadas a cabo entre 1839 y 1860. En cualquier caso, los alemanes anexionaron muy a finales del siglo XIX la base naval oriental de Qingdao, donde fundaron la cervecería que todavía hoy fabrica la extendida marca de cervezas Tsingtao.

Ya en el primer tercio del siglo XX, un alumno sueco de von Richthofen, de nombre Sven Hedin, sería el encargado de popularizar la denominación Ruta de la Seda para describir la ruta de Marinos. En tal sentido, conminó al gobierno chino a que reviviera la ruta como parte de una carretera para vehículos a motor desde Shanghái hasta Hamburgo y Boulogne que uniría dos océanos (Pacífico y Atlántico), dos “razas” (amarilla-xantoderma y blanca-leucoderma), dos culturas, la de China y la occidental y, en esencia, dos continentes.

Aunque el proyecto no llegó a fraguarse, nació la idea de la Ruta de la Seda como una suerte de sinécdoque de las relaciones, fundamentalmente comerciales y culturales entre Oriente y Occidente.

Prof. Dr. Julio López Saco

UM-AEEAO-AHEC-UFM, julio, 2025.


23 de mayo de 2023

Arte de la Sogdiana y el Reino Greco bactriano en Asia central








La Sogdiana o Sogdia, nombra una antigua cultura irania de Asia central desarrollada entre el siglo VI a.e.c. y el XI. Localizada entre los ríos Amu Darya y Syr Darya, en los actuales países de Tajikistán, Uzbekistán, Turkmenistán y Kazajistán (incluso Kirguistán), contaba con muy conocidos lugares como Samarcanda, Panjikent y Bujara. Sogdiana correspondía al Turkestán occidental, región geográfica que incluía Fergana y Corasmia, esta última al sur del mar de Aral. La región fue parte integrante del imperio Aqueménida si bien siempre estuvieron presentes poblaciones nómadas de distinto tipo. Tras los aqueménidas, se establecieron en esta zona los Seléucidas, los griegos bactrianos, los partos, los kushán, los hunos heftalitas, los sasánidas, el kanato turco occidental y, finalmente, los árabes musulmanes. En Sogdiana se practicaron distintas religiones, fundamentalmente maniqueísmo, budismo, zoroastrismo y el cristianismo nestoriano, hasta la conversión gradual de la región al Islam cuando los musulmanes conquistaron la Transoxiana en el siglo VIII.

El reino Greco Bactriano (Bactria, tierra de las mil ciudades de oro) fue, por su parte, un estado de la época greco helenistica, seccionado del imperio Seléucida, fundado en el 256 a.e.c. por el sátrapa seléucida Diodoto Soter. Los miembros de la familia de Diodoto y aquellos de la de Eutidemo fueron las dos dinastías que compartieron el poder. El reino comprendía territorios de los actuales Uzbekistán, Tayikistán, Turkmenistán, Afganistán e, incluso, en ciertas épocas durante el siglo II a.e.c., zonas de Pakistán e Irán.

El reino indogriego, conocido como Reino Yavana o Yavanarajya (al noroeste de India, Pakistán y Afganistán), sucesor de Bactria, permaneció activo hasta comienzos del siglo I de la Era. Su rey más conocido fue Menandro I. El reino fue creado cuando el rey greco bactriano Demetrio invadió India hacia el año 200. Desde ese momento, la presencia griega en el subcontinente quedó establecida en dos regiones, la de los greco bactrianos de Bactria y aquella de los indogriegos (en el norte y noroeste de India).

Una selección, por fuerza limitada y subjetiva, del arte presente en estas regiones sería la representada por estas piezas. En primer lugar, la Imagen de una princesa bactriana, tal vez una mujer noble o incluso una diosa. Esta pieza, datada entre el III y el II milenio a.e.c., se encuentra en el Museo del Louvre, en París y fue hallada en el valle del Oxus, entre Pakistán, Afganistán y Turkmenistán. En segundo lugar, se muestra la representación (cabeza) de un sacerdote zoroástrico que porta un tocado distintivo del estilo bactriano. Se data entre los siglos III y II a.e.c. y pertenece, por tanto, al Reino greco bactriano, en la Tayikistán actual. En esta otra imagen, la tercera, una pintura mural, se observa a un sogdiano y a un brahmán jugando algún tipo de juego de mesa. La pintura se halla en Panjakent, en Tayikistán.

En cuarto lugar, un disco bactriano con una deidad irania, de nombre Vaxsh, que se encuentra ante la diosa Cibeles quien, a su vez, está delante de un altar del fuego. La pieza fue hallada al noroeste de Afganistán, y se data en el siglo III a.e.c. En quinto término, una moneda, concretamente un estátera de oro, que muestra la efigie del soberano Eucrátides I, rey greco bactriano del siglo III a.e.c. En sexto lugar, un magnífico osario, el de Mulla Kurgan, cerca de la ciudad de Samarcanda, en Uzbekistán, datado en el siglo VII. En el mismo se puede observar a dos oficiantes delante de un altar del fuego zoroastriano. Finalmente, esta imagen de una miniatura maniquea con dos músicos (ambas mujeres), en un texto sogdiano procedente de la ciudad oasis de Turfan, en China.

Prof. Dr. Julio López Saco

UM-AEEAO-UFM, mayo, 2023

29 de marzo de 2022

Arqueología en Asia central: platos, hebillas, monedas, copas







 

En esta entrada se comentan varias imágenes de diferentes objetos de relevancia arqueológica e, indudablemente, histórica. Tienen en común una procedencia centro-asiática y, en algunos casos, motivos iconográficos de inspiración helena.

La primera corresponde a un plato hecho en plata, que muestra la presencia de Dionisos y los demás dioses olímpicos. Profusamente decorado, probablemente fue elaborado en alguna provincia oriental del mundo romano. Lo más relevante es que fue hallado a fines de los años ochenta del pasado siglo en el lugar de Beitan, condado JingYuan en el Gansu, China. En una segunda imagen se observa la cabeza de un Buda con restos de su aureola de inspiración persa. Datada en los siglos III y IV, y hoy en el Museo Estatal de Arte Oriental de Moscú, fue encontrada en Kara Tepe, Turquía meridional, muy al oeste de las fuentes originales del budismo.

Una tercera pieza es esta hebilla de cinturón en oro con el motivo de animales entrelazados atacándose. Datado en la dinastía Han Occidental, fue descubierto en el mausoleo del rey Chu, en el monte ShiZi, Xuzhou. La cuarta imagen corresponde a una tapa cerámica con un relieve que presenta la imagen de una criatura mítica alada (Gopat Shah) que ha sido datada entre los siglos IV y II a.e.c. Fue encontrada en Kalaly Gyr, Turkmenistán.

La quinta, pertenece a una moneda de oro, concretamente un bracteato, en la que se muestra “sintetizada” la historia romana de Rómulo y Remo. Hallada en Panjikent, Sogdiana, se ha fechado en el siglo V. Resulta un claro indicador de que la historia mítica contó con una variante extendida por Asia central, hasta el punto que el motivo reaparece en pintura unas centurias después (Usrushana, siglo VIII). Finalmente, una copa de tallo, hecha en bronce dorado fundido, con un Eros rodeado de vides, que apareció en un tesoro encontrado en Datong (China) en los años setenta del pasado siglo. Pertenece a la dinastía Wei Septentrional. Probablemente, no obstante, se trate de una réplica bactriana de un vaso bizantino contemporáneo, de apenas unos doce centímetros de altura.

Prof. Dr. Julio López Saco

UM-AEEAO-UFM, marzo, 2022.

26 de julio de 2019

Imagen: antigüedad grecorromana en India



A pesar de lo aparentemente extraño de esta imagen, con un barbado Heracles en pose guardián o protector del Buda, o parafraseando a Fernando Wulff, espantándole las moscas al Iluminado, en un estudio recogido en un libro titulado La Antigüedad como paradigma. Espejismos, mitos y silencios (Universidad de Zaragoza, 2015), lo sorprendente es que no se sepa que en ciertas zonas de la India antigua, su imagen era relativamente frecuente, tanto en monedas y estatuas, como en relieves sobre estupas. No es una fusión de personajes, una amalgama de personalidades. Este Heracles está alejado del bruto, salvaje, fortachón y sexualizado (en la comedia) héroe panhelénico; parece, en realidad, el salvador, el protector que se tomaría como modelo filosófico. No hay aquí un encuentro yuxtapuesto de imágenes, sino una fusión de mundos específicos interconectados.

Prof. Dr. Julio López Saco
UM-FEIAP, julio, 2019.