19 de octubre de 2020

Mitos cosmogónicos y antropogónicos tibetanos


Placa cerámica con las figuras de los Cuatro Señores Trascendentes, descubierta en Jigang, provincia de Sichuan, China. Se trata de una concreta combinación en relieve del Bon Yungdrung.

Los arcaicos relatos mitológicos tibetanos fueron transmitidos oralmente hasta ser vertidos por escrito en épocas posteriores. Entre las cosmogonías o mitos de origen del mundo destaca una singular cosmogonía de tenor heliolátrico en la que parece asomar un principio trinitario. En este mito el Sol es una suerte de deidad creadora y la gigantesca ave Garuda es la encargada de comunicar Cielo y Tierra por medio de su capacidad de vuelo hacia las alturas. Siguiendo los principios metafísicos del Bon[1], se puede señalar que existe algo por encima del Sol, denominado Yungdrung o la Esvástica, sustancia y símbolo de lo Absoluto y de la Vacuidad, un principio eterno e infinito que ni se puede nombrar ni explicar. El Sol es la plasmación luminosa de tal Vacuidad-Esvástica. La alusión general nos recuerda otras cosmogonías antiguas, en tanto que el estado primordial es una especie de Caos en el que inicialmente Tierra y Cielo estaban unidos, para después separarse, ascender el Cielo y hundirse la Tierra. En este escenario aparecieron los seres humanos.

No existe un mito común acerca del origen del ser humano entre las diversas tribus tibetanas antiguas. El más relevante, además del más extendido, tuvo su origen en el Tíbet central, mientras que la zona de Amdo, al noreste de la Meseta tibetana, fue el origen, tal vez, del más conocido de tales mitos. En tiempos pretéritos Tíbet era un sitio desierto, aunque habitaba allí un mono el cual, unido a una mujer (en realidad una ogresa de nombre Tra Sinmo, Ogresa de los Riscos), tuvo seis hijos. Se vio obligado a esa unión ante las amenazas de la ogresa que le dice que si no es con él lo hará con un demonio con lo cual dará a luz una prole que inundará de demonios el País de las Nieves.

Aunque al principio de alimentaban de cortezas, hierbas, raíces y hojas, con el tiempo aprendieron a comer productos ya aderezados. Crecieron y paulatinamente perdieron tanto la cola como el pelaje, convirtiéndose así en humanos, que vendrían a ser, por consiguiente, los ancestros de los tibetanos. No por casualidad el sitio en el que se instaló la pareja primordial mujer-mono se denomina Castillo del Mono de la Roca Blanca, un espacio geográfico hoy en China, concretamente en la provincia de Qinghai llamado Xinghai.

En los antiguos textos Bonpos es el huevo cósmico el que se manifiesta como origen del universo. De un huevo de gran tamaño, surgido de manera espontánea, procede todo lo que se conoce. De sus partes constitutivas proviene el mundo (de la clara los océanos mientras que de la yema los animales y el propio humano). En ciertos documentos se menciona un demiurgo, que fue el encargado de reunir los cinco elementos (aire, fuego, agua, tierra y espacio), con los cuales configuró un ciclópeo huevo blanco muy luminoso y otro sin luz, negro. Golpeó el huevo blanco con una rueda de luz haciendo que brotara una luz blanca, con la que surgió la primera de las divinidades y de los humanos, cuyo origen es común. Se trata de Sipa Sangpo Bumtri, de tez blanca y cabello verde. Por su parte, el huevo negro explotó y salió Mumpa Serden Nagpo, el Señor del Mal, con el cuerpo cubierto de luz oscurecida y de piel negra.

Con posterioridad a estos acontecimientos, al soplar el viento sobre la superficie del mar se formó una gigantesca burbuja, que chocó contra un huevo azul del cual, al quebrase, emergió una mujer también de color azul. Esta mujer se unió con Sipa Sangpo pero sin entrechocar sus respectivas narices, de forma que de ella salieron los animales. Luego entrechocaron sus apéndices nasales y ella ahora dio a luz a nueve hembras y otros nueve varones, de los cuales procede la estirpe de los seres humanos que pueblan el mundo.



[1] El Bon es una religiosidad con unas evidentes tonalidades chamánicas que recibiría las influencias, sobre todo a lo largo del I milenio a.e.c., de creencias y pensamientos provenientes de Occidente, de parte de las poblaciones iranias. Gracias a este enriquecimiento se estableció el Bon de la Esvástica, que pudo tener determinados influjos mazdeístas. 
 

 

Canal de YouTube. Arte por Arte: Arte mesopotámico I


Amigas, amigos. Primer vídeo de la serie Arte antiguo en el canal de YouTube Arte por Arte, que trata el arte mesopotámico. Serán un total de ocho vídeos que referirán las características del arte de esta peculiar región histórica del Medio Oriente. Espero que sea interesante y de utilidad o interés para alguien. Un saludo cordial. J.L.S.

Prof. Dr. Julio López Saco
UM-FEIAP, octubre, 2020. 

7 de octubre de 2020

Del héroe arqueológico y literario al histórico: Alejandro Magno



Imágenes, de arriba hacia abajo: una crátera de columnas de figuras rojas de Apulia, con el héroe Héctor, su mujer Andrómaca y Astianacte, datada entre 370 y 360 a.e.c. Museo Nacional del Palacio Jatta, Bari; y Alejandro Magno en el Templo, siglo XVIII. El Magno se arrodilla ante las escrituras en presencia del sumo sacerdote, que señala el Arca de la Alianza. Museo del Prado, Madrid.

La creación de los héroes y su consolidación histórica fue una responsabilidad de la religión cívica de las poleis griegas. La heroización funcionó como una prosopopeya, en virtud de que el estatus social de los héroes ancestrales fue cambiando, sufriendo una transformación a la que se adaptaron aquellos fallecidos de las elites dirigentes por mediación de una institucionalización de un vínculo. Gracias a los héroes la polis griega fundamenta y legitima la soberanía política. El héroe se empleará además como símbolo de la personalidad del núcleo habitado, haciéndolo viable para la posteridad.

Tales personalidades heroicas podrán ser individuos reales, príncipes, guías, jefes o guerreros ilustres; incluso fundadores de colonias, pero sobre todo personajes legendarios o míticos, como fue el caso de Menelao de Esparta, Teseo de Atenas, Anios de Delos o Agamenón de Micenas, por mencionar únicamente algunos ejemplos.

La figura heroica de la mitología griega ha ido mutando su función y sentido en el seno de la antigua literatura helena. Comienza siendo el guerrero de la épica, quien vive para conquistar  una gloriosa posteridad, siendo celebrado en los cultos y en el canto de los poetas. En la épica se inmortaliza al héroe muerto. En cualquier caso, en el marco épico, a los héroes arcaicos, con grandes poderes, le sustituyen los héroes guerreros de tipo micénico, al modo de los que vemos en la Ilíada, hasta el viajero mítico y cuasi novelesco de la Odisea.

Posteriormente, el héroe trágico es representado en las tragedias en sus crisis y desventuras, no en sus triunfos; se les enfrenta a un destino inevitable provocado tanto por su propia audacia como por su arrogancia. Se muestran los sufrimientos del héroe, como un reflejo de la condición humana, siempre frágil. Los más poderosos héroes de la tragedia no pueden evitar el sufrimiento, la catástrofe o el fracaso, la ruina fatal (Áte). Ahora los hechos gloriosos el canto épico ya no se destacan, sino que lo hacen los desastres y acciones patéticas de los protagonistas.

El héroe de la comedia ya no posee abolengo noble, ni es rey ni un gallardo guerrero, sino un individuo común urbano o un campesino con algunas ideas y planes para salir de algún enredo mayor. Se encarga de conseguir remedio a los males que perturban a su ciudad. Por su parte, el héroe de la novela ya no es mitológico: es un joven apuesto y hermoso, virtuoso y fiel, de rica familia, cuyas andanzas, en compañía de su amada, son realmente pruebas iniciáticas con final feliz. Sufren pero logran escapar de trampas y acechanzas varias gracias a Fortuna o a la intervención de algunas diosas en actitud benévola, como Ártemis o Afrodita.

Esta diferenciación heroica responde al devenir histórico de la sociedad griega de la antigüedad, pues son un reflejo del paso de una sociedad aristocrática de héroes conquistadores y guerreros, pasando por la propia de la ciudad democrática, en la que se destaca la grandeza patética de los héroes sobre los escenarios teatrales, hasta la sociedad helenística, desengañada de unos ideales democráticos que ya no convencen, en donde los héroes, jóvenes que persiguen su personal felicidad, son de un rango menor, por no decir que ya ni héroes son.

Al margen del legado mítico más arcaico del mundo griego, la historia elevó a los altares de la heroicidad a algunos personajes históricos como nuevos héroes mitológicos, hombres ilustres tanto de Grecia como de Roma, caso de Julio César o Pericles, cuyas hazañas, mayormente bélicas o políticas, no han quedado registradas en la tradición literaria, sino en las crónicas históricas. Entre ellos, el más destacado ha sido, probablemente, Alejandro Magno.

Alejandro representa el ideal del héroe griego magnánimo en virtud de su sin par espíritu conquistador y de su trágica y muy temprana muerte lejos de Grecia, concretamente en Babilonia. Morir joven es el momento en que deben fallecer los héroes, sobre todo los épicos, siempre alejados de la decadencia de una edad provecta. En este sentido se figuraba como el sucesor de los grandes héroes míticos. Sus antepasados principales de la mitología serían Heracles y Aquiles.

Será el Pseudo Calístenes quien acredite a Alejandro como invicto conquistador y un indómito viajero. Sin lenguaje épico ni trasfondos divinos, nos muestra un Alejandro trágico e intrépido. Es aquí donde le vemos ascender en un carro tirado por grifos al cielo o sumergirse en las aguas en una bola de cristal, o en donde acomete fieros enfrentamientos con fantásticos monstruos en India. En el Pseudo Calístenes también dialoga con los árboles parlantes, y profetas, de la Luna y el Sol o cruza el denominado País de las Sombras. Raptado por Ptolomeo, es sepultado en Alejandría para gloria imperecedera del Egipto helenístico. Aunque en la época helenística ya había pasado el tiempo de la gran épica, existieron, no obstante, algunos intentos de llevar a cabo una épica culta, como es el caso de la Eneida virgiliana o las Argonáuticas de Apolonio de Rodas, ambas obras con elevado estilo mitológico. Conviene recordar, finalmente, que este Alejandro mitificado pervivirá en dos poemas clásicos persas, el Iskandername de Nizami y el Shahnameh de Firdusi.

Prof. Dr. Julio López Saco

UM-FEIAP, octubre, 2020.


2 de octubre de 2020

Arte luvio-arameo: ortostato de Milid y placa mural frigia



En el marco de eso que se ha dado en llamar el arte del occidente periférico de Mesopotamia, o desde una perspectiva únicamente geográfica, del  Mediterráneo oriental, y que encuadra el arte de Siria (Ebla, Alalah, Qatna, Ugarit y demás), el arte fenicio (de sus ciudades-estado), el de Palestina (cananeo e israelita) y el de Anatolia (Hacilar, Alakahüyük, hititas y arte luvio-arameo, que incluye el arte frigio), dos piezas memorables del Museo de las Civilizaciones Anatólicas en Ankara. En primer término un ortostato de Milid, en basalto, que muestra al rey Sulumeli ante el famoso Dios de las Tormentas. Ha sido datado entre los siglos XI y X a.e.c. En este notable ejemplo del arte luvio-arameo, el rey ofrece una libación y una víctima a la deidad, que aparece representado dos veces, recibiendo la ofrenda y en su carro, a la izquierda. En segundo lugar, una placa mural en cerámica pintada y pulimentada, fechable en el siglo VI a.e.c. Se trata, esta placa frigia, de un par de guerreros vestidos a la usanza frigia (la armadura es idéntica a la de los guerreros de Karkemish). Estas placas decoraban, formando un friso continuo, la parte más elevada de los muros exteriores de buena parte de las casas frigias. Nótese la, se diría, simpática estilización de los rostros de los combatientes, casi caricaturescos. 

Prof. Dr. Julio López Saco

UM-FEIAP, octubre, 2020.

Vídeos (J): Ciudades del mundo antiguo: una historia


Apreciados compañeros, colegas y estudiantes, amigos todos. Décima y última entrega (a falta de un breve epílogo sobre el origen de las ciudades) de la serie Ciudades del mundo antiguo: una historia (en vídeo, YouTube). En esta oportunidad se han trabajado la antiquísima ciudad de Caral (valle del Supe), en Perú, la mítica Cnosos cretense, la no menos legendaria Petra y la siempre fascinante e histórica Bizancio-Constantinopla. Como es preceptivo en este caso, mi mayor deseo y esperanza es que el vídeo, al igual que los anteriores, pueda llegar a ser de cierta utilidad o interés para algunas personas, o tal vez un motivo genuino para zambullirse en el siempre complejo, e historiográficamente cambiante mundo antiguo. Han sido tratadas cuarenta ciudades, si bien podrían haber sido muchas más, que se han quedado en el tintero, exclusión necesaria para no hacer interminable la serie y excesivamente extensos los vídeos. No obstante, espero que la selección haya valido la pena. Cualquier comentario sobre el tema, preguntas, críticas o sugerencias, siempre serán bienvenidas (y contestadas en la medida de las posibilidades). Un saludo cordial. J.L.S.

Prof. Dr. Julio López Saco

UM-FEIAP, octubre, 2020.


30 de septiembre de 2020

Arte y religión: retoños de la mente simbólica humana

Una buena cantidad de productos de nuestro cerebro que son capaces de mover pasiones (fantasía, mitos, imaginación), pueden clasificarse en el marco de dos facetas universales propias del comportamiento humano, que definen nuestra especie, a pesar de que desde la perspectiva de la sobrevivencia se puedan contemplar como inútiles: el arte y la religión, las cuales han marcado el devenir de la historia humana. El desarrollo de nuestra mente simbólica, fundamento de ambas, es una mente que trasciende la realidad inmediata. Es la mente que ya tenían aquellos neandertales que adornaban su cuerpo con conchas de diversos colores. Las creencias religiosas y las artes se contemplan como un juego vital, una parte decisiva del juego social. Y es que la principal característica humana parece ser antes el juego que la sapiencia. Desde la óptica zoológica ambos productos son extraños pues concentran valores sociales y rangos emocionales.

El arte es capaz de producir placer biológico, tangible y con profunda intensidad. Su apreciación provoca acción y movimiento, emoción y empatía. Tal vez los ornamentos corporales personales hayan sido el motor de la posterior evolución cultural del arte figurativo. Los más arcaicos ejemplos de adorno personal se hallaron en la cueva de Blombos, en Sudáfrica, en donde aparecieron caracoles marinos de unos ochenta mil años de antigüedad, perforados con la intención de ser ensartados en un collar. A pesar de que faltan evidencias de la función social del arte figurativo, zoomorfo o antropomorfo, no se puede descartar que se destacase por su propensión a impresionar a los demás. Hasta es probable que el sapiens quisiera demostrar su superioridad sobre los neandertales en Europa precisamente haciendo ostensible sus refinadas y precisas habilidades motoras necesarias para producir obras estéticas. Aquí cobra valor el supuesto de que el arte, como otras facetas humanas, es un juego. En cualquiera de los casos el arte, tanto el adorno personal, como el arte figurativo, pictórico o escultórico de los cromañones, es una manifestación de una mente simbólica.

Se suele señalar a las inhumaciones intencionadas como la seña que indica la presencia de creencias religiosas en los grupos humanos. La célebre Sima de los Huesos en Atapuerca (Burgos) puede haber sido un lugar de acumulación intencionada de cadáveres por parte del Homo heidelbergensis, hace más de medio millón de años. Una clave para entender la religiosidad humana, no obstante, es la presencia en el ser humano de una mente modelada para vivir socialmente, la cual permite entender como agentes causales una serie de cosas que en realidad no lo son. Astros, piedras, nubes, objetos de distinto tipo pueden poseer “vida” y “voluntad”; es decir, tener intencionalidad. El ser humano, como buscador de mentes, cree encontrarlas en todas partes, lo que significa que las creencias religiosas pudieron crearse a partir de tales mecanismos mentales.

Con un menor atisbo de duda, se puede decir que las creencias religiosas desempeñan un rol destacado en la cohesión grupal. Una razón factible de las religiones puede ser la sugestión, capacidad probablemente única del ser humano. Las personas pueden ser sugestionadas, y si quien sugestiona es superior jerárquicamente (una autoridad) al sugestionado, el efecto se multiplica exponencialmente. Tal es así que muchas religiones han podido emplear el efecto sugestionador como un mecanismo potenciador de la credibilidad. Un fenómeno, que también puede fomentar la sugestión, y que resulta, además, específico del ser humano, es la hipnosis. Su rol en el desarrollo de las creencias es factible. Un nuevo factor que contribuyó al éxito de las creencias religiosas radicó en su capacidad de explicar o hacer comprensible el mundo y lo que ocurre en él.

Prof. Dr. Julio López Saco

UM-FEIAP, septiembre, 2020


22 de septiembre de 2020

Poblados y ciudades de la antigua India: una configuración


Imagen: relieve en un friso de la puerta sur de la estupa número 1 de Sanchi, que representa la ciudad de Kushinagar en el siglo V a.e.c.

El asentamiento humano que conforma un pueblo ha sido desde siempre el fundamento de la economía india, a la par que el custodio de la tradición hindú frente a la ciudad, más dispuesta a aceptar otro tipo de tradiciones centradas en religiosidades heterodoxas, como la jaina o la budista. La vivienda, ubicada cerca de un curso de agua o un lugar de aprovisionamiento de la misma, estaba configurada, en época védica, por un recinto con una empalizada hecha de madera. En función de que la casa debía acoger a la familia patriarcal, que reunía los hijos varones casados, pero también a otra serie de parientes, la vivienda tenía que disponer de varias habitaciones distribuidas en un único plano, distribuyéndose alrededor de un patio cerrado. Las familias más pobres, no obstante, habitaban en cabañas sencillas.

El bambú, la madera, la caña y la arcilla mezclada con estiércol de vaca como elemento purificador, además de la cal para enlucir, y los ramajes y la paja para el techo, eran los materiales habituales en la construcción de las viviendas. En los interiores, los tabiques de separación se realizaban con esteras, mientras que el suelo era habitualmente de tierra apisonada. Las paredes internas se enlucían de blanco, en tanto que las externas se ornamentaban con dibujos en color ocre. No solía estar ausente un pequeño espacio para el altar doméstico. El mobiliario esencial consistía en la cama, tinajas, paneras y arcones. No obstante, la vida se desarrollaba, esencialmente y siempre que fuese posible, al aire libre.

Los lugares públicos de mayor importancia y significación eran el templo, la cisterna y la casa del consejo del pueblo. El consejo estaba formado por miembros escogidos entre los más ancianos de las distintas comunidades, dirigidos por un jefe. Más alejado del pueblo, muchas veces al lado de algún río, se encontraba la zona reservada para las cremaciones de los cadáveres, un lugar considerado impuro y poblado por espectros.

En los alrededores próximos se cultivaban los campos, sobre todo con arroz, mijo, caña de azúcar, trigo, hortalizas, legumbres y frutas variadas. Al lado de la agricultura se practicaba el pastoreo, la apicultura y la cría de aves de corral. La cercanía de junglas hacía posible la práctica de la pesca y la caza, de la cual se utilizaba tanto la carne como las pieles.

La estructura de la ciudad estaba regulada por un ritual que se imponía sobre un esquema en forma de rejilla en el que cada cuadrado estaba protegido por una deidad específica. Las primeras aglomeraciones de consideración urbana en el valle del Ganges aparecieron en torno a la mitad del primer milenio antes de nuestra Era. Fue el caso de Indraprastha, Ayodhya, Hastinapura y Girivraja, de las cuales, no obstante, apenas han quedado vestigios, salvo algunas empalizadas. Las viviendas se hacían con materiales perecederos. No será hasta el siglo VI a.e.c. cuando aparezcan las primeras edificaciones en piedra, concretamente en Rajagriha, en Bihar.

Las fuentes literarias son de ayuda para reconstruir la forma arquitectónica de las urbes de los primeros siglos de la Era cristiana. Es el caso particular del Raghuvamsha, de Kalidasa, centrado concretamente en la dinastía de Ayodhya y en los paneles de las grandes estupas de Sanchi, Amaravati y Bharhut. El recinto acostumbraba a estar protegido por muros, rodeados generalmente por fosos, con torres defensivas y varias puertas. Los tratados de arquitectura urbana muestran que las calles debían cruzarse en ángulo recto. Las principales estaban pavimentadas con guijarros y bordeadas por canales para la recogida de aguas. La avenida real era la arteria principal, y atravesaba la ciudad de este a oeste. A ella daba el palacio real de la ciudad.

Para transportar las mercancías se empleaban vehículos pesados tirados por una pareja de bueyes, normalmente de dos ruedas. Las personas utilizaban pequeños carruajes tirados por caballos y protegidos por un pequeño tejado abombado.

Los templos, establos, galerías de pinturas, cisternas y jardines públicos eran otras edificaciones propias de las ciudades. Los barrios se dividían por castas y gremios. Las viviendas de los más ricos tenían varios pisos, y estaban hechas de madera, ladrillo cocido, arcilla mezclada con paja y bambú. Las ventanas se cerraban con esterillas y con rejillas fabricadas de bambú. Los tejados podían ser abombados o planos, con cubiertas de tejas cocidas. Las zonas de la casa se reservaban para los hombres, la servidumbre, las mujeres y los animales. Se articulaban alrededor de un patio con un pozo en el medio. Era un sitio destacado el recinto para el fuego sacro. Habitualmente los baños formaban una estructura aparte. En una buena cantidad de casas existía una estancia, de carácter secreto, destinada para el tesoro familiar. El texto Kamasutra cuenta que el mobiliario incluía escabeles, divanes, cofres, sillones, consolas, mesas para pintar y camas con baldaquino. Diversas cortinas y esteras se empleaban para separar los ambientes, en tanto que la iluminación dependía directamente de candiles de metal o de terracota. Uno de los objetos que más destacaban en las casas eran los espejos.

La construcción de la casa se realizaba después de una serie de rituales. El arquitecto-sacerdote tenía que considerar la naturaleza del terreno y observar su solidez, sabor, olor y color. La fecha de comienzo de las obras debía ser establecida por un astrólogo.

En las ciudades existían numerosas tabernas y casas de juego. Los espectáculos y juegos con presencia de animales eran frecuentes, además de las representaciones de juglares, títeres, acróbatas itinerantes y actores. Por otro lado, la prostitución era una actividad muy real en la vida urbana. Las cortesanas eran, en cualquier caso, cultas y refinadas. La urbe estaba dirigida por un gobernador que tenía la ayuda de un consejo municipal, en el que estaba el jefe de los mercaderes, de los escribas, de los cancilleres y de los banqueros, al margen de otros representantes de gremios profesionales destacados.

En definitiva, tenemos en términos globales, una ciudad rodeada por muros almenados, con puertas monumentales, fosos y jardines, y en su interior un buen número de casas de varios pisos con balcones y verandas. 

Prof. Dr. Julio López Saco

UM-FEIAP, septiembre, 2020. 


Vídeos (H e I): Ciudades del mundo antiguo: una historia



Vídeos 7 (arriba) y 8 (abajo), de la serie Ciudades del mundo antiguo: una historia. En el séptimo se analizan las ciudades de Palmira, Pompeya, Roma y la etrusca Caere; en el octavo, Meggido, Qumram, la muy famosa Troya y Mileto, cuna de filósofos como Tales y logógrafos de la talla de Hecateo. Todos estos enclaves han tenido una relevancia histórica decisiva. Espero, como siempre, que puedan ser de utilidad. Saludo cordial. J.L.S. 

Prof. Dr. Julio López Saco
UM-FEIAP, septiembre, 2020

 

14 de septiembre de 2020

Shimao y el nuevo neolítico chino protourbano




Imágenes, de arriba hacia abajo: foto del yacimiento de Shimao. Cortesía Xinhua; cráneos desenterrados en la puerta oriental de Shimao; y relieve con presunta deidad híbrida. Cortesía Shaanxi Provincial Institute Archaeology.

En la meseta de Loes (o Huangtu, en Shanxi, Gansu, Shaanxi y Región Autónoma de Ningxia), próxima al desierto del Ordos, en las colinas del río Tuwei, aparecieron una serie de fragmentos de jade, varios de ellos con forma de discos, cetros u hojas de cuchillo. El jade no se halla de modo natural en el norte de la provincia de Shaanxi y no tiene relación con la Gran Muralla. Los arqueólogos chinos, encabezados y dirigidos por Sun Zhouyong, director del Instituto Provincial de Arqueología de Shaanxi, ante tal circunstancia, empezaron a indagar y descubrieron los restos de una ciudad fortificada (Shimao), con una muralla de casi diez kilómetros de extensión alrededor de una pirámide y un santuario que contenía objetos de jade, murales pictóricos, así como diversas evidencias de sacrificios humanos. Los arqueólogos han sacado a la luz también un extenso conjunto relieves pétreos en forma de animales monstruosos, serpientes e híbridos zoomorfos cuya iconografía recuerda la propia del fin de la Edad del Bronce chino. La datación del yacimiento muestra que determinadas zonas de Shimao se remontan a más de 4000 años, un período bastante anterior al surgimiento de la civilización china en la Llanura Central, mucho más al sur.

Se estima que Shimao floreció entre 2300 y el 1800 a.e.c. Sin embargo, parece que de manera repentina y abrupta quedó abandonada a su suerte. Por otra parte, ningún texto antiguo menciona una antigua urbe de gran tamaño en territorios tan septentrionales, muy al norte de la principal cuna de la civilización china. Se puede afirmar ya que Shimao se ha convertido en el mayor asentamiento neolítico de China, con la presencia de una tecnología y una estética procedentes de la estepa septentrional y que, se estima, pudieron influir en las posteriores dinastías chinas. Este hallazgo, sumado a otros yacimientos prehistóricos próximos e incluso costeros, ha provocado que los historiadores se hayan interrogado acerca de los inicios civilizatorios chinos. Los especialistas piensan que Shimao surgió como una ciudad cuyo objetivo era afrontar continuados peligros, puesto que fue erigida en una región conflictiva, una frontera que sería testigo de la pugna entre los agricultores de las llanuras centrales y los pastores nómadas de la estepa más septentrional.

Se ha estimado que los grabados pétreos habrían conferido a la pirámide escalonada una suerte de especial prestigio religioso. Como medida de protección ante vehementes rivales, las elites de Shimao habrían diseñado esta pirámide, de una veintena de escalones, en la colina más elevada. Tales grupos elitescos se protegerían viviendo en el piso superior de la plataforma, la cual incluye un gran complejo palaciego que contaba con talleres de artesanía y, muy probablemente, templos para rituales y ceremonias diversas. Desde la pirámide central irradiaban las murallas perimetrales interiores y exteriores, marcando un diseño urbano embrionario que sería remedado por las ciudades chinas durante siglos. Es factible que las dimensiones de Shimao requiriesen la colaboración de pequeñas ciudades satélite que estarían en su órbita. De hecho, se han desenterrado unas ochenta ciudades de piedra de época neolítica (de la cultura Longshan), en el norte de la provincia de Shaanxi, diez de las cuales están ubicadas en la cuenca del río Tuwei, lugar de Shimao. Es posible que todos estos pequeños núcleos sentasen las bases sociales para la formación estatal de Shimao.

El sistema defensivo del asentamiento incluía barbacanas (estructuras defensivas con puertas flanqueadas por torres), baluartes y puertas que permitían la entrada en un único sentido. Estos muros fortificados, con más de dos metros de espesor, rodeaban la ciudad. Dentro de las murallas de piedra se emplearon vigas de madera usadas como refuerzos, un método de construcción que se creía iniciado en época dinástica Han, mucho tiempo después. Bajo la muralla del lado este de la ciudad salieron a la luz ochenta cráneos humanos inhumados en seis fosas. Las dos fosas más próximas a la entrada principal a la ciudad contenían veinticuatro cráneos cada una en una determinada disposición. Las cantidades sugieren la evidencia de una decapitación ritual en el momento del establecimiento de los cimientos del muro, al modo de un ritual fundacional de la ciudad. Se estaría, en consecuencia, ante el ejemplo más antiguo documentado de sacrificio humano en la dilatada historia china. La mayoría de las víctimas eran mujeres jóvenes, tal vez prisioneras que formaban parte de un grupo rival. Estos cráneos de Shimao presagian la evidencia de sacrificios humanos durante el desarrollo de la cultura Shang, entre 1750 y 1080 a.e.c. Los restos humanos podrían ser  indicación de que la puerta oriental señalaba la entrada a un mundo diferente. A esta presencia humana se suman los rombos tallados en algunos bloques de piedra en las murallas en terraza, un hecho que les otorgaba el aspecto de ojos vigilantes sobre la puerta este.

Asimismo, en las paredes de piedra, y a intervalos regulares, se encontraron fragmentos de jade verde oscuro y negro, una especie de ornamentos brillantes que podrían tener la función de alejar el mal y proteger tanto el poder como la riqueza de las elites de Shimao. La enorme abundancia de artefactos de jade sugeriría, por otra parte, que el núcleo importaba grandes cantidades de tal material de aliados comerciales distantes. Además del jade, también fueron descubiertos restos de piel de caimán, que debieron de llegar desde una zona pantanosa más meridional. En relación con la presencia de las pieles de estos reptiles se puede señalar que es probable que se utilizasen en tambores para determinadas ceremonias rituales.

Shimao no permaneció aislada del mundo exterior, en tanto que debió intercambiar tecnología y bienes con un amplio grupo de culturas, desde la estepa de Altái hasta las regiones costeras cercanas al mar Amarillo. Shimao, al igual que otras muchas zonas, demuestra que la civilización china tuvo varias raíces diferentes, y no surgió única y exclusivamente a partir de un desarrollo en la Llanura Central, a lo largo del curso medio del río Amarillo. Las estructuras de piedra, asociadas con la estepa más que con la Llanura Central, el pastoreo de animales, como bueyes u ovejas, así como la metalurgia, son tecnologías que China adoptaría incorporándolas en su cultura.

Otro descubrimiento notable fue el hallazgo de una veintena de fragmentos de hueso delgados, curvados y lisos, todos ellos idénticos. Los arqueólogos pensaban que se trataban de peines u horquillas, pero los huesos resultaron ser arcaicos ejemplos de un instrumento de lengüeta denominado arpa de boca o birimbao. Del mismo modo, se hallaron evidencias de bustos y estatuas humanas que debieron estar ubicadas en las murallas alrededor de la puerta oriental.

Un interrogante que ha llamado la atención de los arqueólogos es el motivo por el cual Shimao quedó abandonada a su suerte. Parece ser que los motivos no tienen que ver con desastres naturales, del tipo de inundaciones, terremotos o plagas. Parece posible que, al menos en parte, la población fuese ahuyentada por una guerra, aunque algunos científicos opinan que el cambio climático pudo tener su influencia. En el tercer milenio a.e.c., el clima era relativamente cálido y húmedo, lo cual atraería población a la meseta de Loes. Sin embargo, los registros históricos demuestran un acelerado cambio entre 2000 y 1700 a.e.c, hacia un clima bastante más seco y frío. Los bosques ausentes y los lagos secos propiciarían, de esta manera, que los desiertos se agrandasen, lo cual motivaría una migración de los habitantes de Shimao.

Prof. Dr. Julio López Saco

UM-FEIAP, septiembre, 2020.

Canal de YouTube. Arte por Arte. Vídeo 4: escultura del Paleolítico Superior.


Cuarto vídeo de la serie Arte antiguo, en el canal Arte por Arte. En esta ocasión, la segunda parte de la escultura del Paleolítico Superior, concretamente sobre la función y significado de las mal llamadas Venus. Espero que resulte de interés. Un saludo. J.L.S.

Prof. Dr. Julio López Saco
UM-FEIAP, septiembre, 2020.

Vídeos (F y G): Ciudades del mundo antiguo: una historia



Amigos: vídeos 6 y 7 de la serie Ciudades del mundo antiguo: una historia. En la sexta entrega las ciudades antiguas de Chang'an-Xi'an, Luoyang en China, Babilonia en Irak y Kudaisi en Georgia; en el séptimo vídeo las ciudades de Palmira en Siria, y Pompeya, Roma y la etrusca Caere (Cerveteri), en la península itálica. Estas últimas cuatro estuvieron relacionadas en algún momento de su historia con el mundo romano. Espero que puedan ser de utilidad. Saludo. J.L.S. 

Prof. Dr. Julio López Saco
UM-FEIAP, septiembre, 2020.

7 de septiembre de 2020

Odiseo y las sirenas: aríbalo de Boston



En la imagen, un aríbalo, vasija para aceites, con la presencia de Odiseo enfrentado a las sirenas. Del período arcaico, se data entre 575 y 550 a.e.c., y procede de Corinto. (MFA, Museum of Fine Arts, Boston, Vases, nº 467). Se muestra también un dibujo con el despliegue iconográfico. Odiseo atado al mástil de la embarcación (como en el estamno del Pintor de la Sirena), navega por la isla de las sirenas. Se ven las cabezas de la tripulación en una fila. Tres de las enormes sirenas están en la cima de un acantilado, detrás de las cuales hay una mujer sentada, mientras que dos gigantescos pájaros (prefiguración de las propias sirenas) están sobre el barco amenazando a los marineros. Detrás de la embarcación se puede observar una gran edificación, probablemente las puertas del Hades, lo cual alude al carácter funerario de las sirenas. Las sirenas se nos presentan como seres sobrenaturales de naturaleza femenina. Representan un peligro, el que reside en su poder seductor a través de la voz y el canto. En la Odisea, las sirenas habitan una isla pedregosa y estéril. Hijas del dios fluvial Aqueloo o de la deidad marina Forcis, su número varía según los autores: dos en Odisea, tres en otros varios autores y hasta ocho para Platón. Su primera aparición iconográfica es esta que está a la vista de todos.

Prof. Dr. Julio López Saco

UM-FEIAP, septiembre, 2020


1 de septiembre de 2020

Mitos y héroes en la pintura vascular griega (III y IV): Orfeo y la música / Egeo y el oráculo de Delfos



 

Esta vasija, una crátera de columnas ática de figuras rojas, atribuida al Pintor de Orfeo (440 a.e.c.), que fue encontrada en una tumba en Gela, en Sicilia, muestra al cantante mítico Orfeo sentado sobre una roca y tocando la lira. Tiene su cabeza ligeramente levantada, como si estuviera en trance, y su boca entreabierta, lo cual indica que está cantando. Su cabeza aparece coronada con hiedra. Según las píticas de Píndaro, Orfeo era hijo de Apolo, dios del arte de la escritura y el canto, y de la musa Calíope. Esta conexión con Apolo resulta ser figurativa y tangencial, ya que otras fuentes aseguran que su padre es Eagro, el rey tracio.

Orfeo habría nacido, por tanto, en Tracia. En la crátera, las figuras que rodean al cantante llevan adornos tracios y unas capas hechas de piel de zorro. Sin embargo, Orfeo es representado con cabellos y vestimentas griegas. Su juventud, belleza y el instrumento musical lo convierten en una reminiscencia de Apolo, en tanto que la corona de hiedra lo asocia con Dioniso, cuyo culto se supone que el mismo Orfeo habría iniciado. De acuerdo a Esquilo, citado en el Pseudo-Eratóstenes, el dios Dioniso sería también responsable de su muerte, quien lo habría castigado con una terrible muerte: sus seguidoras femeninas le despedazan, y únicamente su cabeza llega a la isla de Lesbos, en donde se erigiría un templo y se fundaría un oráculo en su honor.

En el kylix ático de figuras rojas, de Vulci, datado entre 440-430 a.e.c. y atribuido al Pintor de Codro, se observa un templo en el centro de la composición, representado por una columna dórica con un arquitrabe y un friso que presenta triglifos. A la izquierda se sienta una mujer vestida con túnica sobre un alto trípode. La hallamos mirando absorta una vasija de libación que mantiene sujeta con su mano izquierda, en tanto que en la derecha tiene una pequeña rama de laurel. A su derecha, un hombre barbado, en digna pose, permanece de pie, con una corona de laurel y una tainia alrededor de su cabeza. Mira con expectación a la mujer sentada. Las inscripciones señalan que se trata de Temis y de Egeo, rey de Atenas y padre del héroe Teseo.

Se nos muestra el oráculo délfico, ya que la rama de laurel se refiere simbólicamente al dios Apolo. Debe recordarse que según el mito, la Pitia se sentaba sobre una fisura en el suelo de la que emanaban vapores, gracias a los cuales recibía alucinatorios mensajes, luego escritos como pronunciamientos oraculares por el oficiante o sacerdote. Las más antiguas tradiciones señalaban que la Pitia debía de ser virgen, aunque con posterioridad el cargo fue desempeñado por mujeres ancianas. El nombre de la Pitia aquí, Temis, se relaciona a la titán que conocía el futuro y que Hesíodo menciona como uno de los doce titanes de la primera generación. Como señora de la ley divina (también de la justicia), había recibido el oráculo de su madre, Gea, que luego cede a Apolo. La pregunta que se supone le hace Egeo a la Pitia probablemente tendría que ver con el deseo de tener un hijo (debemos inferir, Teseo).

Además de la gente que buscaba consejo acerca de asuntos privados, también comandantes del ejército y reyes planteaban cuestionamientos políticos a la Pitia, quien requería suntuosas ofrendas sacrificiales (para la cuales se construían casas-tesoro). Tal hecho muestra el relevante carácter de este oráculo panhelénico.

Prof. Dr. Julio López Saco

UM-FEIAP, septiembre del 2020.

26 de agosto de 2020

Vídeos (E): Ciudades del mundo antiguo: una historia



Amigas, amigos, colegas, estudiantes, y todo aquel que quiera. Ya está disponible el quinto vídeo de la nueva serie en YouTube que he convenido en denominar Ciudades del mundo antiguo: una historia. Se trata, como ya había comentado en relación a los anteriores, de una necesariamente resumida valoración arqueológica, histórica (e historiográfica en ciertas ocasiones), de antiguas y reconocidas ciudades, muchas ya desaparecidas pero vigentes en su halo misterioso, y otras todavía habitadas en la actualidad. Arqueología, historia y hasta diplomacia. En esta ocasión, otras cuatro urbes, que estuvieron localizadas en el continente asiático: Susa, en Irán, Mohenjo Daro en Pakistán, Varanasi-Benarés en India y Hattusa en Anatolia (Turquía actual). Espero sea de agrado, interés, utilidad para alguien. Un cordial saludo. J.L.S.

Prof. Dr. Julio López Saco

UM-FEIAP, agosto, 2020

24 de agosto de 2020

Canal de YouTube. Arte por Arte. Vídeo 1 sobre Arte prehistórico

 

Amigos, amigas, colegas, compañeros, estudiantes, lectores todos. Canal Arte por Arte; Arte de la antigüedad en pequeños vídeos de una duración entre 5 y 6 minutos, producidos por un antiguo y apreciado ex alumno, Nicolás Flores, desde México. El primer vídeo de la serie, sobre “Arte prehistórico”, como serán los siguientes siete. Como suele ser habitual, espero y deseo que sea de alguna utilidad o interés para algunas personas. Todo tipo de comentarios, críticos o no, preguntas o sugerencias, siempre serán bienvenidas (y contestadas en la medida de lo posible). Un saludo cordial. J.L.S.

Prof. Dr. Julio López Saco

UM-FEIAP, agosto, 2020

18 de agosto de 2020

Vídeos (D): Ciudades del mundo antiguo: una historia

 

Amigos, amigas, colegas, compañeros, estudiantes, lectores todos. Disponible el cuarto vídeo de la serie Ciudades del mundo antiguo: una historia. En esta ocasión, cuatro “nuevas” ciudades del mundo antiguo, ubicadas en el continente africano, tres de ellas pertenecientes al Egipto de la antigüedad (Buto, Menfis, Tebas-Luxor) y la otra en el ámbito del Mediterráneo, Cartago (en el Túnez actual). Como es habitual, espero y deseo que pueda ser de alguna utilidad o interés, o bien un mero divertimento para comentar. Cualquier tipo de comentarios, críticos o no, preguntas o sugerencias, siempre serán bienvenidas (y contestadas en la medida de lo posible). Un saludo cordial. J.L.S.

Prof. Dr. Julio López Saco

UM-FEIAP, agosto, 2020.


Mitos y héroes en la pintura vascular griega (I y II): la liberación de Prometeo / Teseo y el bandido Escirón


 

El robo del fuego que protagoniza Prometeo conlleva el castigo de Zeus. Le encadenó a una roca en el Cáucaso y le envió un águila que le devoraba el hígado cada día, con el agravante de que el órgano volvía a crecer al siguiente día. Era un castigo, con el consabido sufrimiento, de por vida, para toda la eternidad. Sin embargo, Heracles mataría al ave rapaz y liberaría al encadenado titán. En la pintura vascular de este ejemplo, una crátera cáliz de Apulia, del Pintor Branca, fechada entre 350 y 325 a.e.c., se muestra la liberación de Prometeo, quien permanece en el centro en una pose frontal, con las manos atadas a la entrada de una suerte de gruta o cueva. Desde la izquierda se aproxima un joven Heracles, con su clava y piel de león, y toca la mano del prisionero. Tal gesto, acompañado de la corona que mantiene Atenea, simboliza la liberación del prisionero. La otra figura femenina a la derecha parece ser Gea, y más allá de la diosa se observa a un Apolo sentado con una larga rama de laurel en su mano. La imagen de Prometeo se muestra con suaves y curvas líneas y con su pelo y barba rizada, formando bucles.

Bajo este registro superior, un segundo rango muestra unas deidades asociadas con el inframundo. La joven figura femenina en el medio con la antorcha en forma de cruz es Perséfone, en tanto que a su izquierda se sienta su madre, Deméter, quien tiene una flor en su mano. Entre ellas el águila de Zeus que parece ir cayendo. La figura alada de la derecha es una Furia o Erinia, diosa de la venganza de sangre. Su pasiva actitud, de hecho, parece confirmar que la venganza-castigo de Zeus ha llegado a su fin. Es muy probable que esta pintura vascular se haya fundamentado en el versión dramática de Esquilo, llegando a configurarse como una metáfora de la liberación de las penas y los sufrimientos. La asociación con las diosas del mundo subterráneo sugiere que la pieza pudo usarse como una ofrenda funeraria.

En el interior de esta copa ática de figuras rojas, atribuida al Pintor de Douris, y fechada en torno a 480 a.e.c. se representa un momento mítico pleno de suspense. El héroe Teseo, que lleva puesto un corto chitón, toma por una pierna al barbado bandido Escirón (semidiós hijo de Posidón) y lo lanza desde una roca. Cerca del pie del bandido se observa un árbol, una serie de olas, y en el agua erizos de mar y una tortuga. La mitología griega cuenta que en la costa de Megara el bandido Escirón forzaba a los viajeros que pasaban a lavar sus pies, momento que aprovechaba para empujarles a traición y hacerles caer desde el acantilado, al fondo del cual esperaba con sus fauces abiertas y ansiosa una enorme tortuga come humanos.

La representación sobre la vasija muestra a Escirón intentando agarrarse al acantilado con su mano derecha, pero ya el cuerpo del bandido ha llegado al agua, en donde una tortuga está rompiendo la parte inferior de su brazo izquierdo. La muerte del bandido en esta costa rocosa dio lugar a las creación de la denominadas rocas escironias o acantilados escironios tal y como mencionan Diodoro y Ovidio en sus Biblioteca Histórica y Metamorfosis respectivamente. En las más antiguas versiones del mito, Escirón ni era peligroso ni un ser malvado, siendo venerado, conforme a Pausanias en su Descripción de Grecia, como un benevolente constructor de caminos.

Se puede afirmar que la representación refleja la situación política en torno al 480 a.e.c., cuando tras las victoriosas guerras contra los persas, los griegos convirtieron a la conocida figura mítica de Teseo en un héroe ático nacional que luchaba con éxito contra enemigos externos. De esta manera, Teseo llega a ser verdaderamente popular en el arte del Ática pues se transforma en una figura identificadora. A pesar del declive de las representaciones en el siglo IV a.e.c., uno de los motivos más populares del mito de Teseo seguirá siendo la victoria conseguida sobre el temible bandido Escirón.

Prof. Dr. Julio López Saco

UM-FEIAP, agosto, 2020.


11 de agosto de 2020

Vídeos (B y C): Ciudades del mundo antiguo: una historia

 

Amigas, amigos, colegas, estudiantes, y todo aquel que quiera. Ya está disponible el segundo y el tercer vídeos de la nueva serie en YouTube que he convenido en denominar Ciudades del mundo antiguo: una historia. Se trata, como ya había comentado en relación al primero, de una necesariamente resumida valoración arqueológica, histórica (e historiográfica en ciertas ocasiones), de antiguas y reconocidas ciudades, muchas ya desaparecidas pero vigentes en su halo misterioso, y otras todavía habitadas en la actualidad. Arqueología, romanticismo, historia y hasta diplomacia. En esta ocasión, otras cuatro urbes, que estuvieron localizadas en la Siria actual: Alepo, Damasco, Ebla y Karkemish (también en Turquía), en el segundo, y cuatro más en el Próximo Oriente de Asia, en territorios de Cisjordania-Palestina, Líbano, Israel: Jericó, Biblos, Beirut (tan actual por la reciente y terrorífica explosión sufrida) y Jerusalén, en el tercero. Espero sea de agrado, interés, utilidad o una distracción. Un cordial saludo. J.L.S.

Prof. Dr. Julio López Saco

UM-FEIAP, agosto, 2020


4 de agosto de 2020

La Utopía de Shennong: mito y poder en la antigua China



Imagen: Shennong, el divino agricultor, relieve del santuario de Wu Liang, de época Han (206 a.e.c.-220). En la leyenda se alude al hecho de que enseña la agricultura y abre la tierra (con el recurso técnico del arado), para sembrar mijo. Esta divinidad, generalmente confundida con la deidad o emperador del fuego Yandi, fue racionalizada como un sabio rey, símbolo de la “dinastía ideal” y de la feliz y estable edad dorada de la mítica historia china antigua.

Shennong, el Agricultor Divino, es un legendario inventor de la agricultura. En los calendarios regios aparecerá como un dios de los agricultores. Su presencia marcaría una etapa del proceso que se llevaría a cabo a todo lo largo de la edad clásica, la invención o la adopción de emperadores míticos, prehistóricos, que representan novedosos ideales filosóficos o políticos. Confucio introduciría a los reyes predinásticos Yao y Shun, que la primera literatura Zhou no menciona, en calidad de predecesores de Yu, el fundador de la semi-mítica dinastía Xia-Yin.
El nombre de Shennong aparece en el siglo IV a.e.c., representando un ideal político coherente y singular. Hasta bien entrado el siglo II a.e.c., en toda la literatura aparece destacado en calidad de jefe de un imperio descentralizado de diminutos feudos, que él mismo ara con sus propias manos, reinando en paz universal, sin el empleo de ministros, leyes o castigos.
Su labor como gobernante se limita a enseñar la agricultura, inspeccionar los campos y garantizar el mantenimiento de una reserva constante de cereales, almacenándolos durante los buenos años y proponiendo su distribución durante los aquellos precarios. La Utopía de Shennong (o El Camino de Shennong) remite a un ideal campesino que parece originarse fuera de la clase gobernante.
Shennong ingresó en la historiografía confuciana a través del Gran Apéndice del Yijing, aunque únicamente en calidad de inventor de la agricultura y del mercado, no en relación a sus “cuestionables” (y pintorescos) métodos de gobierno. En el Guanzi, texto legalista, se dice que los emperadores que se encuentran en los Documentos hacen un total de ocho, pero a Shennong no se le incluye entre ellos, porque en su tiempo no existían las clases sociales y, en consecuencia, un hombre no podía tener a otro como su empleado. Conviene recordar que el primer agricultor, Shennong, así como su predecesor Fuxi, el primer cazador, mantenían el orden sin necesidad de recompensas o castigos, órdenes o restricciones.
La utopía de Shennong resuena como una suerte de orden anarquista fundamentado en la confianza mutua dentro de las comunidades pequeñas. En este caso concreto, habría que preguntarse qué función le corresponde al emperador así como a los nobles que no mandan, ni legislan, dan recompensas y castigos, ni hacen la guerra. La respuesta es que sus funciones se encuentran en el seno de la agricultura. El Camino de Shennong implicaría una combinación de lo práctico con lo ingenuo. En tal sentido, sugiere la perspectiva de los campesinos, que no entienden por qué el gobernante no habría de trabajar para ganarse el sustento como ellos. De tal modo, si lo hiciera, no tendría motivo para apropiarse de parte de la cosecha de otros ni tendría tiempo para embarcarse en guerras.
El ideal de los seguidores de Shennong es el propio de un mundo de comunidades aldeanas en las que un ser humano puede confiar en la palabra de sus vecinos sin necesidad de juramentos, pactos o convenios; en donde únicamente el que está ocioso hace el mal. Las costumbres y tradiciones locales resuelven las disputas mejor que la propia ley. Esas comunidades estarían gobernadas por líderes que aran sus propios campos y a los cuales se obedece en virtud de que se entiende perfectamente el sentido de sus decisiones.
Estaríamos, por consiguiente, ante el ancestro de todo el utopismo chino. Como manual práctico de agricultura, el Shennong incidió en el movimiento de los legalistas, que proponía un despiadado autoritarismo y para el cual las principales preocupaciones del Estado eran la agricultura además de la guerra. No por casualidad, el manual de agricultura sería una de las categorías exceptuadas de la célebre quema de libros de 213 a.e.c. por mandato de Qin Shihuang y su fiel ministro Li Si.
Se decía que en la época de Shennong, la gente se alimentaba con el arado de los hombres, se vestían con los tejidos de las mujeres, y él mismo reinaba sin emplear castigos ni administración, sin recurrir a las armas yo las armaduras. Cuando Shennong murió, la fuerza fue aprovechada para conquistar al débil y oprimir a la minoría. Habría de ser el no menos famoso Emperador Amarillo (HuangDi), el que instituyera las formalidades del gobernante y ministro, así como las de superior e inferior, además de las ceremonias para padres e hijos, para ancianos y jóvenes, o la unión de parejas en forma de marido y mujer. Por supuesto, emplearía armas y armaduras, con lo cual, se impondría un cambio de era.
En la etapa de Shennong todos se alimentaban del arado, se vestían con lo que tejían, y no había maldad en sus corazones. Sin embargo, el Emperador Amarillo sería incapaz de mantener la armonía, peleando contra Chiyou en el campo de Zhuolu, y derramando sangre por doquier. Aparecieron Yao y Shun y se instituyeron ministros. Desde entonces, los hombres se aprovecharán de la fuerza para intimidar al débil, para oprimir a la minoría. Tanto es así que desde Tang y Wu, ambos fundadores de las dinastías Shang y Zhou, respectivamente, todos serán de carácter conflictivo. En definitiva, se entiende que el Emperador Amarillo es el inventor del Estado y la guerra, aunque su reino no dejará de ser el principio del declive. Por consiguiente, Shennong sería el último de los gobernantes de una edad utópica cuyos comienzos de pierden en nebulosos tiempos inmemoriales.

Prof. Dr. Julio López Saco
UM-FEIAP, agosto, 2020.

1 de agosto de 2020

Crucificado de Puteoli: ¿primera imagen de la crucifixión?



La imagen que se muestra es el dibujo realizado por el profesor Antonio Lombatti, de la Universitá Popolare de Parma, de un relevante e impactante grafito en el que se observa una crucifixión. Fue hallado a finales de la década de los cincuenta del pasado siglo en una de las tabernae que se excavaron en el célebre antiguo puerto de Puteoli (hoy Pozzuoli, en Nápoles) en esa época. La cruz tiene un tamaño de unos cuarenta centímetros de alto, mientras que la figura, previsiblemente una mujer, unos treinta y cinco centímetros. Ha sido datado, como otros varios existentes en las paredes, de la época de Trajano o, tal vez, Adriano. En la parte izquierda de la imagen, sobre la espalda, aparece inscrito el nombre griego Alkimila, sugiriendo que pueda ser el nombre de la persona crucificada, si bien no es seguro que sea así, pues puede ser un texto posterior y no estar asociado a la representación. Las curiosas marcas que cruzan el cuerpo tal vez sean una manera de representar el desollamiento de la piel o la flagelación. Al lado de la solitaria inhumación del hombre de Gabelo y del clavo en el calcañar del hallazgo de los restos de Jehohanan a fines de los sesenta del pasado siglo en Jerusalén, esta es una de las tres únicas evidencias iconográficas y arqueológicas del no menos famoso castigo de la crucifixión, que los romanos emplearon con profusión.

Prof. Dr. Julio López Saco
UM-FEIAP, agosto, 2020