29 de julio de 2020

Vídeos (A): Ciudades del mundo antiguo: una historia (1)



Saludos. Primer vídeo de la nueva serie que se llama Ciudades del mundo antiguo: una historia. Una necesariamente resumida valoración arqueológica, histórica (e historiográfica en ocasiones) de antiguas y reconocidas ciudades, muchas ya desaparecidas pero vigentes en su halo misterioso, y otras todavía habitadas en la actualidad. Se comienza con cuatro de ellas, ubicadas en el actual territorio de Irak: Uruk, Kish, Lagash y Nínive. Espero sea de interés, utilidad o distracción. Un cordial saludo. J.L.S.

Prof. Dr. Julio López Saco
UM-FEIAP, julio, 2020.

22 de julio de 2020

Vídeos (X): Toponimia básica. Ciudades, villas y pueblos del noroeste


Amigas, amigos, colegas, estudiantes y seguidores. Cordial saludo. Décima entrega, y última, de la serie que hemos venido llamando Toponimia básica de Ciudades, villas y pueblos del noroeste (peninsular). Con este vídeo ponemos fin a la serie, en la que se han analizado 87 topónimos cuyo origen etimológico es mozárabe, celta, preindoeuropeo o romance latino. Además, se han mencionado otras trece o catorce localidades, lo que da un total de más de cien ejemplos ilustrados. Como siempre, deseo que pueda ser de utilidad o de interés para alguien. Comentarios y críticas serán bien recibidos. Saludo cordial, J.L.S. 

Prof. Dr. Julio López Saco
UM-FEIAP, julio 2020. 

18 de julio de 2020

Religiosidad entre los Celtíberos







Imágenes (de arriba hacia abajo): posible dios Cernunnos en un fragmento cerámico numantino. Museo Numantino, Soria; fragmento cerámico con una presunta escena de sacrificio con la presencia de un personaje como oficiante. Museo Numantino, Soria; par de fragmentos, uno con un hombre disfrazado con un armazón de caballo, y otro, un personaje que tiene sus brazos embutidos en cuernos de toro. Museo Numantino, Soria; cerámica proveniente de Arcóbriga en el que se observa una persona, asociada a un árbol que está debajo de un templete que, a su vez, está rodeado por animales, concretamente gallos y sierpes. Museo Arqueológico Nacional, Madrid; y fragmento cerámico con una escena en la que se aprecia un probable guerrero difunto estilizado siendo picoteado por buitres. Museo Numantino, Soria.  

Las investigaciones arqueológicas, acompañadas del estudio de la cerámica y sus representaciones decorativas así como de las alusiones en los textos de las fuentes grecolatinas, permiten conocer unos pocos aspectos propios de la religiosidad de los celtíberos.
En virtud de la presencia de una religión de orden politeísta, se pueden destacar diferentes tipos de deidades, que están documentadas en las fuentes epigráficas a partir de la abundancia de teónimos indígenas. En un primer nivel habría que señalar las entidades sagradas se sustancia pancéltica, propias de toda comunidad con sustrato cultura céltico. Es el caso específico de Lug, Epona y las Matres. El primero, con mucho el más citado en las fuentes, es una divinidad solar, mientras que Epona es una deidad femenina protectora de los difuntos en tanto que las Matres se identificaban con la fecundidad. Otras deidades ya menos frecuentes serían Sucellus, asociado al lobo, Airon y, sobre todo, Cernunnos, que aparece representado en la cerámica con unas astas de ciervo sobre la cabeza.
En un segundo peldaño estarían una serie de deidades locales que aparecen vinculadas a la naturaleza. Los espacios naturales, en este caso específico, serían asociados directamente más con lugares, sitios, territorios en los que se manifiesta lo divino, que con divinidades propiamente dichas. En este grupo habría que incluir algunas deidades astrales. En un tercero, y último escalón, tendríamos el grupo de dioses de origen latino que fueron asimilados al ámbito religioso celtibérico por la interacción cultural entre celtíberos y romanos y, en ocasiones, sincretizados entre sí. Destacarían Marte, Hércules, Apolo y Júpiter, entre otros.
En varias cerámicas de Numancia se pueden observar escenas de sacrificio, que puede ser animal pero también humano, llevado a cabo por ciertos personajes vestidos con una túnica ornada y un tocado en forma de cono. Existieron rituales propiciatorios que establecían contacto con la deidad, entre los que destacan sobremanera el corte de manos, de carácter simbólico, y el de las cabezas de los enemigos. Las cabezas se llevaban colgadas de sus cabalgaduras o también aparecían exhibidas en las casas, con un claro componente apotropaico, ya que en el mundo cético se creía fervientemente que la cabeza era la residencia del alma. Además, se constatan rituales vinculados con el fuego, elemento purificatorio, y asociados con el disco solar. Es común la representación de personas, generalmente varones, portando máscaras de toro, con cabezas de équido o con cuernos enfundados en sus brazos.
De tal modo, los caballos, como también los peces y las aves, aparecen estrechamente vinculados con el ámbito inframundano, en virtud del hecho de que es por esos medios (agua, aire o viento), por el que las almas eran transportadas al mundo del más allá.
El culto que celebraban los celtíberos era al aire libre, no en recintos templarios (aunque es probable su existencia, como se aprecia en la decoración cerámica). La palabra céltica nemeton advierte la presencia de un santuario, que solía ser una cueva, un espacio elevado, una fuente o un río, la cumbre de una montaña o un simple claro en el bosque. No obstante, debieron existir pequeños santuarios de carácter doméstico.
Entre los celtíberos hubo, tal y como señalan las fuentes clásicas escritas antiguas (Silio Itálico, Eliano), dos tipos de ritual funerario. El primero, y más común, era el que consistía en la incineración del cadáver al lado de su ajuar funerario en una pira o ustrinum. Tras la cremación se seleccionaban los pocos huesos que quedasen y las cenizas para meterlas en un hoyo o, principalmente, en una vasija cerámica o urna, al lado de la cual se depositaría el ajuar y los objetos personales del fallecido, que acostumbraban a ser armas, diversos utensilios personales y adornos. Los objetos en las tumbas aparecen inutilizados, doblados o fragmentados intencionadamente, lo que supone su muerte ritual, un hecho que implica que su espíritu acompañaría al difunto hasta el Otro Mundo, como referentes de la identidad del fallecido. Se podía señalizar la tumba mediante un pequeño túmulo o una estela.  
El segundo ritual estaba destinado a aquellos guerreros que fallecían en las guerras, cuyos cadáveres eran expuestos a los buitres (considerados intermediarios entre los dioses y los humanos), en ciertos lugares con la finalidad de lo que los descarnasen. Al hacerlo, transportaban el espíritu del muerto hacia la deidad celestial. En unas pocas tumbas han aparecido restos óseos de animales como potros y corderos, lo cual se cree que simboliza la carne del banquete funerario del difunto.
Podría hablarse, finalmente, de un tercer ritual, aunque únicamente documentado arqueológicamente en el interior de los asentamientos, y concerniente a los niños. Se trata de la inhumación de infantes fallecidos prematuramente en el subsuelo de las viviendas. Esta costumbre puede responder a la idea de que los niños no se consideraban parte de la comunidad hasta que fuesen mayores de edad, de forma que hasta ese instante pertenecían al ambiente estrictamente familiar, no comunitario. 

Prof. Dr. Julio López Saco  
UM-FEIAP, julio, 2020

14 de julio de 2020

Vídeos (IX): Toponimia básica de Ciudades, villas y pueblos del noroeste


Amigas, amigos, lectores, estudiantes, colegas. Noveno vídeo, penúltimo, de la serie Toponimia básica. Ciudades, villas y pueblos del Noroeste (peninsular), que trata de analizar algunos ejemplos referidos a la etimología de ciertos topónimos de este espacio geográfico hispano. En esta oportunidad, ejemplos escogidos de topónimos que inician con las letras T y V. Se ha optado por hacerlo en un nuevo escenario, concretamente en en tierras portuguesas. Espero pueda ser de interés, utilidad o de distracción para alguien. Cualquier comentario será bien recibido y contestado debidamente. Cordial saludo. J.L.S.

Prof. Dr. Julio López Saco
UM-FEIAP, julio del 2020. 

8 de julio de 2020

Influencias e inspiraciones de los mitos de Ulises-Odiseo (II)





Imágenes, de arriba hacia abajo: stamnos de figuras rojas ateniense mostrando a Odiseo, atado al mástil de su barco, ante la presencia de las sirenas (con cuerpo de ave). Datado entre 480-470 a.e.c. Museo Británico, Londres; pintura Odiseo y Calipso en un fantástico paisaje cavernoso, de Jan Bruegel el Viejo, 1616 y; cartel de la película Ulises, de Mario Camerini. Italia, 1954, Regia films.

Es Ulises más un ser humano que una deidad, un semidiós o héroe al modo habitual en la antigüedad, hasta el punto que su denominación Odiseo, debida a Homero, pudiera significar enfadado, odioso, frente a su más habitual, y latina, Ulises, una voz formada a partir de las palabras muslo (ischion) y herida (oulé), lo cual alude directamente a la herida causada por un enojado jabalí.
En la Odisea, epopeya que habla de la condición humana, y de que cada quien intente adueñarse de su destino, Ulises es una suerte de humano “héroe”, con virtudes y defectos. Es escurridizo, valiente además de embaucador, precavido pero poco escrupuloso en virtud de que cree firmemente que el fin justifica los medios. Emplea, ya habíamos señalado previamente, aquello que nos distingue como humanos, las capacidades de razonar y pensar, pero normalmente asociadas a una artera astucia, a un deshonroso engaño. Es el que piensa, el que con astucia e inteligencia logra sobrevivir y, sobre todo, obtener aquello que busca, lo que se propone como objetivo.
Es el viajero eterno por antonomasia, el humano curioso, atrevido e insatisfecho, que desea vivir todo tipo de experiencias y aventuras que posteriormente pueda narrar a otros, explicar con satisfacción nada contenida. En su encuentro con el terrible cíclope Polifemo y la hechicera Circe reconocemos el ogro fiero, pero torpe, y la malvada bruja de los cuentos populares, que como prototipos encontramos en obras posteriores, como el gigante de un solo ojo de Simbad el Marino en la fascinante Las mil y una noches o la maga Alcina protagonista del poema Orlando Furioso de Ludovico Ariosto.
Ha sido desde siempre Ulises un personaje literario. Sus aventuras han sido muy influyentes. Recuérdese al respecto al quejica Polifemo de los Diálogos Marinos de Luciano de Samosata, su parodia de las historias de viajes en las que el protagonista principal relata su llegada a la luna o su encuentro con Ulises y hasta con Homero en una isla llamada de los Dichosos (en Relatos verídicos), o la obra El cíclope de Eurípides. También Ovidio en las Metamorfosis recuerda el episodio de Polifemo o el de Circe. Hay que esperar varios siglos, concretamente hasta el XVI, para volver a encontrar la idea homérica del viaje y el descubrimiento de nuevos lugares otra vez desplegada con maestría, en este caso en las manos de Luís de Camoes en su famoso poema épico Os Lusiadas, o del ingenio de un Lope de Vega en La Circe.
Ya en el siglo XX una de las más renombradas adaptaciones modernas del mito es la que encontramos en el Ulises de James Joyce, en la que el soberano de Ítaca, convertido por arte de magia en un publicista, recorre durante un día la ciudad de Dublín, viviendo y experimentando una serie de acontecimientos. Otro buen ejemplo, aunque menos conocido, es el poema de K. Kavafis acerca de la relevancia del viaje no como punto de llegada sino como movimiento y aprendizaje durante la realización del trayecto.
En las artes plásticas ciertos episodios odiseicos (Circe, Polifemo, las sirenas y sus dulces cantos), ya desde antiguo también, sirvieron de inspiración como temas para la decoración vascular, si bien serían los humanistas renacentistas y barrocos los que convertirían a Ulises en un personaje predilecto, en el representante del ser humano luchador, hasta el punto de ser capaz de decidir por sí mismo su destino. Se pueden destacar en este aspecto los frescos de Pellegrino Tibaldi para el Palazzo Poggi boloñés, influenciadas en las historias y aventuras de Ulises comprendidas como emblemas de las virtudes políticas, morales y hasta eclesiásticas; El cíclope Polifemo de A. Carracci; el grandioso Penélope y sus pretendientes de Pinturicchio; el espléndido Ulises y Calipso de J. Brueghel el Viejo; el Ulises en la cueva de Polifemo, de J. Jordaens, o el muy famoso Ulises en el país de los feacios, de P. Rubens.
El Romanticismo, por su parte, atraído por el misterio, orienta su atención en los aspectos más novelescos y fantásticos de las historias de Ulises. Encontramos en este caso, obras memorables, como es el caso de Ulises y Calipso o Ulises y Polifemo de A. Böcklin, o el Ulises burlando a Polifemo del, a veces, difícilmente clasificable W. Turner. Las versiones simbolistas del episodio de las sirenas (siglos XIX y XX), se han hecho un lugar destacado en la historia del arte: H. J. Draper; J. William Waterhouse o el maravilloso Gustave Moreau.
En la música y en el cine Ulises y sus peripecias de toda índole han sido también motivos habituales de inspiración. C. Monteverdi, en El regreso de Ulises a la patria, centra la acción en el regreso del héroe, el asombroso reencuentro con sus familiares y amigos así como la violenta venganza sobre los pretendientes de Penélope. En el Barroco y el Clasicismo sobresalen obras como Telémaco o la isla de Circe (Ch. Willibald Gluck), pero es sobre todo en el Romanticismo y la modernidad cuando se hacen eco de un Ulises protagonista predilecto. L. Dallapiccola convierte en su Ulises al protagonista en el representante del eterno insatisfecho que requiere conocerse a sí mismo como imperativo. Otro ejemplo destacado es el poema lírico Penélope de G. Fauré. Poemas sinfónicos y ballets, como el cuarteto de poemas, de épicas sonoridades, del ciclo De los viajes de Ulises de Ernst Boehe, o el Ulises de J. Harbison, respectivamente, son referentes pragmáticos dignos de mención.
En el cine el pionero se remonta a 1905. Se trata de Georges Méliès, con su cortometraje La Isla de Calipso: Ulises y el gigante Polifemo. Más tarde sobresalen el Ulises de Mario Camerini, filmado a mediados de los años cincuenta, con Silvana Mangano y Kirk Douglas; y la pintoresca reinterpretación del mito odiseico de los hermanos Cohen en O Brother, una comedia ubicada en la Norteamérica profunda.
En definitiva, Ulises simboliza al ser humano y su imperioso deseo y necesidad de conocer y conocerse, de asombrarse ante lo novedoso, lo distinto, de buscar aquello que colme sus inquietudes.

Prof. Dr. Julio López Saco
UM-FEIAP, julio, 2020.

Vídeos (VIII): Toponimia básica de Ciudades, villas y pueblos del Noroeste


Amigas, amigos, compañeros, estudiantes, colegas: saludo cordial. Octavo vídeo (de diez en total) de la serie Toponimia básica. Ciudades, villas y pueblos del Noroeste (peninsular). Es la hora de algunas poblaciones, de mayor o menor extensión, cuya denominación comienza con las letras Q, R y S. Como es habitual, será una satisfacción si le sirve de ayuda, interés o hasta de inspiración para hacer algo mejor, a alguna persona interesada en el tema, directa o indirectamente. Comentarios de cualquier tipo, críticos o no, serán siempre bienvenidos y contestados en la medida de las posibilidades. Gracias. Saludo cordial. 

Prof. Dr. Julio López Saco
UM-FEIAP, julio, 2020.

2 de julio de 2020

Influencias e inspiraciones de los mitos de Ulises-Odiseo (I)




Imágenes: arriba, una escultura de Palamedes del artista neoclásico A. Canova, en Villa Carlotta; abajo, pintura al óleo de Anton van Dyck y Paul Rubens, titulada Aquiles descubierto por Ulises. Pintura flamenca del siglo XVII.

El héroe astuto por antonomasia ha sido, desde antiguo ya, Ulises. Mientras Aquiles era el símbolo del arquetipo del heroico guerrero más tradicional, cuyas virtudes eran la fortaleza de sus brazos y sus armas, Ulises (aun sin renunciar a la fuerza), recurría a la capacidad de pensar, discurrir, razonar, si bien siempre vinculada a la astucia. Representaba el prototipo del héroe más humano. Pero como ser humano, también poseía su lado sombrío, en tanto que su inventiva lo hacía experto en mentir y manipular, buena parte de las ocasiones con fines nada honorables.
Tal vez únicamente Palamedes tuvo también la fama de ser tan inteligente como Ulises, aunque con una singular diferencia: mientras Ulises la empleaba para su beneficio, para obtener aquello que buscaba, Palamedes la ponía altruista servicio de la comunidad. Tal rival competencia no pasaría desapercibida para el soberano de Ítaca, quien fue capaz de aniquilarlo gracias a un canallesco ardid: acusarlo falsamente. También otras grandes personalidades resienten la presencia de Odiseo. Es el caso de Ayax, quien se sintió humillado (lo que le llevó al suicidio) cuando Ulises manipuló con su característica habilidad a los que decidían el destino de las armas del fallecido Aquiles, o de Filoctetes, el espléndido arquero abandonado sin piedad por Ulises en una desierta isla. Tampoco los grandes reyes, como Menelao o el mismo Agamenón se sentían confiados a su lado.
Es Ulises una personalidad pragmática, sin duda, pero sin moral. En sus Narraciones, Conón, aludiendo al famoso robo del Paladio que garantizaba la victoria aquea en Troya, no tiene reparos en mostrar el lado oscuro, traicionero de Ulises, quien intentó matar a su compañero de hurto, Diomedes, porque éste será el que se lleve el crédito y la gloria de tal necesaria acción. Diomedes, siempre prevenido, evita el desastre. Puede aparecer Ulises como una persona piadosa, sí (en el Ayax sofócleo), pero al tiempo como un ser inescrupuloso, artero, amoral, jactancioso, además de pragmático (como el en mismo Sófocles, ahora en Filoctetes, o en la Hécuba de Eurípides).
En la literatura latina la visión del héroe resulta habitualmente desoladora. Así ocurre en las Metamorfosis de Ovidio, en donde el gran Ayax le recrimina que pertenezca a la progenie de Sísifo, el engañador por antonomasia de la mitología griega, o que sus hazañas, como la del mencionado robo del Paladio o de los caballos de Reso, las hubiera llevado a cabo en la nocturnidad y con ayuda (Diomedes en ambos casos). Sin embargo, el rey de Ítaca se defiende de tales acusaciones empleando uno de sus mejores recursos, la elocuencia (teñida, eso sí, de cinismo). Dice así que Héctor muere por porque fue él quien astutamente sacó de Esciros a Aquiles, donde se había refugiado huyendo del conflicto troyano, o que aconseja con sabiduría a quien lo necesita. Los romanos, en esencia, quienes se consideraban descendientes de los troyanos por mediación de Eneas, no olvidan, ni perdonan, que haya sido el famoso hijo de Laertes el inspirador de la estratagema del célebre caballo de madera que conllevó, a la postre, el fin de la ciudadela.
Los escritores más modernos, tal vez obviando estos recursos de la personalidad de Ulises, se han decantado en su mayoría por la visión del héroe de la Odisea. Acontece con La curación de Troya, de Seamus Heaney (reactualizada a través del infame apartheid sudafricano), o del Filoctetes de André Gide, para quien Ulises es la representación del patriotismo y el deber. Los episodios fantásticos y muy aventureros de la Odisea han sido los inspiradores de los artistas, de diversas artes, que se han acercado a la figura de Odiseo. Y ya desde la antigüedad esto es moneda común. Así, por ejemplo, ocurre con una jarra para el vino (enócoe) de Apulia, de figuras rojas, datada a mediados del siglo IV a.e.c., o los mosaicos de Zeugma y Susa (Turquía y Túnez, respectivamente), en donde se representa a Ulises desenmascarando a Aquiles en Esciros, o también en la Casa de los Dioscuros pompeyana y sus frescos.
En épocas más modernas, de los siglos XVI al XIX, la popularidad del rey de Ítaca lo encontramos reflejado en pinturas como las de van Dyck, A. Gentileschi, N. Poussin, Gérard de Lairesse, G.B. Gamberini o Jan de Bray. Asimismo, en los neoclásicos N.A. Abildgaard, J. Germain Drouais o J. Barry (en la escultura neoclásica A. Canova), y en los románticos como F. Hayez. Debemos destacar, además a Antonio Zanchi (en su famoso Palamedes y Ulises) y hasta al mismísimo Rembrandt. Entre los siglos XVII y XIX, Ulises también fue motivo predilecto de inspiración de óperas musicales, la gran mayoría a partir de un libreto de Pietro Metastasio llamado Aquiles en Esciros. Le pusieron música autores italianos representantes de la opera seria, como Domenico Sarro, A. Caldara, Francesco Sacrati (La loca fingida) y N. Jommelli, o alemanes de la talla de J. Adolph Hasse y, sobre todo, de G.F. Händel, con su muy conocida Deidamia.

Prof. Dr. Julio López Saco
UM-FEIAP, julio, 2020

29 de junio de 2020

Vídeos (VII): Toponimia básica de Ciudades, villas y pueblos del Noroeste



Séptima entrega de la serie de videos sobre toponimia, titulada Toponimia básica. Ciudades, villas y pueblos del Noroeste (peninsular). En esta ocasión varias poblaciones escogidas que comienzan con las letras N, O y P. Espero que pueda ser de utilidad, ayuda e interés para alguien. Comentarios y críticas serán bien recibidos. Saludos cordiales. J.L.S.

Prof. Dr. Julio López Saco
UM-FEIAP, junio, 2020

24 de junio de 2020

Mito y religión en La vida y la muerte me están desgastando, de Mo Yan




Imágenes (de arriba hacia abajo): imagen pintada de Yama (Enma, Yanluo), el Dharmapala o dios iracundo, sentado delante de su escritorio, en un pergamino del período Azuchi-Momoyama, final del período Sengoku, último tercio del siglo XVI, Japón; portada del libro de Mo Yan, en edición española de la editorial Kailas, del año 2009.

Shengsi pilao (生死疲), publicada en 2006, significa literalmente “el trabajo de vivir y morir”. Se trata de una larga novela que ha sido traducida en varios idiomas como Las Seis Reencarnaciones de Ximen Nao. Al igual que otros títulos de Mo Yan, como El suplicio del aroma de sándalo, por ejemplo, es también una novela histórica que cuenta de un modo pintoresco e innovador, incluso con dosis de humor, la historia de China en la segunda mitad del siglo XX a través de los diferentes ojos de un terrateniente ajusticiado, un tal Ximen Nao (西门闹), que fue ejecutado (injustamente según él mismo refiere) por los campesinos durante la Revolución. Una vez ejecutado, termina encontrándose en el reino del más allá, donde lo espera el gran Rey Yama, el Señor budista de la muerte, que le permite, excepcionalmente, reencarnarse seis veces. Tal excepcionalidad se debe a lo cargante que resulta Ximen Nao, de manera que el dios se harta de él. Una vez convencido de haber obtenido esa gracia, Ximen Nao es engañado por el señor Yama, que propicia que se reencarne primero en un burro y luego, por este orden, en un toro, un cerdo, un perro, un mono y finalmente en un niño. Así pues, encarnaciones animales y solamente al final, en humano.
El personaje principal es, por consiguiente, Ximen Nao, un terrateniente que muere “injustamente” en 1950, justo cuando las nuevas corrientes del comunismo declaran que la tierra debe trabajarse de una manera diferente. Reencarnando en animales diversos y finalmente en un niño hemofílico, el personaje va observando calidoscópicamente la transformación del pueblo, los cambios, a la par que es testigo de la llegada y la despedida de otras generaciones. Cada ciclo de reencarnación es una oportunidad de redimirse, tal y como mandan los cánones budistas, pero también es una forma de contemplar otra serie de nuevas injusticias.
Un aspecto destacable es que Ximen Nao, antes de regresar al mundo de los vivos en sus nuevas formas animalescas, se niega a tomar un brebaje que le permita olvidar todo lo sucedido. De este modo, cuando regresa al mundo de los vivos bajo otra forma, recuerda siempre quién había sido en su vida anterior observando de esta manera toda una serie de cosas y situaciones inevitables. Un factor también determinante radica en el hecho de que todos los animales en los que se reencarna poseen vínculos con las personas que formaron parte de su vida. Todo lo que va descubriendo el pobre Nao configura una historia con valor en sí misma.
Únicamente al final Ximen Nao se reencarna en un niño, Lan Qiansui (Lan Mil años). Se le figura como un infante niño parlanchín, con un cuerpo menudo y delgado, una cabeza inusualmente enorme y una prodigiosa memoria, lo cual le permitirá comenzar a contar su propia historia. Una historia personal, pero en un ámbito social, cultural y político concreto, que abarca un período de unos cincuenta años, durante los cuales Ximen Nao logra deshacerse de cualquier rencor y deseo de venganza contra aquellos que, el mismo considera, le habían faltado al respeto. El trasfondo de la historia de Ximen Nao son los pequeños y grandes cambios que afectarán a China en el transcurso de ese medio siglo, que van desde la reforma agraria al Gran Salto Adelante, de las comunas populares a la Revolución Cultural, hasta llegar a la muerte de Mao Zedong y lo que sucedió históricamente en el país hasta el año 2000. En definitiva, una lección de historia, interpretada desde una concreta perspectiva.
Pero mi interés va hacia otra dirección. Tal y como se puede comprobar al leer esta novela, un elemento religioso-cultural esencial presente es la reencarnación. Como ocurre con otras religiones de India, el budismo afirma el renacimiento o reencarnación. La continuidad mental de una persona, con sus instintos y características, proviene de otras vidas pasadas y continuará en vidas futuras. En función de las acciones propias y de las propensiones acumuladas por las mismas, un individuo puede renacer en cualquier forma de vida dentro de una amplia gama, entendidas como mejores o peores: animal, humana, como fantasma, demonios u otros estados invisibles. En la novela de Mo Yan son animales principalmente los elementos de encarnación.
Todos los seres experimentan un renacimiento recurrente debido a la fuerza de sus actitudes perturbadoras o negativas, como el apego, el enfado o la conducta compulsiva que las mismas generan. Si se siguen los impulsos negativos que emergen en nuestra mente debido a patrones conductuales pasados y se actúa de forma destructiva, se experimentará sufrimiento e infelicidad, pero si la persona se involucra en acciones constructivas habrá felicidad. Por consiguiente, felicidad o infelicidad individual en los renacimientos sucesivos no es una recompensa o un castigo, sino resultado de las acciones previas de la persona, de acuerdo con las leyes de la causa y efecto de la conducta. No obstante, vemos aquí que las sucesivas reencarnaciones de Ximen son claramente resultado de un castigo, con independencia de si son justas o no.
La reencarnación (punarbhava) es una creencia popular asiática, según la cual las personas nacen una y otra vez, en función de la ley karmática. No obstante, deben tenerse en cuenta también un par de aspectos cruciales de la doctrina; por una parte, que la reencarnación ocurre entre una y otra vida, pero también opera de modo constante en la vida ordinaria; por el otro, que la reencarnación acontece de manera diferente en el caso de la gente común y en el de aquellas religiosamente prestigiosas.
El budismo, como otras religiones, se interesa por la muerte y el renacimiento para beneficio de los agonizantes y los fallecidos, aunque también para ayudar a los vivos. Las enseñanzas budistas sobre la muerte y el renacimiento se han aplicado tradicionalmente para instruir a los moribundos, ayudar a que los deudos comprendan y logren aceptar la muerte de la persona. Cuando el cuerpo físico muere, nuestra mente se separa de la carcasa corporal. Durante el proceso del deceso, luego de la extinción sucesiva de los sentidos, la conciencia se retira a un lugar de reposo, en el centro del corazón.
En el caso de una persona común (como es el caso en la novela que nos interesa), la percepción consciente disminuye de forma gradual. Al fallecer le sobreviene una pérdida de conciencia, parecida a la que se produce al quedar dormido. Después de cierto tiempo despierta, pero en un principio no se percata de que ha muerto, hasta que determinadas experiencias revelan lo que ha ocurrido: así, cuando trata de hablar con familiares o amigos, éstos no perciben la presencia ni escuchan palabras; frente al sol, no proyecta sombra; si camina sobre la arena, no deja impronta. Solamente al final se da cuenta de que se ha separado de la vida; es decir, que ha muerto. Esto es lo que va sintiendo el protagonista en la novela de Mo Yan.
Un elemento significativo, incluso para el desarrollo de la trama y las experiencias del protagonista principal, es el que se encuentra en el rey Yama. Se trata de un protagonista secundario, pero de extrema relevancia por lo que decide hacer con Ximen. Es una deidad de la muerte, el señor de los espíritus de los muertos y también el guardián del inframundo En el hinduismo se concebía como el hijo de Surya, deidad solar. Su figura será adoptada en el budismo, si bien su rol y funciones serán un tanto vagas en los textos canónicos, aunque más específicas en el seno de las creencias populares. En ocasiones, su desempeño popular difiere un tanto de la filosofía budista.
Yama determina la justicia que cada alma recibirá tras su fallecimiento, así como el camino que ésta seguirá después de morir. Tradicionalmente, Yama fue considerado el primer humano en morir, de forma que su labor es la de presidir dónde descansarán los muertos. Se le aplica el término Dharma, orden cósmico, pues se dedica a mantener la armonía. Habita en un palacio en Kalichi, que está dentro de Patala, el inframundo, y en las regiones situadas por debajo de la tierra. Se le representa con piel verde, portando ropa roja y una corona brillante con una flor; además monta un búfalo. A menudo se le muestra llevando una soga que emplea para atrapar a la gente.
En el marco de la mitología budista Yama es el Rey del infierno; es un dharmapala o deidad iracunda de la que se dice que juzga a los muertos y preside los narakas  o infiernos así como el ciclo de la otra vida (saṃsāra). En el Canon Pali budista, aquellos que han maltratado a sus padres, ascetas, personas santas o mayores deben enfrentarse, irremediablemente, a Yama.
Los países Theravādin modernos, como Tailandia, Laos o Camboya, retratan a Yama enviando la vejez, la enfermedad, los castigos y demás calamidades a la gente, como serias advertencias de que deben comportarse de forma adecuada. En la muerte, se convoca al fallecido ante su presencia; el dios examina su carácter y envía al fallecido al renacimiento que entiende apropiado, bien sea a la tierra de nuevo (como acontece en la novela), al cielo o a los infiernos.
En mitología china Yán es Dios de la muerte y el jefe de Diyu. También se conoce como Yanluo y rey Yan (Yán Wáng). Tanto en épocas antiguas como en las modernas, Yán se retrata como un gran hombre con cara roja y que frunce el ceño; con ojos saltones y larga barba. Se viste con trajes tradicionales y una gorra de juez o bien una corona que lleva el carácter hanzi ().
Siempre aparece en una forma masculina. Entre sus acompañantes se incluye un juez que sostiene en sus manos un cepillo y un libro, en el que anota el nombre de cada alma y la fecha de deceso asignada. Cabeza de Buey y Cara de Caballo, temibles guardas del infierno, traen al recién muerto para el juicio. Aquellos con méritos serán recompensados con futuras buenas vidas, pero los que cometieron fechorías serán condenados a futuras vidas miserables, que es lo que le acontece a Ximen, aunque con la salvedad de que se le concede el recuerdo, la memoria de sus otras vidas pasadas, una novedad notable que no debe pasar desapercibida por lo excepcional del caso.

Prof. Dr. Julio López Saco
UM-FEIAP, junio, 2020

20 de junio de 2020

Vídeos (VI): Toponimia básica de Ciudades, villas y pueblos del Noroeste





Amigos, amigas. Colegas y estudiantes. La sexta entrega de la serie Toponimia básica. Ciudades, villas y pueblos del Noroeste (peninsular). En esta oportunidad escogidas localidades, algunas de renombre, que principian con la letra M. Espero y deseo pueda ser de alguna utilidad o ayuda. Cualquier comentario o crítica, si se desea hacer, será siempre bienvenida. Saludo cordial. J.L.S.

Prof. Dr. Julio López Saco
UM-FEIAP, junio, 2020.

15 de junio de 2020

Hallazgos arqueológicos (XII): Yacimiento de Helgö, Suecia




Imágenes: buda sedente en bronce y pomo de báculo irlandés

El yacimiento de Helgö es un antiguo asentamiento ubicado en lo que actualmente es un lago en Suecia llamado Mälaren (o Malar), en una ensenada que antaño destacaba en el mar Báltico. El núcleo habitado fue fundado en el siglo III con una más que probable intención comercial y manufacturera. Su próspera actividad estuvo en auge, según los arqueólogos, unos cuatro siglos. Debió contar con una amplia red de contactos mercantiles, tal y como se atestigua de los hallazgos encontrados en el yacimiento, y que hoy se pueden admirar (como yo mismo hice en su momento) en el Museo Nacional de Historia Sueca de Estocolmo. Algunos de tales objetos consistían en casi medio centenar de monedas de oro, datadas en los siglos V y VI y acuñadas tanto en la zona oriental como occidental del decadente (o extinto, como se quiera ver) Imperio romano, numerario árabe y fragmentos de vidrio franco, Por su lejana procedencia y, dirían algunos por su exotismo, destacan además un cucharón del Egipto copto, el puño de un báculo irlandés y, por encima de cualquier otro objeto, una pequeña estatua en bronce de un sedente Buda, fechado en el siglo V y procedente de talleres de Cachemira.
Tal pieza, objeto del mayor interés, pudo llegar a su destino de diferentes maneras; o bien por mediación de la Ruta de la Seda hacia el mar Negro, y de ahí al Báltico, o bien desde la misma India al mar Caspio y, a través del Volga, aguas arriba, arribar al norte. Parece que pudo ser un talismán, dado su pequeño tamaño, que algún mercader llevaría consigo colgado del cuello. Tan relevante ha resultado el hallazgo que el gobierno sueco emitió un sello conmemorativo con la imagen de la figura hace unos pocos años. Surge aquí un interrogante, que ni evidencia debe ser, ni menos todavía prueba, pero que resulta al menos inquietante: ¿tendrá algo que ver en la presencia de este singular objeto (por su procedencia que no por su manufactura), que los últimos estudios genéticos hayan demostrado la existencia de esclavos en estas nórdicas regiones de procedencia pakistaní, iraní o del Kurdistán?. Pues ahí queda la pregunta; sin respuesta…todavía. En cualquier caso, recuérdese aquello que decía Hermann Kern, de que en el laberinto, uno no se pierde, se encuentra; uno no encuentra al Minotauro, se encuentra a sí mismo (lo que ocurre es que, en ocasiones, se tarda bastante).

Prof. Dr. Julio López Saco
UM-FEIAP, junio, 2020

13 de junio de 2020

Vídeos (V): Toponimia básica de Ciudades, villas y pueblos del Noroeste



Compañeros, colegas, estudiantes, amigos todos. Disponible el quinto vídeo (en YouTube) de la serie Toponimia básica. Ciudades, villas y pueblos del Noroeste. En esta ocasión se trabajan algunos ejemplos seleccionados de nombres de poblaciones que comienzan con las letras, G, I, además de L. Espero pueda ser de interés o utilidad para alguien. Eso sería lo realmente gratificante. Cordial saludo. J.L.S.

Prof. Dr. Julio López Saco
UM-FEIAP, junio, 2020

8 de junio de 2020

Vídeos (IV): Toponimia básica de Ciudades, villas y pueblos del Noroeste



Amigas, amigos, colegas, compañeros, estudiantes, lectores en general: se presenta (en YouTube) la cuarta entrega en vídeo acerca de la etimología del nombre de algunas localidades en el noroeste peninsular. La serie Toponimia básica. Ciudades, villas y pueblos del Noroeste entra así en su cuarta entrega. Espero que pueda ser de alguna utilidad, ayuda o interés, o bien sirva como un diletante divertimento. Cualquier comentario, crítica o análisis será bienvenido. Saludo cordial, J.L.S.

Prof. Dr. Julio López Saco
UM-FEIAP, junio, 2020

3 de junio de 2020

Hallazgos arqueológicos (XI). Mosaico de las Musas, hemiestátera celtíbera, denario de Venus y áureo de Leliano






Imágenes, de arriba hacia abajo: Mosaico de las Musas; hemiestátera celta gala; denario con la figura de Venus; y áureo de Leliano.

Cuatro referentes arqueológicos destacables y, en consecuencia, dignos de ser comentados con un cierto detenimiento en el detalle (aunque sin exagerar). Un mosaico y tres espectaculares ejemplos de numerario. El primero es el Mosaico de las Musas (Djem, Túnez), datado en el siglo III; en este caso el fragmento alusivo a Maias (origen del nombre del mes de mayo, denominación que proviene de la diosa Maia). Se trata de una deidad itálica de la primavera que en Roma se asoció al nacimiento. El segundo, es una espectacular moneda celtibérica, una hemiestátera que se ha relacionado con los Aulercos-Eburovicos que habitaban la región del río Loira en la Galia. Destaca por su esquematismo, tanto del jinete como de la montura, con formas volumétricas casi cubistas. Se puede apreciar en el Museo de Palencia. La tercera forma parte también del numerario, en esta ocasión romano: un denario de plata de Faustina la Menor (hija de Antonino Pío y esposa del gran Marco Aurelio). Aquí la representación corresponde a la diosa Venus (la Afrodita griega, de la cual procede, por cierto, Aphro, el origen de Aprilis, el nombre del mes), que se encuentra de pie sosteniendo en una mano una Victoria y en la otra un escudo. Esta última pieza, por cierto, se encuentra en el Museu Arqueológico Diego de Sousa de Braga, Portugal.
El cuarto y último es el célebre áureo dorado del siglo III, de gran valor por su escasez (únicamente se conocen un par, la otra moneda es un vellón antoniniano acuñado en Maguncia o Tréveris, como el áureo). Corresponde a un tal Ulpio Cornelio Leliano, algo más que un efímero emperador (ni dos meses de mandato antes de su fallecimiento por asesinato) durante el año 269. Es un ejemplar que fue descubierto durante unas obras en una carretera inglesa. Este hombre había sido un veterano del ejército (un oficial) que encabezó una rebelión en Maguncia, como muchas que habría en tiempos cercanos al de su vida, y posteriores, ante Póstumo. En el anverso, Leliano con corona de laurel y la leyenda respectiva, mientras que en el reverso Temporum Felicitas, una figura femenina (una personificación), reclinada que sostiene una rama y se apoya en una liebre. ¿Liebre (o conejo), como reivindicación de Hispania, teniendo en cuenta el posible parentesco de Leliano con Trajano y Adriano, que pertenecieron a la familia de los Ulpios?. Imposible no parece.

Prof. Dr. Julio López Saco
UM-FEIAP, junio, 2020.

29 de mayo de 2020

Vídeos (III). Toponimia básica de Ciudades, villas y pueblos del Noroeste


Amigos todos: una nueva entrega de la serie en vídeo sobre la etimología de algunas localizaciones y núcleos de población del noroeste peninsular. Espero pueda ser de interés, ayuda, utilidad para alguien o, si se quiere, un simple divertimento o distracción. Cualquier comentario, crítica, duda, análisis, será bienvenido por quien lo desee, tanto para este, como para los anterior vídeos (y los que vengan). Saludo cordial. J.L.S. 

Mitos acadios III: el dragón Labbu, los siete Utukku, los Gidim, Lamashtu y Pazuzu




Imágenes, de arriba, hacia abajo: placa en versión neoasiria de protección contra el temible Lamashtu. Museo del Louvre, París, y figurilla del demonio Pazuzu en su versión asiria, hoy también en el Museo del Louvre.

En tablillas de Nínive (encontrada en la biblioteca de Assurbanipal) y Assur se narra la lucha de Tishpak, una deidad que se veneraba en la ciudad de Eshnunna contra un dragón que aterrorizaba a la humanidad e, incluso, a los dioses. Este dragón se imaginó como un ser monstruoso, mitad león y mitad sierpe. Fue diseñado por Enlil y nació de Tiamat en el abismo de los mares. Este mito de Labbu representa una catástrofe cósmica en forma de una lucha entre poderes y fuerzas en oposición. Este gigantesco dragón era un enorme mushgallu. Por iniciativa del dios Sin, Tishpak le lanza las nubes de lluvia a Labbu y provoca sobre él una poderosa tormenta. Al mismo tiempo, tiene un cilindro-sello colgado al cuello que coloca delante del rostro del dragón; se lo acaba lanzando y lo mata.
En una tablilla bilingüe sumero-acadia del período babilonio, que era una de varias que configuraban una serie mágica cuya finalidad sería ritual, aparece la leyenda de siete demonios perversos que son conocidos como los utukku. Serían unas criaturas, espíritus impíos nacidos de la bóveda celeste y agentes del mal y de desgracias varias, responsables de los eclipses de luna pero también de enfermedades. A la par, también propician confusión, intranquilidad y desorden. Se dice que habitaban en el desierto o en los infiernos, así como en sepulturas o cavernas e, incluso, en casas en ruinas. A pesar de tan funestos propósitos, se les consideraba hijos de deidades y sus mensajeros. Cada uno de ellos tenían su propia función específica. Así, por ejemplo, el alu limnu atacaba el tórax de las personas, mientras que el namtaru la garganta y el etemmu el vientre. El asakku era propenso a perjudicar la cabeza humana, en tanto que el utukku el cuello y el ilu limnu y el gallu, el pie y la mano, respectivamente.
Son los causantes de las nubes densas que provocan la oscuridad celestial así como los responsables de los impetuosos vientos que causan las tinieblas. Son, se dice, la inundación de Adad, deidad del tiempo. Se encomienda, por mediación de Ea y Enlil, a Shamash, Ishtar y Sin, tres divinidades astrales, la labor de garantizar el orden de la bóveda celestial frente a los ataques de los utukku, sobre todo después de que Sin (Nannar), fuese eclipsado, si bien finalmente sería Marduk el encargado de liberarle.
Los tres gidim, o etemmu en acadio, configuraban un trío de fantasmas (Lilu, su esposa Lilitu y su sirviente, de nombre Ardat-lili). Se trata de espectros o esqueletos fantasmagóricos del viento y de la noche que moraban en las ruinas de las antiguas ciudades o en los desiertos. Ardat-lili se consideraba una suerte de novia frustrada, por que era incapaz de llevar a cabo una actividad sexual normal y porque su conducta frente a los hombres jóvenes era muy violenta. Se creía que causaba esterilidad e impotencia. Para el imaginario popular ni era madre ni esposa; no poseía leche en sus senos y era malvada porque había carecido de tumba, de libaciones y de comidas funerarias. También se pensaba que su maldad provenía del hecho de que había cometido determinadas injurias en contra de alguna deidad o había muerto sin familia. En los textos de tenor mágico se le mostraba como el estereotipo de las personas desgraciadas.
Un muy conocido, y temido, demonio femenino, fue una hija de Anu, de nombre Lamashtu, quien conformaba una tríada con Ahhazu, responsable de la ictericia y Labasu, causante de las fiebres. A veces participaba al lado de los siete utukku. Era la que producía escalofríos y calenturas a las mujeres embarazadas o a las madres jóvenes y sus bebés recién paridos, aunque también podía atacar sin problemas a los adolescentes e, incluso, a los adultos.  Su padre la había expulsado del cielo a causa de sus fechorías, motivo por lo cual tuvo que vivir en las estepas o zonas de montaña.
Denominada hasta con siete nombres, fue imaginada como un monstruo compuesto: patas de águila, cuerpo femenino, dientes de perro, cabeza de león y con una sierpe en cada una de sus manos. Se decía que un cerdo y un lobo (o perro negro), mamaban de sus pechos. En tal sentido, nunca se saciaba de carne humana, huesos y sangre. El exorcista, en su oficio, la mandaba al infierno a lomos de su asno o en su barca, pero proveyéndola de sandalias para el viaje, un peine para acicalarse, pan para comer y un odre con agua para beber.
Pazuzu, vástago de Hanpa, era el rey de los vientos y de los fantasmas Lilu, Lilitu y Ardat-lili. Se trata de un dios demoníaco cuya personalidad poseía un aspecto doble, ambiguo, tanto maléfico como benéfico. Se pensaba que era el causante de provocar la malaria y propagar epidemias, aunque del mismo modo se le propiciaba para que ayudase en contra de las enfermedades. Podía aparecer asociado con Lamashtu. Las mujeres embarazadas llevaban amuletos con su imagen para protegerse de Lamashtu. Se presenta como una figura híbrida, formada por un cuerpo humano sin ropa, con cuatro alas, pene en forma de serpiente, cabeza de perro con cuernos, cola de escorpión, patas de ave rapaz y manos humanas. Era una figura muy comúnmente conjurada.

Prof. Dr. Julio López Saco
UM-FEIAP, mayo, 2020

23 de mayo de 2020

Vídeos (I y II): Toponimia básica de Ciudades, villas y pueblos del Noroeste


Amigos, amigas, respetados lectores todos. Se presentan los dos primeros (bastante cortos) vídeos sobre etimología relativa a la toponimia básica de algunas localidades, de distinto tamaño y población. Lleva por título Toponimia básica de Ciudades, villas y pueblos del Noroeste. Algo sencillo y asequible, fruto de un proyecto a medio plazo. Naturalmente, es una selección, teniendo en cuenta que solamente en Galicia hay más de treinta mil núcleos de población. Cada sábado habrá uno nuevo circulando por Youtube, hasta un total, aproximado, de unos veinte. Espero puedan ser del interés, agrado o de utilidad para alguien. Si no fuese el caso, pues pues tal vez sirvan de divertimento. Se agradecen comentarios, críticas, suscripciones, y demás, sin temor a decir lo que se piensa. Saludo cordial. 

Prof. Dr. Julio López Saco
UM-FEIAP, mayo, 2020.

20 de mayo de 2020

Nuevo libro: Hablar, decir y contar. Historia y mitos para aprender. Enseñanzas desde la Antigüedad (2020)



Amigos y amigas: la presente obra recoge pequeños escritos centrados principal, pero no únicamente, en el complejo y simbólico mundo de los mitos. Estos escritos, hechos con la necesaria minuciosidad profesional, son breves historias contadas y ceñidas a realidades históricas. Los vericuetos de la mitología o las peripecias fácticas de la historia antigua, así como algunos cuentos y relatos, se entretejen y configuran una trama con héroes o superhéroes, personalidades míticas o antiguas divinidades. Las religiosidades, la muerte, la historia y los historiadores, cuentos que enseñan y moralizan, el mundo de las ideologías, además de la antigua literatura, la arqueología y la geografía de la historia antigua se reúnen en armonía en noventa y cuatro comprimidos en forma de reflexión, comentario o crítica, íntimamente asociados a la formación académica del autor. Reflexiones vertidas en contextos académicos o en encuentros algo menos formales.
A la venta ya en las principales librerías online para todo el mundo y dentro de poco en otras librerías. Si alguien desea la versión digital (la habrá en pdf y epub y será mucho más económica), tendrá que esperar algo más. Puede hacer llegar algún ejemplar gratuito al que lo desee, por privado. 
Saludo cordial, 

Prof. Dr. Julio López Saco
UM-FEIAP, mayo, 2020

17 de mayo de 2020

Mitos acadios II: mito de los nombres de Nabu y el mito de Girra y Elamatum



Imagen: escultura de Nabu (el Calah bíblico), dios patrón de Borsippa, en el templo de Nimrud hecha durante el reinado de Tiglatpileser III. Museo Británico, Londres.

El mito de los nombres de Nabu es un himno acadio de bastante breve extensión que fue escrito por un personaje tildado de exorcista, que portaba el nombre de Nabu-ushebshi (teónimo en honor del propio dios). Se data en el siglo VII a.e.c. En el himno se canta y elogia la grandeza y poderío del dios, hijo de Marduk y de su consorte Zarpanitu.
Nabu fue un dios titular de la escritura, el escriba divino del destino de las deidades. En tal sentido, su contacto con el dios Ea en el Apsu lo convertiría también en una divinidad de la sabiduría (estrechamente ligada a la escritura). Se configuró como el dios titular de la ciudad de Borsippa, localidad desde donde se desplazaba anualmente hasta Babilonia con motivo de la celebración de las fiestas Akitu (Fiestas del Año Nuevo). Ya en la época del reino asirio medio le fueron dedicados varios himnos, en los cuales aparecía nombrado de diferentes maneras, con distintos nombres, alusivos a su poder, valentía guerrera o a su equitativa manera de entender la justicia.
El mito de Girra y Elamatum aparece contenido en una tabilla que fue hallada en Sippar, y que es de época del rey babilonio Ammisaduqa, quien reinó en la segunda mitad del siglo XVII a.e.c. este mito, en lengua acadia, está focalizado en el dios del fuego, Girra, y una divinidad desconocida de nombre Elamatum, tal vez la denominación de la diosa Ishtar en Elam o una estrella separada de la constelación a la que pertenece. La tablilla apenas era una de un conjunto formado por siete (que hoy están perdidas), que fue redactada por un escriba babilonio del cual se conoce su nombre: Ilshu-Iqisha.
Resulta interesante constatar en este mito la presencia de una resurrección milagrosa llevada a cabo por Girra (quien previamente había sido el autor de su muerte, pues esta Mujer de Elam había propagado una terrible hambruna que enfadó a los dioses, sobre todo a Ea), a instancias de Enlil. Finalmente, entonces, Elamatum es alzada a los cielos, debe ser honrada en las festividades y debe ser, asimismo, una divinidad beneficiosa para su pueblo.

Prof. Dr. Julio López Saco
UM-FEIAP, mayo, 2020.